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Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

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Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Jue Abr 21, 2011 2:36 am

The Hell. A veces un lugar sí hace honor a su nombre. Es tan extraño aparecer aqui después de tantos meses y encontrarse los mismos sitios, a las mismas personas...casi como si el tiempo se hubiese detenido en este lugar en el momento en que te marchaste para dejarlo todo como estaba y que no te sintieses extraño a la vuelta. Aún así no soy inmune a los pequeños detalles que sí varian. Como el espectaculo de hoy.

Al cruzar la puerta me encuentro de repente como viendome a mi mismo desde fuera, el lugar está como siempre, apenas unos cambios de tapicería imperceptibles y una camarera nueva, el barman sigue siendo Tito, lo saludo con un gesto y me responde con amplia sonrisa. Me acerco a la barra y me siento en un taburete, es casi como si no hubiese pasado el tiempo.

Un par de chicas se acercan a pedir un autografo y se rien. He dicho casi. Las primeras veces que esto ocurrió me sentí bastante cortado, pero ya estoy más que acotumbrado, y a los rubores también. Tito me sirve una copa en cuanto las chicas se alejan y se queda para ofrecerme un cigarro.

- No fumo- afirmo y se me queda mirando extrañado- Intenta conseguir un cigarro en plena amazonía y verás por qué lo he dejado.

Eso parece convencerle así que suelta una risa y me da un golpecito en el hombro.

- No nos perdemos tu programa chaval, eres nuestro entretenimiento favorito los jueves.

- Por dios, dime que no lo pones en la pantalla grande- contesto tan solo. Ya sabía cuando me metí en esto que cabía la posibilidad de que mi abuela lo viese, pero esperaba que la gente que me conocía apagase el televisor con algo de tacto en los momentos más embarazosos. Al parecer me equivocaba. La carcajada de Tito me estaba empezando a dar a entender que no era así.

- !Eh¡ !Para una vez que la estrella es local!- afirmó tan solo antes de gritar hacía la gente- !Chicos, tenemos aqui a Logan Echolls, la casa invita a una ronda !

No pude pararlo antes de que se alejase hasta los mandos y se le ocurriese poner el video de mi viaje a Brasil, justo en el momento en que mastico aquella poquería cruda y me llevo a las mulatas al hotel. Genial. No creo que pueda existir nada más bochornoso que protagonizar una escena porno en pantalla panoramica en tu bar de siempre mientras la mitad del barrio está mirando. ¿En qué estaría yo pensando cuando se me ocurrió volver?

Le doy un trago a mi copa y bajo la cabeza, dejando que mi pelo me tape medio rostro cuando escucho una voz familiar a mi izquierda.

Pues si, si que hay algo más humillante.

- Kay- pruebo tan solo girandome hacía la voz.
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Logan Echolls

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Jue Abr 21, 2011 2:54 am

Miraba el pálido reflejo que me devolvia el espejo, de una muchacha que tenía mis misma figura, mismo pelo y ojos castaños, mismos labios rosados, pero que no era la Kayla Gilbert que recordaba de antaño.
Apenas podía recordar demasiadas cosas antes del verano. Lo que había parecido importante ahora ya no lo era. Unicamente habían tres cosas en mi mente, Maggie y su cuidado, la muerte de mi madre y... No, era demasiado horrible incluso como para decirllo en los pensamientos. Nadie sabría nunca mi secreto más oscuro, es más, no podrían imaginarlo si quiera y por ello, estaba relativamente a salvo.

Trás los meses después de los dos accidentes, había estado demasiado ocupada en casa como para permitirme salir demasiado. Maggie no entendía que estaba pasando y mi padre... bueno, ese era otro cantar, el día entero borracho y gritando a la primera persona que se le cruzara, por eso debía proteger a Meg más que nunca.

Cass, que ya había fijado su residencia en mi casa, era una ayuda constante, pero tampoco se le podía pedir ayuda las venticuatro horas del día, así que la mitad de las noches, se iba por ahí y hasta la mañana siguiente no la veia. Para que mentir, le tenía envidida, envidia de que ella estaba viviendo mi vida y yo simplemente, hacía cosas, pero no las disfrutaba. Al menos, los enfados de mi padre se disimulaban cuando recordaba que por fin su hija había entrado en la universidad, después de estar un año entero vagueando.
Había otra cosa que molestaba de Cass, y era ella y su estupida obsesión por el programa del maldito Echolls. Ojala no lo volviera a ver, si, sería lo mejor del mundo.

Era ya de noche y aunque pareciera mentira, la casa estaba en calma. Mi padre se había dormido, al igual que Meg, así que cuando Cassandra intentó que saliera como de costumbre, no le dije que no. Me tomé más tiempo del que solia para arreglarme, parecía que hasta en eso había perdido facultades. Tampoco me esmeré demasiado, unos pitillos realmente ajustados, una camisa larga, en tonos negros y plateados, anudada al cuello y unos tacones. El pelo, escalonado desde hacía un par de semanas, quedó a lo león por efecto de la plancha, entre un liso y rizado, con las puntas hacía arriba. El lugar al que nos dirigimos fue Hell,.
Cass enseguida se puso a hablar con los amigos que había hecho, las dos junto a la barra y yo dandole vueltas a mi martini, sin necesidad de tomar la copa. No era como antes, nada estaba bien,.

Me levanté y cogi el bolsito, iba a irme, esto no iba conmigo, hasta que se produjo revuelo. No le presté demamsiada atención hasta que tube a Cass chillando que estaba Logan y quería un autografo. Dirigí la vista hacía él. No me había visto, mejor, quizá pudiera irme antes de que se diera cuenta. Pero no me movia, simplemente le observaba. Alguna vez no había podido resistir y encendí la tele para ver el programa, pero siempre acababa enfadada conmigo misma y lo volvia a apagar. Y entonces pusieron un maldito video y me obligué a apartar la vista, porque aunque ya no le queria, o eso pensaba, seguia molestando.
No pude resistir tampoco el acercarme para molestarle, quizá por los viejos tiempos, quizá por añoranza, a saber...

- ¿Disfrutando de la fama Echolls? - Apoyé la espalda contra la barra y bebí de la copa.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Jue Abr 21, 2011 3:24 am

Apenas pude respirar mientras alcé la vista y recorría las conocidas curvas con la misma. Poco a poco, como si la estudiase mis ojos se fueron acostumbrando a verla de nuevo en persona y no sólo en mi mente.

Vale, ya sabemos porque he decidido volver, aún a pesar de todo lo que tenáie en contra. A pesar de la fama, a pesar de las murmuraciones, a pesar de estar cómodo en mi nueva situación y no tener motivo alguno, lógico ni razonable, para encerrarme de nuevo en un pueblo pequeño.

Si bien es cierto que no he dejado el trabajo si lo es que he pedido un horario más flexible para poder compaguinarlo con los estudios, y todo el mundo sabe que los estudios me importan una mierda. Nunca he querido estudiar una carrera. Ya tengo todo lo que quería, libertad, dinero y chicas a go go. ¿Por qué entonces he vuelto? La respuesta está delante de mis narices ahora y me mira con la barbilla alzada y una mueca muy personal en el rostro.

Al fin he llegado a sus ojos. No sé que leer en ellos exactamente. ¿Está contenta de verme? ¿Me odia a muerte? ¿O simplemente le importa un bledo?

- No escogí el trabajo por la fama, Gilbert- respondo mirandola al fin a la cara- pero no me quejo.

La respuesta sale mecánica. No era lo que tenía planeado. De hecho hasta había ensayado una especie de discurso cuando por fin me decidiese a pasarme por su casa. Me habían contado lo de su madre y me sentía realmente culpable por no haberme enterado antes. Si lo hubiese sabido hubiese vuelto para ir al funeral. Pero en los bosques tropicales la cobertura no es muy buena y no tuve noticias hasta un mes más tarde. Cuando llamé a su casa me salió un tio diciendo que Kay no podía ponerse y que no volviese a llamar. No pregunté.

- ¿Lo de usar mi apellido es por algo o es que de repente me respetas?...estoy algo perdido Kay- replico finalmente. No sé cómo catalogar su actitud- ¿Cómo lo dejamos? ¿Me odias, me ignoras...?

La chica que se acerca a pedirme ahora un autografo parece estar con ella, pero no la reconozco. No aparto mis ojos de Kay mientras le pregunto qué quiere que le ponga. Estoy un poco harto de todo esto. Yo sólo quería volver a casa y verla de nuevo.
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Jue Abr 21, 2011 3:43 am

En mi mente había imaginado mil veces como sería el reencuentro con Logan. Dependiendo del humor en que me encontrase, me mostraba simpatica o insoportable, pero no me había hecho a la idea de verle precisamente hoy, para ser exactos, pensaba que no volveria a verle por el pueblo, total, él siempre había querido irse, no en vano ya había dicho meses atrás lo del trabajo y que probablemente lo aceptaria. Pero verle delante, hablar con él, mirarle... era demasiado subrealista para que en verdad me lo creyera.

A lo mejor era una de las muchas pesadillas que solía tener ultimamente. Demasiada tensión acumulada, demasiadas cosas habían pasado que habían hecho que madurara demasiado deprisa. Pero no, Logan estaba delante de mi por fin, despues de mucho tiempo y no sabía si lo que quería era abrazarle, besarlo o pegarle, o tal vez las tres cosas a la vez.

- Lo se - Respondí en un medio susurro.

Mi mente volvió a vagar y en menos de dos segundos se encontraba antes de que todo pasase, en esa fiesta en que se suponía que lo habíamos arreglado todo. ¿Pero como arreglar algo que nunca había funcionado y empezaba a asumir que nunca funcionaría?. Le mire sin ninguna emoción en el rostro, ni enfado, ni alegria, simplemente nada, como ultimamente miraba a las pocas personas que veía.

- ¿Perdido? ¿Tú? ¿Es un nuevo chiste? - Respondí con voz indescifrable. Ni yo misma sabia que me impulsaba a no mostrar absolutamente nada.

Hacía tiempo, exactamente en cuanto empecé a hablar con Jason, había intentado olvidarle. Pero después de la noche en que Jason murio... en que Jason murio al intentar matarme y salió al revés, había creado una barrera para no sentir nada por nadie, excepto hacía Maggie, Cassandra y mi padre, eran las unicas personas que parecian reales. En la universidad, pese a haber entrado en una hermandad, no me sentía parte de ella. Reía, hablaba e incluso bromeaba con las chicas, pero no había emoción en mi rostro al hacerlo, era un autoreflejo, hacía las cosas que tenía que hacer y punto. Ahí creía que mis padres estarian orgullosos, era tal cual ellos habían querido que fuera, una muñequita sin vida manejable para sus fines, solo que ahora no me importaba nada. ¿Pero era cierto eso?

- No te odio, ni te ignoro, simplemente no me importas, es simple, ¿No? - Esbocé una sonrisa fria. - En cuanto a como tú sabrás, te fuiste derrepente, casi sin decir nada a nadie, ¿No creias que iba a esperarte despues de que mi prima me contara las muchas tias que te tiraste en el programa no? - Reí, amargamente, pero era algo que no solía hacer demasiado.

Retiré el pelo de la cara con ambas manos para darle algo mas de volumen, antes de darle de nuevo un trago a la copa.

- En fin, disfruta con tu fama. Cass, ¿Vamos? - Añadí girandome a la aludida que estaba al lado de Logan, mirando el autografo. Sin embargo, ella no quería irse a ningun lado y me miraba expresivamente para que la presentara. - ¡Por dios! - Murmure irritada - Logan, esta es Cassandra, mi prima.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Jue Abr 21, 2011 11:48 am

Sonrio de lado y miro el licor en mi copa en lugar de seguir mirandola a ella. Ese tono de sarcasmo al menos me suena familiar, ya empezaba a dudar que fuese la misma chica.

- Tienes razón, yo nunca me pierdo. Ya no.

Saco cansinamente un boligrafo del bolsillo de la chaqueta y le firmo a la "amiga" lo que ella me pide, nada original, una vez más "de Logan con amor", no sé cuantas veces he firmado lo mismo a lo largo de este último año, nunca había escrito tantas veces la misma palabra, de hecho creo que ninguna hasta que comenzó el caos de los viajes interminables y las juergas constantes mientras un equipo completo de rodaje te sigue a todas partes. Las palabras han dejado de tener sentido hace mucho.

Miro de nuevo a Kay en cuanto le entrego el autografo a la otra. No le importo dice. Bueno, esperaba otra bienvenida pero no me quejo. La he imaginado incluso pegandome así que la indiferencia podría no ser tan mala. Sólo que su expresión, tan vacía, me preocupa de una forma que no entiendo. No parece la misma chica. Hay algo que no está bien.

- ¿Quieres decir que no ves mi programa?...Kay eso no está bien, se supone que tú debías ser mi mayor fan- no sé qué estoy haciendo, sólo que quiero una reacción. La que sea. La última de sus frases podría considerarse un reproche si tuviese algo más de emoción, pero no la tuvo- Es parte del programa.

Me encojo de hombros y le doy otro sorbo a la copa. Me incorporo bruscamente cuando dice que se va. Aún no. Todavía no Kay. Pero la "amiga" me echa un cable sin proponerselo. Sólo por eso le sonrío ampliamente y tomo su mano cuando la morena nos presenta. Su prima. Interesante.

- Encantado Cassandra. ¿Puedo invitarte a una copa?

- Me encantaría. No me pierdo ni un sólo programa- y la chica ya se está sentando en el taburete contiguo. Fantástico. ¿No se irá sin su prima no?

- Perfecto. Una fan- le guiño un ojo y llamo a Tito para que les sirva algo, a las dos- ¿Cual es tu favorito?...¿tu prima siempre está de tan mal talante últimamente?

- El del Kalahari- responde sin dudarlo y echando su pelo hacía atrás mientras me dirige una mirada directa. En sus ojos la emoción que falta en los de Kay- Te pasas todo el programa sin camisa- parece un poco confusa tras mi pregunta por su prima- No está de mal humor, es que no le gustan mucho las fiestas.

Ahora soy yo el que se queda perplejo. ¿No le gustan mucho las fiestas? ¿Hablamos de Kayla Gilbert?

- ¿Te importa dejarnos solos un momento?- pregunto al ver que Kay tiene intención de irse. La chica parece frustrada, escribo con prisa algo en un papel y se lo tiendo con una sonrisa- Mi telefono, llámame algún día- eso parece suficiente para contentarla y se va con una sonrisa.

Mis dedos se cierran sobre la muñeca de Kay y la insto a sentarse en el asiento que hasta hace un segundo ocupaba su prima. No estoy seguro de qué decirle pero hay un par de cosas que no puedo postergar.

- Siento lo de tu madre...¿puedo ver a Maggie mañana?
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Mar Abr 26, 2011 3:42 pm

Aún apollada en la barra, con la copa en las manos, la lleve levemente a los labios para darle algún que otro sorbo. La contemplaba para no mirarle a él e interiormente me preguntaba como había llegado al punto de estar más de media hora con la misma copa de martini entre las manos, permaneciendo aún llena. Era extraño.

Levanté la vista cuando hablo, repasando las palabras mentalmente. Su mayor fan, já, puede que en otras circunstancias lo hubiera visto aunque fuera alguna vez, o puede que no; pero ahora, eso no importaba, nada importaba a parte de Maggie y poco. Como una de las tantas veces que ya lo había meditado, seguia pensando si valia la pena, si no habría tenido razón Jason. Jason, siempre que pensaba en Jason, me invadia la tristeza y la rabia a la par, aún no había conseguido desvelarlo. La otra reacción era que me invadieran las ganas de llorar, pero eso había pasado hacia tiempo, ya no me sentía así, ya no podía llorar más.

- Se suponía, tú lo has dicho, pero nunca me ha gustado hacer lo que querias - Respondí más conrtante que de costumbre, así que intenté esbozar una sonrisa para restarle dureza a mis palabras.

Logan se puso a hablar con Cass y me tocó seguir ahí parada, perdida entre mis pensamientos; No presté atención alguna a su conversación, simplemente no me importaba, y aunque no lo admitiera, pasaba de ver como Cass babeaba por él. Entonces escuché lo de dejarnos a solas y rodé los ojos. ¡¿Acaso no se notaba que queria irme a casa?! Pero claro, ¿Cuando había hecho Logan algo por los demás? Era un pensamiento egoista que sabia que no era verdad, pero en fin... Me cogió de la muñeca y obligo a sentarme, luego salio uno de los temas que no quería tocar, pero que cuanto antes lo enfrentara, mejor.

- No es nada, supongo que no te enteraste, ahora da igual - Respondi. Como no, Maggie. No pude evitar sonreir. - Claro, te hecha demenos, lo ha dicho alguna vez [/b]

Volvi a coger la copa para darle un trago, evitando en todo momento mirarle la cara.

- Puedes ir cuando quieras, aunque mejor por la tarde, sobre las 7, mi padre no está - No faltaba explicación. - Ultimamente no le gustan las visitas.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Mar Abr 26, 2011 9:33 pm

No tengo ni idea de cómo llegar a ella. La noto tan distante. Las cosas no debían ser así. Ya sé que la cagué, la dejé sola cuando probablemente más me necesitaba pero tenía un motivo. Ella no lo sabe y no tiene por qué saberlo pero tenía que irme. No tuve tiempo para dar explicaciones ni despedirme. de todas formas no lo hubiese hecho, no de ella. Despedirse hubiera sido insoportable.

No esperaba que las cosas se torciesen tanto en su casa también. Si lo hubiese sabido...

- ¿Estais viviendo solas con vuestro padre?- la nota de alarma se detectaba en mi voz. Ni se me había ocurrido que nadie hubiese tomado cartas en ese asunto al morir su madre. ¿cómo puede ser el sistema tan incompetente?

no me contesta inmediatamente, no me ha mirado en ningún momento. Evita mis ojos a toda costa lo cual me da un atisbo de esperanza, está enfadada pero no puede estarlo tanto ¿no? no saliamos juntos en realidad. ¿Por qué tanto enojo?

- Kay...-pruebo- ¿puedes fulminarme al menos con la mirada? no creo que me hayas echado tanto de menos como para no poder mirarme- por experiencia es la mejor forma de conseguirlo, dar a entender que los motivos son otros- Yo sí te he echado de menos- confieso- ¿qué es eso de que ya no te gustan las fiestas?
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Lun Abr 29, 2013 12:35 am

No podía mirarle a los ojos y tampoco quería contestarle. Maldecía en silencio una y mil veces a su prima por obligarla a permanecer delante de un chico que habría querido borrar para siempre de su vida. Un año entero sin verle y el efecto que causaba en ella seguía siendo el mismo. Estando con él era como si su vida no hubiera dado un giro de trescientos sesenta grados. Se iba a ir, no podía hacer otra cosa, contestaría y saldría del bar y probablemente no la verían en varias semanas por la calle. Iría a la universidad como mucho y luego a casa, haría las tareas del hogar y cuidaría de su hermanita, su padre no tendría ninguna queja y ella se libraría de su tormento personal.

- Sí, ¿Dónde íbamos a vivir si no? Podría haberme buscado una residencia en la Universidad, pero no quería separarme de mi hermana. No lleva muy bien lo de mi madre. - Respondió de forma impersonal como si todo aquello no fuera con ella. En los últimos meses Kayla se había vuelto una experta en esconder cualquier tipo de emoción. Controlaba al milímetro su tono de voz y su expresión corporal. Parpadeó y bebió de su copa hasta que se la terminó. Tenía que reconocerlo, la suerte - o en este caso el beber - iban de su lado y ahora Logan ya no tenía muchas excusas para retener a la morena. Además, ¿Por que cojones no la dejaba tranquila? Si hubiera querido alguna vez algo con ella aparte de sexo lo habría tenido. Hacía un año habían vuelto a estar juntos y antes de que pasara un mes él ya le estaba siendo infiel. ¿Por qué demonios habría vuelto?. Ojala nunca le hubiera dicho que la había echado de menos. Un trozo de la barrera de hielo que cubría su corazón pareció resquebrajarse. Se obligó a alzar su mirada y echarle un vistazo de apenas un par de segundos pero fueron suficientes para comprender que él no le era indiferente, pero no podía perdonarle el marcharse sin decirle nada, el engañarla y obligarla a pagarle con la misma moneda. - No te atrevas a decirme que me has echado de menos Logan cuando no fuiste capaz ni de decir que te marchabas - Siseó enfurecida y maldijo en voz baja de nuevo el haberse terminado su bebida. Sin duda otra copa le iría muy bien, pero no la pediría.

Por fin levantó sus ojos castaños y los fijó en los de Logan. Arqueó de forma perfecta una ceja y en sus labios apareció una sonrisa irónica. - ¿Sabes? - Preguntó manteniendo la expresión y poniéndose una mano en la cadera. - Cada vez que te veo me imagino a todas las tías que te has tirado. No es nada personal. - Se encogió de hombros - Fiestas se relacionan con alcohol. Alcohol con mi padre y me da asco. Además, he madurado, me he centrado y se que quiero hacer en la vida.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Lun Abr 29, 2013 12:55 am

Cierto, ¿donde iban a vivir si no? No hay nadie más y Kay nunca dejaría sola a Maggie, imposible llevarse a una niña a la universidad, y tú ni siquiera estabas, aunque estuvieses tampoco le serviria de nada tal como estaban las cosas antes de marcharte y asi y todo te sientes terriblemente culpable, y ya estás pensando de nuevo en ti en tercera persona. Esta chica, como siempre, te descoloca.

¿qué decir ante eso? Nada. Mejor te callas la boca.

La menos me mira cuando la pico, como esperaba, algunas reacciones son natas y no puedes evitarlas por mucho que el tiempo pase o que la vida cambie, pero aqui...aqui ha cambiado algo más que su vida. Apenas reconozco a la chica que tengo enfrente. Por un segundo sus ojos brillan pero es tan rápida la manera en que se vuelven a apagar que me parece haberlo soñado. Quizá es mi propia necesidad de volver a verlos.

Es cierto que no le dije que me iba, no se lo dije a nadie, me fui sin mirar atrás, me alejé por mi propio bien. ¿huí? si, quizá si. Y me averguenzo ahora, pero callo, porque no sé cómo explicarlo y menos a la chica que ahora veo, la que apenas parece aquella con la que sueño. Podría decirle que no tiene nada que reclamarme, al fin y al cabo fue ella la que que en la misma frase me informó de que se habia acostado con otro y que no tenía nada que decir al respecto, pero me callo. Porque ahora entiendo que eso no importa ya demasiado, no es excusa para no haber estado. Hace tiempo que he comprendido que fue mi error también al haberme dejado cegar por la furia, ni siquiera pregunté, no insistí, nunca luché por ella. Fuí un estupido. Me dí cuenta hace tiempo, pero tampoco al hacerlo se me ocurrió llamarla, miento, si se me ocurrió pero de nuevo fuí un cobarde y me convencí de que había tiempo. Y ahora...¿existe todavía la chica a la que estoy buscando? No estoy seguro.

Me mira tras un minuto de silencio incomodo. Esta vez la mirada es directa, arquea una ceja en un gesto que si reconozco, casi sonrio al verlo, pero sus palabras no me lo permiten. Esta vez, en cambio, si reconozco un reproche, algo es algo.

- ¿entonces si ves mi programa?- ahi si me permito sonreir, no es que me sienta orgulloso, es que al menos demuestra algo de interés por su parte, o eso quiero creer.

La última frase me produce una gran curiosidad, parece sincera, pero el tono es apagado, casi resignado. Ya sabe lo que quiere en la vida...¿qué será? ¿habrá sitio para mi?

- ¿y qué es Kay? si se me permite preguntar...
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Lun Abr 29, 2013 1:38 am

Y aunque no quisiera reconocerlo esperaba ansiosa que él hablara, que la retuviera en el local con cualquier tontería para poder estar cerca de él unos instantes más. Le dolía lo próximos que estaban, setnía que necesitaba tocarlo y recurría a todo su autocontrol para mantener las manos alrededor de su torso. No iba a aguantar mucho tiempo así que las ocupó en hacerse una cola alta de caballo donde varios mechones rebeldes se escapan y le tapaban el rostro. Hacía un mes se había dejado flequillo cuando de normal acostumbraba a llevar la raya en medio. El gesto también le valió para mirarlo disimuladamente y se permitió que una leve sonrisa como las de antaño apareciera en su rostro. Le había echado muchísimo de menos, noche tras noche deseaba que regresara de nuevo a su vida y ahora que lo tenía delante solo tenía ganas de pegarle y luego besarle. Pero nada de todo aquello estaba bien y Kayla lo sabía, su vida no volvería atrás y Logan pertenecía al pasado, punto.

El que sonriera no lo hacía menos atractivo. Kayla tuvo que valerse de nuevo de todo su autocontrol para no sonreír como una de las tantas bobas que babeaban con la presencia del famoso. Sin embargo sus palabras contrarestaban el efecto. Más de una vez se había puesto el programa - especialmente cuando su prima rondaba por casa. - y se había obligado a verlo. Solo aguantaba hasta que él se quitaba la camiseta. Si estaba sola lo apagaba y si Cassandra estaba con ella ponía alguna excusa que la obligaba a irse hasta que el programa se terminara. - Cassandra se pasa el día en mi casa - Contestó enrollando el dedo índice en el final de la coleta. - Es tu fan numero uno, a la hora de tu programa no se puede ver otra cosa, así que te he visto alguna vez al principio. No te molestes, pero eres muy repetitivo, se pierde el interés enseguida. - Lo miró directamente a los ojos y sonrió fingiendo dulzura e inocencia, como si las palabras que sus labios habían pronunciado fueran el cumplido más grande que una persona podía recibir. - Debería decirles a tus guionistas que varíen el guión, porque volverás ¿No?, supongo que esta será solo una visita de cortesía... - Pese a todo no pudo evitar preguntarlo. Deseaba saber si el se quedaría, las cosas serían muy diferentes dependiendo de la respuesta de él. La temía, no sabía que prefería, que se quedara para siempre o que se largara y no le volviera a ver el pelo, al fin y al cabo una persona podía vivir sin ver en determinados momentos la televisión.

Se quedó pensativa ante su pregunta. Se acercó al taburete vacío al lado de él con una pequeña vacilación y por fin se sentó. Era tontería permanecer de pie cuando se hacía más que evidente que él quería que se quedara y a ella le estaba costando mucho marcharse dejandolo en el bar. Llamó de forma fría al camarero y le pidió un martini, un pequeño capricho de su antigua vida. Apenas un minuto después lo tenía en frente y jugueteó con el palillo y la oliva meciendola de una lado hacia el otro. - Terminaré periodismo y me especializaré en la rama de investigación. - Todo ello tenía el fin de sacar a la luz casos como el de su familia y que no hubieran más víctimas que como ella se viera obligada a convertirse en poco menos que una muñeca de porcelana sin vida para seguir adelante. - Seguramente entraré a trabajar para un periódico del que mi familia tiene mucha influencia. Mi padre necesita a alguien en casa pero conmigo vale, puede que le proponga llevar a Maggie a un internado muy bueno que hay. - Explicó con su caracteristico nuevo tono de voz impersonal, como si no hablara sobre su vida. - Así que ya ves, la irresponsable Kayla que no entraba en casa, no estudiaba y solo vivía para irse de fiesta ahora no sale, estudia y lleva la casa solita, ¿Quién lo iba a decir? - No pudo evitar un deje amargo en sus últimas palabras. Su vida era una mierda, sí, pero el primer paso era aceptarlo y eso ya lo había hecho. Las hermanas Gilbert no tenían dinero propio, era su padre el que lo gestionaba todo y por ello estaban encadenadas a él. Hasta que la mayor no tuviera sus propios ingresos se veían obligadas a acatar las ordenes de un borracho que a raíz de la muerte de su esposa era todavía más tirano de lo que había sido al principio.
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Miér Mayo 01, 2013 8:46 pm

Intento leer su lenguaje corporal, pero los gestos, si bien son los mismos, no se corresponden con lo que recuerdo. Se hace una coleta, manteniendo la expresión distante. Me extraña, porque una coleta en una mujer solo significa una cosa, y Kay en eso nunca fue diferente. También me extraña que no aparte los mechones rebeldes de su rostro, es como si lo quisiese ocultar de mi por algún motivo, y por más que lo pienso no entiendo porque lo haría. Hace un año que no nos vemos, si, y quizá yo debí despedirme, pero...¿acaso un año nos ha convertido en dos desconocidos? Imposible. Kay y yo siempre nos hemos entendido, más allá del lenguaje, corporal o verbal. La mitad de las veces no nos decimos la verdad, y asi y todo nos entendiamos. Por eso estoy tan perdido. Me siento como si me faltase una pieza. Una pieza del puzzle.

"te he visto alguna vez al principio" Hay partes que aún comprendo. Como esa alusión a que sólo ve el comienzo del programa, la parte del viaje, la comida autoctona, las gentes. Adivino que lo que no le gusta es la parte en que compruebo la flexibilidad de las nativas. Está bien para mi, no esperaba realmente que le gustase. De hecho contaba con ello.

"No te molestes, pero eres muy repetitivo, se pierde el interés enseguida" Ahora ya no estoy seguro de si seguimos hablando del programa, y tampoco me da ninguna pista. Es como si hablase conmigo sin estar realmente aqui. Su mente está dividida, el mayor porcentaje de ella en otro lugar.

- Claro, Cassandra...-sólo intento tirarle de la lengua, y si, conseguir que me mire directamente, pero cuando lo hace y sonrie me encuentro tan pérdido como al comenzar. No parece estar aqui, no del todo- repetitivo...¿cómo puedes juzgarlo repetitivo si no te quedas a verlo? te aseguro que le tercera parte del programa nunca lo es...

Picarla ha funcionado antes, solía funcionar siempre...

¿Me pregunta si voy a quedarme? ¿realmente le interesa la respuesta? No lo tengo claro, y algo me dice que ella tampoco. Me tomo unos segundos para responder, podría decirle que he pensado en dejarlo, me apetece hacer algo nuevo, algo más serio, tengo algunas ofertas, un programa de televisón, tipo reality, varias colaboraciones en tertulias, un posible protagonista en una serie de vampiros televisiva...nada que me apetezca, quisiera probar en la radio, quizá en un diario, me han ofrecido una columna de opinión...

- He vuelto para estudiar...por el momento voy a intentar compaginarlo...-eso es como no pillarse las manos, vamos, que no he contestado ni si ni no y no quiero hacerlo. No sé si estoy preparado para la posible respuesta en el rostro de ella. La posible indiferencia.

Se sentó y pidió un martini, podría celebrarlo como un logro pero no me sentí como si hubiese conseguido algo, estaría dispuesto a apostar que más que por mi se sentó por la copa. Parecía necesitar una con urgencia. No por ello dejé de aprovecharlo para sentarme a mi vez lo más cerca posible sin llegar a ser invasivo.

Cuando comenzó a hablar y mencionó el periodismo la sonrisa se me escapó de los labios sin poder controlarla. No sé si exista un Dios, pero está claro que al Diablo le caigo francamente bien.

- Supongo que nos veremos en clases entonces- la sonrisa se amplia al notar su sorpresa, dejo que baile en mis labios, mirandola fijamente. Espero a que lo procese para continuar- es lo lógico, ya tengo esperiencia en televisión y algunas ofertas...

¿Maggie en un internado? ¿tan mal están las cosas en casa? No vas a decirmelo. Eso seguro, asi que no pregunto. Pero frunzo mis cejas y me hago una promesa a mi mismo. Eso nunca. No he estado antes, pero estaré a partir de ahora, con o sin tu permiso.

- Nunca has sido irresponsable, Kay- contesto disgustado por el tono en que se ha referido a ella misma. Y no miento. Estar lleno de vida y ser irresponsable son cosas distintas. Ella nunca ha dejado de cuidar de su hermana, lleva haciendolo todo la vida- todo eso no es incompatible con un poco de diversión, sana si tú quieres...- apunto- deberías salir más

Conmigo, a ser posible, pienso.

- Kay...-estoy por pedirselo abiertamente, al fin y al cabo ella es el motivo de haber vuelto, podría estudiar periodismo en cualquier lugar, he ganado más que suficiente para pagar las mejores universidades, Oxford me ha enviado una carta preaceptandome, al parecer tengo muchas fans en la vieja England, pero no, yo he vuelto para estudiar en una universidad local, ¿es que no es obvio?

Pero su prima ha vuelto. No me he dado cuenta de que se habia sentado con nosotros hasta que Kay le habló. No sé ni cuanto lleva ahi. Parpadeó y la miro un segundo con algo de irritación pero me muerdo la boca aunque soy incapaz de sonreirle cuando me habla. Por la conversación entiendo que la prima está encantada de que Kay haya decidido quedarse a tomar una copa y no piensa irse a ningún lado.
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Jue Mayo 02, 2013 12:57 am

Como si se encontrara frente a la pantalla, Kayla recordaba las muchas veces que Cass le gritaba para que fuera a ver a Logan sin camiseta. Para quitarle importancia para sí misma en las primeras ocasiones se atrevió a mirar, quedándose embobada en la pantalla de su televisión de plasma gigante e imaginando que la chica del momento era ella. Acababa enfadada consigo misma y con su prima por incitarla a mirar, ¿No entendía Cassandra que aquel hombre que veía en el programa tirarse a cualquiera que se moviera era de quien estaba enamorada? ¿Qué sentía que se moría cada vez que los labios de Logan tocabas los de alguna de aquellas zorras?. Por lo visto no, así que le tocaba fingir ser indiferente y al final era la actitud que se le había quedado frente a la vida. Su optimismo se había esfumado y ante ella solo podía ver un infierno personal que acababa de volverse peor porque una de las causas de su pesadilla había vuelto a casa.

Lo miró de nuevo con esa expresión tan suya, como si su mente estuviera siempre a millones de kilometros luz de su cuerpo, pero que a la vez toda su atención estaba fija en la situación. Sonrió de medio lado en tono burlón. - Cielo, si no lo hubiera visto nunca hasta el final no lo juzgaría, pero deberías empezar a aceptarlo, siempre haces lo mismo, no tiene emoción, todos sabemos que acabarás con la primera zorra que se te cruce por delante. - Su tono había degenerado a una mezcla de asco y reproche. No era quien para reprocharle nada, es más, ella había sido la causante de que terminaran, aunque los rumores de que se lo veía cada día con una habían sido un factor más que decisivo. Ahora no podía exigir nada aunque solo ella sabía las muchas ganas que tubo de coger un avión e ir a buscarlo. ¿Debería haberlo hecho? A lo mejor así no habría pasado todo lo de Jason... Cortó sus pensamientos de golpe a la vez que sus ojos se oscurecían. No debo volver la vista atrás o estoy perdida. Se repitió mentalmente durante un par de segundos. No debía pensar en aquella fatídica noche, se olvidaría, tampoco sabía que había pasado exactamente.

Estaba ansiosa. Necesitaba escucharle decir que se iba a quedar aquí. Ahora que lo había vuelto a ver no soportaría perderle, aunque claro, ese sería un nuevo secreto que se llevaría a la tumba. Se sentó sabiendo que se quedaría y con la copa en las manos se centró en ellas cuando Logan le contestó. Sus ojos se iluminaron y su boca se curvó en una sonrisa. Apenas se había movido y le llegó el olor de su perfume. Seguía siendo el de siempre, ¿Por qué le mundo era tan injusto?. - Muy bien, me alegro - Contestó por decir algo, aunque no enlazó ninguna frase más pues sabía que se trabaría. Se había puesto nerviosa en un segundo y no entendía el porque. Y entonces le llegó una noticia que sentaba como si le tiraran agua helada al rostro para despertarla. Logan en Golden Gardens. Logan en la misma Universidad. Logan en la misma carrera. ¿En varias clases juntos? Quería morirse, no lo iba a soportar. - ¿¡QUÉEE!? - Se le escapó en alto antes de poder morderse la lengua. Lo miro a los ojos sin ocultar su sorpresa. - ¿Desde cuándo has querido estudiar periodismo? - Es imposible, una pesadilla, tres, dos, uno, ¡Abre los ojos Kay!. Cogió la copa que tenía delante y bebió, era la única forma de pasar el mal trago. No podía concienciarse de que le vería prácticamente todos los días, así no conseguiría olvidarse de él nunca, tendría una de sus pesadillas constantemente a la vista, eso sin añadir a las miles y miles de tías babeando por su culo allá por donde fuera. Sin embargo había demostrado mucho en ese momento pues se había notado clarisimamente que en su voz había una nota de alarma aparte de la sorpresa. No podía decir nada coherente pues su mente era un hervidero de emociones contradictorias, estaba encantada por una parte, pero por la otra preferiría que lo llamaran ahora mismo y se fuera a la isla más alejada de ella del planeta. Pero quería recuperar su dignidad ya perdida. - Te aviso, estate a la otra punta de donde yo esté que paso de que unas zorras no me dejen oír las explicaciones del profesor porque no dejan de babear contigo. ¿Capizzi? - Preguntó más bien borde, aunque esa no era precisamente la razón por la que quería alejarlo de sí misma.

Escucho como seguía hablando mientras ella seguía bebiendo. Se había acabado la segunda copa y pidió una tercera. Notaba como los primeros efectos del alcohol hacían mella en ella. Ya no estaba acostumbrada a beber, era patético que una de las chicas que siempre estaba en las fiestas más exclusivas y como añadidura, con una copa en la mano, el segundo martini la afectara. ¿De verdad debía conformarse con esa vida, no la estaba desaprovechando?. Maggie, esa era la razón de todo, si no habría mandado al mundo al infierno en más de una ocasión. - Sabes que sí Logan. ¿O acaso no te acuerdas los miles y miles de disgustos que les daba a mis padres? - Una sonrisa pícara apareció en sus labios. Cuando tenía diecisiete años era un autentico problema, solo el escándalo evitó que la encerraran en un reformatorio. Que tiempos aquellos. - Siempre has estado para mal influenciarme, me tirabas a la piscina y llegaba a casa sin bragas, mojada y con los tacones en la mano. - Se río - Y encima me caía bronca y todo porque al señorito le apetecía meterse conmigo. - Giró un poco la cabeza y sonrió nostálgica. Quería volver a aquellos tiempos. Las peleas que tenía con Logan le encantaban, esa relación de amor donde el odio siempre estaba presente no la había tenido con nadie más, la echaba terriblemente de menos.

Volvió a mirarle y se quedó perdida en esos ojos azules. Él pronunció su nombre y algo en el tono de voz hizo que intuyera que le diría algo importante, algo que querría oír... Y entonces llegó Cassandra. Su prima decidió que ya era hora de reclamar la atención de Logan. El que se quedara Kayla era una putada, pues se notaba que Logan tenía ganas de hablar con ella, pero la actitud de su prima le daba esperanzas de que quizá le ayudara a que él le prestara caso. Ambas se enzarzaron en una semi pelea por quien cogía el coche al día siguiente. - ¡¿Y cómo pretendes que vaya a la Universidad?! - Preguntaba Cassandra - ¡Pues te levantas a las 8! Sabes que tengo que llevar a Maggie con la maleta que se va un par de días con el colegio. ¿Y que coño? ¡Siempre te llevas tú el coche, por un día no te vas a morir!

Podrían seguir y seguir con la discusión horas sin que ninguna cediera. Kayla cogió su nuevo martini y bebió tragos largos. Mientras Cassandra encontró más entretenido a Logan. - ¡Podrías venirte a cenar mañana! ¿No soys tan amigos? - Preguntó echándoles un vistazo - Una cena sería estupendo, y luego tú y yo Logan haremos que Kay se pille un buen pedo, ¿No crees que lo necesita? - Sonrió como si fuera un ángel. Tenía que reconocerlo, el largo pelo rubio de su prima junto con esos ojos azules la hacían parecer adorable. ¿Le gustaría a Logan?. Lo miró para comprobarlo y un ruido hizo que su atención se centrara en la pantalla. Aún estaba puesto el programa de Logan y por lo visto estaba en lo más interesante. Se le veía prácticamente desnudo, sobando y besuqueando a una tia morena en primer plano, y aquella gemía sin parar. Todo el mundo estaba muerto de la risa y empezaron a decirle cosas a Logan. Kay trago saliva y cogió la copa, vaciandola de nuevo y apartó la mirada de la pantalla sin ocultar el asco que le daba.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Dom Mayo 05, 2013 3:58 am

El gesto seguro que lo reconoce, media sonrisa torcida, los ojos entrecerrados y un ladeo sutil de cabeza.
No es para menos, acaba de reconocer que se ha quedado para ver el final al menos alguna vez. Podría decirle que al principio me divertía, hubo un tiempo en que solo quise alejarme y no volver la vista atrás, también podría explicarle que un día, en uno de esos viajes y con la mulata de turno aún calentando mi cama abrí un cajón para coger unos calzetines y saqué una foto, la unica que llevé conmigo, ni siquiera una foto de nosotros juntos, esas las dejé todas en el desván de la vieja casa de mis padres, la que aún no he abierto aunque ahora supuestamente me pertenezca, una casa a la que aún no me he atrevido a volver, una foto de una niña con trenzas que se jactaba de mearse en mi piscina. La niña que me obligó a subirme al árbol de los Rose en sexto porque, según ella, si no lo hacía era una nena. Dejé de tener vertigo aquel día. Al menos dejé de bloquearme por ello. Siguen sin gustarme las alturas, pero si he de subir, subo. Y comprendí varias cosas aquella mañana, en un pueblo de Brasil del que ya ni recuerdo el nombre, que por mucho que te alejes de casa siempre querrás volver y que por mucho que busque Kayla solo hay una. Soy mejor cuando estoy con ella. No sólo me siento mejor, es que es la unica cuya opinión me importa lo suficiente como para intentar superar mis limitaciones.

Pero antes de poder explicarle todo eso voy a tener que encontrar a Kayla. La chica que me mira ahora no es del todo ella, ha perdido algo, le falta algo, y no sé qué es ni cómo empezar a arreglarlo. Pero soy muy terco y si algo me ha enseñado el tiempo es que hay cosas que nunca cambian. Y siempre empezamos discutiendo.

- En realidad, es la productora la que escoge a la zorra de turno- respondo, sin muestra alguna de arrepentimiento o constricción, tampoco me preocupo por usar otra palabra, aunque yo dijese que son chicas estupendas, cosa que por otra parte no sé si es cierta porque no me he molestado en conocerlas, tampoco me creería- pero me gusta que te quedes a verlo...nunca lo había pensado...quizá algún día quieras participar...podría conseguirte un cameo...


¿en serio? ¿nunca imaginó que pudiese estudiar periodismo? ¿no es la opción lógica si ya trabajas en televisión? He dado algunas clases de interpretacción también, pero no es algo que me llame, me gusta usar mi propio guión. ¿De verdad Kay? Parecía molesta, pero sonreí, porque el comentario era muy suyo y podría tomarse de muchas maneras. Por suerte no me creo que la antigua Kay no resida ya más dentro de ese cuerpo. Más bien parece estar enterrada por algo, así que me lo tomo como más me conviene.

- No te preocupes cariño, sabes que sólo tengo ojos para ti...

Si las miradas matasen...

- Cuando puedo verte- aclaro, porque tampoco es el momento.

Sonreía cuando empezó a echarme la culpa de sus muchas broncas en casa, no es que yo tuviese menos por aquellos días, pero es algo que también he entendido con el tiempo, todos los padres se ponen nerviosos cuando sus hijos crecen. Yo sonreí también.

- Nunca te quejaste- respondí, refiriendome a nuestras mojaduras- llegabas sin bragas porque querías, nunca te he impedido volver a ponertelas...en cuanto a tirarte e la piscina...¿qué quieres? ¿tienes idea de lo sexy que estás con la ropa pegada al cuerpo?- por un momento me mira y carraspea, creo que fue por mi tono y me repito mentalmente "Logan, Logan, no es el momento, no puedes ser tan obvio" asi que antes de que pueda procesarlo continuo- tú y cualquier tía con un culo como el tuyo, evidentemente...


Cuando, tras la inoportuna prima, entiendo por fin de qué están discutiendo, pienso que podría ofrecerme para llevarla a la facultad, yo la llevaría cada día y estaría encantado de hacerlo, pero una vez más me muerdo la lengua porque sé cual sería la respuesta, así que me hago el desinteresado y pido también una copa, una cerveza, aunque quisiera un vodka, porque esto es importante y necesito mantener la cabeza despejada. Si la cago hoy no sé si tendré otra oportunidad. Ni siquiera sé si la tendré aunque no a cague.

La prima, ¿Samantha?, de pronto se dirigía a mi, desde luego con una mirada mucho más interesada y un tono mucho más amable. Pena que eso no se le vaya a pegar a su congenere. Sus palabras me hacen dudar un momento. ¿Amigos? ¿Veis el programa juntas y nunca le has dicho que salimos juntos? Miro a Kay con un gesto interrogativo, desvía la mirada.

- oh, en realidad no somos "amigos" - respondo pausadamente, indicando con la cadencia adecuada que no es la categoría en la que debería incluirme. Como Kay sigue callada lo dejo estar por el momento- acabo de llegar y aún me estoy asentando, te agradezco la oferta igualmente- declino la invitación- en cambio puedo invitaros a unas copas hoy, y si, estoy de acuerdo contigo en que tu prima necesita correrse una buena juerga- apuntalo mirando a mi morena con toda la intención- aunque emborracharla siempre ha llevado tiempo y esfuerzo...creeme, lo he intentado en diversas ocasiones...

El local se revolucionó, mientras sonreía contestando algunas burradas que me sugería la peña miré un momento a la pantalla y luego a ella. No fue grato, pero tampoco esperaba a que aplaudiese. Al girarme le dí la espalda a la pantalla, me levanté para dejarle la silla a su prima y me quedé de pie tras de Kay haciendole un gesto a tito pidiendole que cortase la televisión. Me miró mal un momento encogiendose de hombros, le señalé a la chica con la barbilla y luego usé mi dedo a modo de cuchillo sobre mi cuello para pedirle que cambiase de canal. El bueno de Tito por fin entendió y puso otra cadena, la gente protestó un momento pero el chico es listo y buscó un partido. Le pedí otro martini para ella y miré a la rubia un instante.

- ¿Y tú que bebes? ¿no dejarás que tu pariente beba sola? estaría feo...- la noto aún tensa, con la espalda rigida, evitando relajarse para que no tope con mi pecho tras ella. Apenas entiendo lo que me contesta la prima pero Tito si y le pone un vaso delante. No sé cómo conseguir que se relaje, en mala hora se le ocurrió al camarero poner mi programa, creo que ibamos bien...más o menos...pero la rubia me echa un cable sin saberlo cuando con un claro gesto la pillo mirandome el trasero- ¡oye¡ ¿me estás mirando el culo?- pregunto.

Y dice algo sobre que comprueba.

- Preguntale a tu prima...¿nunca te dijo que está muy familiarizada con toda mi anatomía?

Ahora sí me mira. !Bingo¡ Al menos ya no parece asqueada o molesta, sólo furiosa. Adoro esa mirada iracunda, me la comería aqui mismo. Logan, centrate, deja de mirar sus labios. ¿qué dice?

- No me mires asi...mira que no decirle a tu prima que saliamos juntos...
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Lun Mayo 06, 2013 12:09 am

¿Hola? ¿Se puede saber dónde demonios estás Logan?. No entendía nada de lo que escuchaba. Parpadeé un par de veces para procesar la información. Ya no solo se acostaba con cualquiera de las zorras que se le ponían por delante, si no que todo estaba más que preparado y seguro que le habían puesto a las mas guarras para que el programa tuviera más emoción. ¿Y él lo había aceptado así como así? Era algo que no quería creer, mi Logan no podía haber cambiado tanto en un año. Aunque si ella lo había hecho, ¿Por qué él no? y aunque no quisiera creerlo tenía la prueba justo delante de sus narices. Bebió de la copa antes de contestar, por supuesto serían palabras hirientes y cargadas de veneno porque lo peor de todo es que le había dolido enterarse de eso porque le hacía replantearse toda la relación que había tenido con ella. Quizá exageraba, ella no había sido un polvo de un par de noches ¿No?.

El enfado apenas se hizo visible en mi cara pues sabía que pareciendo sarcástica había más efecto que simplemente chillar. Sonreí falsamente antes de hacer un mohín, el fallo fue acercar la mano para rozarle la mejilla a la vez que hablaba. - Pobre Loguitan... ¿A pesar de lo bueno que estas no se te acercaban y te las tenían que buscar? - Sí, había sido mala idea rozarle la mejilla, ya no me acordaba de su tacto y justo en el momento en que piel con piel se tocaron sentí como el corazón se me aceleraba y la respiración se entrecortaba. Siempre había tenido ese efecto sobre mi hasta el punto de no ser capaz de pensar con racionalidad. Entrecerré los ojos unos instantes imaginándole apoyándose en la mano y dejandose llevar pero me obligué a apartar la mano - Seguro que has ido al psicologo y todo para superar ese trauma, pero no te preocupes, no se lo diré a nadie - Me llevé el mismo dedo que le había tocado a los labios en gesto de silencio y no evité que llegara a rozarme el labio inferior, era lo más cerca que estaría de que mis labios se posaran sobre la piel de Logan. No tenía ni pies ni cabeza lo que acababa de decir pues ella era la primera que se lanzaría de lleno a su yugular y no le dejaría moverse de su cama. Espera, espera, ¡Para Kayla!, no vayas por esos caminos que después pasa lo que pasa. Y por primera vez tuve que agradecerle un comentario despectivo que freno la mente en seco y me devolvió mi furia inicial. Por un momento pensé en decirle de que mal se tenía que morir pero si a mi tanto me jodía verle acostándose con otras ¿No funcionaría también a la inversa? - Cuando quieras cariño, sabes que siempre he querido ser famosa y que los tíos babeen por mi ¿No? - Hice una pausa - Pero que hagan el programa en Las Vegas, siempre he querido ir: juego, drogas y sexo, el plan es perfecto. Incluso si te portaras bien te buscaría yo misma a alguna que no fuera tan fea como varias del programa... - Sonreí como si fuera un ángel caído del cielo. Me sentía bien, las viejas costumbres eran lo que tenían. Parecía que desde que nos conocíamos retarnos el uno al otro o discutir eran nuestros pasatiempos favoritos, aparte del sexo claro. Me sentía como si este año no hubiera existido y que entre nosotros todavía estaba esa extraña conexión. Y lo echaba terriblemente de menos, quería ser de nuevo la jovencita que era, no la vieja con cuerpo adolescente en que me había convertido. Tampoco era ilusa, nunca lo cumpliría, tenía otras responsabilidades, pero hoy podría ser el día en que la antigua Kayla se dejara ver aunque solo fuera una noche.

Si las miradas matasen Logan estaría ya muerto. Bueno, directamente no habría llegado a los quince, pero en esta ocasión habría muerto de nuevo. Lo peor era que quería creerme que solo tenía ojos para mi pero teniendo su programita delante era imposible de creer. - Como si no supieras donde vivo, no soy yo la que se fue sin dejar rastro. - Desvié la vista clavandola en la copa y llevándola a los labios. Demasiado tono de reproche y toda la culpa la tenía el alcohol que ya había empezado a causar estragos en mi mente. Apoyé la copa con mas fuerza de la necesaria y le encaré de nuevo sonriendo como si no pasara nada. - ¿Y entonces que pasa ahora Logan? - Me levanté y un pequeño mareo se apoderó de mi cuerpo. Mierda, había bebido más de la cuenta pero no tenía ninguna intención de parar. Me acerqué dos pasos a él quedándonos físicamente bastante cerca. - Has vuelto a casa para quedarte, me tienes delante... - Miré hacia los lados, el local se había llenado de tías que por supuesto miraban mal disimuladamente a Logan. Volví de nuevo la vista hacía sus ojos. Seguían tan impresionantes como siempre. Tragué saliva intentando concentrarme. - ¿Y me vas a decir que solo tienes ojos para mi? - Y me eché a reír volviendo a mi silla y esperando que minimamente se hubiera puesto nervioso con el contacto. Yo me sentía a punto de desmayarme, menos mal que la silla no estaba lejos.

Le escuché y negué con la cabeza. - ¿Cómo iba a ponérmelas si las habías desgarrado primero? - Arqueé de nuevo la ceja. ¿Tomaba literalmente sus palabras?. Carraspeé intentando aguantarme la risa y él continuó. Demasiado rápido pero había vacilado. ¿Acaso...? No, ni siquiera iba a pensarlo. Lo miré frunciendo el ceño. ¿Por qué había vuelto? ¿Por qué no se lo preguntaba?. Aún así no le pregunte nada, llámese cobardía. - Perdona nene, pero mi culo no lo tiene nadie. Soy única, harás bien en recordarlo.

Apenas prestaba atención a la conversación de Cass con Logan. Estaba celosa de mi prima por captar su atención. No sabía desde cuando era tan posesiva. Aunque ignoré las indirectas que me lanzó el moreno pensé porque no le había dicho nunca a Cassandra que el chico por el que babea era mi ex. Ella conocía todos los detalles de la relación que había tenido pero no con quien. Tampoco pude darle la razón con lo de emborracharme, antes costaba ahora con... ¿Trés, cuatro copas? No sabía las que llevaba iba borracha. Que decadencia. Y entonces el programa terminó con mi ánimo. Quería llorar, cosa que por supuesto no haría. Una copa apareció delante de mi y la bebí como si mi vida dependiera de ella. Notaba la cercanía de Logan detrás de mi, estaba en tensión. ¡Por dios! ¿Cuántas formas tenía este hombre para torturarme?. Quería chillar y pegarle, decirle lo gilipollas que fue por dejarme aquí y volver a pegarle por volver a mi vida cuando creía que ya lo había olvidado. Quería relajarme y rozarle, que me abrazara y dijera que volvió por mi. Pero de nuevo era una maldita cobarde que se quedó quieta sin hacer nada. Mágicamente el camarero cambió a un partido y pude volver a respirar.

Dirigí la mirada a Cass un momento, ¿Cómo no iba a mirarle el culo? y luego me quedé helada. El ¿Qué? de mi prima resonó por todo el local. Miré a Logan furiosa. Un puto año guardándome ese secreto y va el muy bocazas y lo suelta. - ¡¿Pero estas idiota o qué?! Si no le dije a mi prima que salíamos juntos es porque cada maldito día te tirabas a una o dos tías nuevas, no se, entiende que me avergüence de haber estado con un putero. - Me levanté y tuve que cogerme del taburete. - Si me disculpas... - Le aparté de un empujón y me dirigí al baño. Cassandra no me dijo nada, estaba demasiado ofendida como para hablarme.

No se como llegué al baño sin caerme. Estaba muy mareada. Me moje la cara con agua y miré al espejo. Afortunadamente apenas me había maquillado y el rimmel aguantaba el agua. Solté la coleta dejando que las ondas cayeran rebeldes por mi rostro. Me sentía estúpida por la rabieta que me había dado hacía unos minutos. Si la tierra pudiera tragarme lo estaría deseando. Debía tomar una decisión y la más sensata era ver a Logan como un amigo. Sí, así sería. Me sequé una lágrima que cayó rebelde por mis mejillas y luego cogí el móvil para enviar un par de mensajes. Bien, ¿Querían fiesta? Pues la tendrían. Me tomé unos cuantos minutos más antes de salir del baño con la cabeza bien alta y dirigirme a donde estaban Logan y Cassandra demasiado juntos. Cassandra tenía una sonrisa de oreja a oreja. Arqueé una ceja sonriendo con suficiencia y me apoyé en la barra llamando al camarero. En unos instantes habían tres chupitos de absenta delante de mi. - ¿Quién hará los honores? - Les pregunté con indiferencia cogiendo mi chupito y alzándolo con perrería. - Brindemos por los viejos tiempos. - Miré provocadoramente a Logan. - Y por los nuevos que seguramente serán mejores.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Lun Mayo 06, 2013 1:31 am

Esta conversación me relaja, su mano en mi mejilla se siente bien, casi como natural, si ella no hubiese retenido el aire sin soltarlo todo el tiempo que sus dedos me rozaron, ¿qué cree que voy a hacer? ¿morderla? Sé que las yemas de sus dedos deben cosquillear ahora como la piel de mi cara, estoy seguro de que por mucho tiempo que pase eso es algo que entre nosotros no va a variar, veo su expresión, contenida, sé que puede leer en la mía lo mucho que me cuesta no retenerla. El tono es hiriente y sarcastico, pero es exactamente el tipo de dialogo que puede conseguir que volvamos a sentirnos cómodos. Es nuestra particular forma de comunicarnos.

- En realidad, preciosa- hago una pausa de efecto y le sonrío directamente, dejando que mis ojos se demoren en los suyos un segundo o dos- a las chicas las conozco durante el viaje, normalmente en los pueblos donde nos abastecemos o donde hacemos la parte de "comida del mundo". Son muchas, están muy buenas, y no hay minutos para todas...asi que los productores ven las cintas y escogen a la chica entre las que salen en el video, y luego yo tengo otro día de rodaje para quedar con ella - sólo se lo explico porque no quiero contestarle como espera. Ella busca un comentario ofendido para poder refugiarse tras él, pero no lo obtendra d emi, no esta noche.

A pesar de lo que insinua cuando comenta mi proposición, y a pesar de que parece haberle dado la vuelta a posta cuando yo la estaba invitando directamente a mi cama y a la de nadie más, sonrio de nuevo, hago un gesto ilusionado con los ojos al mirarla y me como la réplica pensando en otra cosa que decir, me sale:

- ¿Las vegas?- me inclino hacia ella pensando "si ella puede acariciarme yo también puedo". Le tomo un mechón de pelo entre los dedos, frotandolo- Podría llevarte a las Vegas- le digo, mirando solo como su pelo se encrespa entre mis yemas, luego levanto la vista y la centro en sus pupilas manteniendo el silencio medio minuto.

Creo que ha entendido.

¿Me estaba retando? ¡ si que lo hacía¡ ¿en seri Kay? ¿Crees que puedes acercarte asi, mirarme a los ojos y retarme ? Maldita sea, si no fuese por ese aire de indecisión, de esa actitud retricente, que te veo en los ojos por momentos, ya te hubiese agarrado la cadera para que no te apartases más, te hubiese mordido el labio hasta que tu gemido y el mio entrelazados consiguiesen hacerte olvidar que hemos estado un año separados, pero no. Si hago eso demasiado pronto te irás y yo no podré soportarlo. Te dejo volver a la silla, tomando aire para llenar mis pulmones, aún con tu perfume en el aire, y endurezco la mandibula un momento, controlandome, hasta que te escucho hablar de nuevo. No podré tocarte, pero nadie me impedirá contestarte. No me levanto, sólo estiro el brazo para acercar su silla a la mía, el chirrido de las patas en el suelo no me distrae porque sólo tengo ojos para ella. Cuando está lo bastante cerca para no tener que levantar la voz más allá de un susurro, contesto sin apartar mi vista de la suya, que no se atreve a desviar.

- ¿Me has visto mirar a alguien más?

Sólo miro mi vaso y le sonrio a la copa cuando afirma que como su culo ninguno. No seré yo quién disienta asi que me mantengo en silencio.

"¡¿Pero estas idiota o qué?! Si no le dije a mi prima que salíamos juntos es porque cada maldito día te tirabas a una o dos tías nuevas, no se, entiende que me avergüence de haber estado con un putero"

Me empuja el pecho, se ofusca toda y parece querer matarme d enuevo. La prima parece asustada por el cambio brusco de humor, ¿es que esas perlas solo las suelta para mi? Me encojo de hombros y no dejo de fijarme en que se tambalea un poco pero no puedo creer que sea por las copas asi que supongo que simplemente se ha bajado muy deprisa. La veo alejarse hacía el baño, tomo mi vaso, le doy un trago sin dejar de mirar el sitio por donde ha salido y sonrio quedamente. La prima está preocupada y me pide que no me moleste con Kay. ¿Cómo?.

- no te preocupes Samantha, no me ha ofendido- no parece creerme, la chica está incomoda, interesante...al parecer hay muchas cosas que no sabe de su primita, como que tiene un caracter de mierda que por otro lado adoro. Le sonrio y le tomo la mano en un ligero contacto solo para darle animos- Me ha dicho cosas mucho peores, creeme...

Y estoy seguro de que también tenía un buen motivo para no decirte que era su ex. Espero que uno del tipo "no quiero hablar de ello porque aún duele". De hecho, a medida que lo pienso mientras Kay sigue en el retrete me voy animando. ¿Qué otro motivo podría llevarla a no contarle algo asi a su prima? Claramente sería una información que a Samantha le gustaría escuchar, La chica aún no parece haberse dado cuenta de que apenas la escucho y sólo espero a que mi chica vuelva. Y no será porque yo no intente dejarlo claro. En otra ocasión quizá intentaría darle celos a Kay, pero desde luego no con su prima, no tras un año sin verla, y nunca si no es absolutamente necesario para provocar una reacción.


Cuando vuelve, me coge desprevenido empero, porque la prima me está contando algo que si me interesa. Dice que no Kay no ha vuelto a salir ocn nadie desde...doy un respingo, no ha terminado la frase, Kay aparece de pronto en la barra, colocandose en medio y sonriendo como si nunca se hubiese molestado por nada y pide tres chupitos. Yo no tenía pensado beber esta noche, pero cualquiera le lleva la contraria cuando se pone en este plan. Me mira alzando el vasito y aprecio un brillo de provocación en sus ojos. Es hora de dejar claro algo, sólo espero que las dos lo entiendan. Empieza a preocuparme que la prima piense quedarse toda la noche.

- brindemos por los viejos amores- respondo, alzando a la vez el mio y devolviendole la mirada a la chica, con una leve sonrisa divertida- esos que nunca se olvidan.

Puedo decirlo más alto, pero más claro no creo. Sonrío aún más cuando noto su reacción, entendiendo que cree que la estoy provocando. No es exacto, pero algo también hay.

Me acabo el chupito aún antes de que su prima cierre la boca.

- Oye, ¿quereis que os deje solos?- pregunta esta última con un deje de rencor.

Yo sólo miro a Kay. Como no dice nada contesto:

- Eso tendrá que decirtelo ella.

Pero no va a hacerlo, está claro, asi que agradezco que la prima inicie una conversación insustancial para aliviar el momento incomodo, las dejo hablar durante un rato, sólo asintiendo o comentando algo en momentos puntuales, estoy más interesado en ver cómo Kay se baja los chupitos y como se le van sonrojando las mejillas. ¿Es posible? Parece que si, porque una vez más cuando se incorpora para quedarse de pie apoyada en la silla se tambalea. No hago ningún comentario al respecto.

- ¿Tampoco bailas ya?- pregunto. Es la prima la que contesta. Asi que me levanto ofreciendole mi mano y me llevo a Samantha al centro del bar, no hay pista propiamente dicha pero tito nunca nos ha dicho nada por bailar un poco. Dejamos a Kay sola en la barra por unos minutos. Creo que necesita un poco de espacio. Estoy planteandome seriamente que no es buena idea dejarla beber mucho más. Al parecer iba en serio eso de que ya no sale nunca.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Lun Mayo 06, 2013 11:39 pm

Y otro punto más en que Logan había cambiado. ¿Por qué no me contestaba con comentarios sarcásticos e hirientes y en lugar de eso me daba una explicación perfectamente creíble?. Parpadeé sorprendida sin apartar mis ojos castaños de los suyos celestes y manteniendo una media sonrisa en el rostro. - Interesante. - Murmuré - Siguen eligiendotelas, ¿Acaso no les importa tu opinión y saben que te dará igual una que otra...? - Acrecenté la sonrisa - ¿... mientras sea morena? - Terminé entrecerrando los ojos y adoptando un aire de suficiencia. Me enfadaba que no cayera en mis provocaciones y me hablara de forma tan controlada. A mi me afectaba demasiado lo que me decía pero estaba claro que a él le importaba nada lo que tuviera que decirle.

Giré la cabeza hacia la barra dejando que la coleta cayera en mi hombro izquierdo, el más cercano a Logan y este tomó unos mechones entre sus dedos. Un escalofrío me recorrió entera e hizo que me estremeciera involuntariamente. Le miré fijamente sin pestañear. Era como si en ese momento el ruido y la gente que nos rodeaba hubieran desaparecido, solo él y yo. Podría llevarte a Las Vegas[/i], decía pero la verdad es que podría llevarme donde él quisiera y lo peor es que seguramente se notaría en mi cara. Me había humedecido los labios inconscientemente para después entreabrirlos. Solté una carcajada no se como para quitarle importancia pero tuve que tragar saliva de nuevo cuando me acercó a su taburete. ¿Me has visto mirar a alguien más?, no, no le había visto mirar a nadie más pero eso no significaba que no lo hiciera. Quería hablar pero tenía la boca seca. Quería apartar la vista de su cara pero simplemente estaba paralizada, nadie había provocado ningún sentimiento parecido en mi aparte de él, no lo entendía pero desde que comenzó toda nuestra historia de amor no había tenido ojos para nadie más. Puede que no fuera técnicamente cierto, no era con la única persona con la que había estado, pero sí la única con la que estaba obsesionada o realmente sentía algo más que atracción. Así que, ¿Qué podía contestar ante eso?, no, ¿no te he visto pero tampoco me creo que solo me mires a mi? - A los hechos me remito - Contesté por fin tras un minuto de silencio. No me refería únicamente al programa, si no a todos los rumores que habían antes de que se hubiera ido.

Ignoraba a los dos, apenas habían esperado verme desaparecer para acercarse, pues bien no molestaría, eso sí, lo que había empezado lo terminaría. Además me sentía en las nubes, hacía mucho tiempo que no bebía tanto y casi había olvidado lo bien que se estaba en ese estado nebuloso donde los problemas parecían escaparse por la puerta. Ahora era simplemente Kay, dispuesta a divertirme toda la noche y ya afrontaría las consecuencias al día siguiente. Miré el móvil mientras esperaba los chupitos y sonreí maliciosa. Esperé a que ambos cogieran sus chupitos para brindar. Arqueé una ceja al escuchar a Logan, ¿Enserio quería jugar a ese juego?, pero me desarmo al terminar la frase. Lo miré fijamente antes de negar con la cabeza y sonreír levemente. ¿De verdad se pensaba que me tragaría algo así? Bah, se suponía que me conocía bastante más. Ni le choqué, simplemente bebí y deje que la absenta abrasara mi garganta y con un poco de suerte me hiciera perder el hilo de los pensamientos porque con cada fibra de mi ser sabía que en nunca podría olvidarle. - Solo que si se olvidan - Susurré aunque se podía escuchar perfectamente. No me refería a mi misma, si no a él por supuesto, pero si el se lo tomaba al revés no sería yo la que lo sacaría de su error.

Ahora era mi oportunidad. Sí Cass, largate, hace más de media hora que sobras aquí. Sin embargo me miré las manos y no pronuncié palabra. Pensándose que eso era un no se puso a parlotear. Asentía mecanicamente y apenas decía algún monosílabo o dejaba que alguna carcajada saliera de mis labios. Me había quedado pensativa. Levanté la vista ante la pregunta, no contesté y Cass no desaprovechó la ocasión para decir lo mucho que le gustaba bailar y agarrarse al moreno. Fruncí el ceño levemente y miré de nuevo a la barra pidiendo un nuevo chupito para mi sola, si se pensaban que iba a aburrirme sola la llevaban claro, además de que no lo necesitaba para pasarmelo bien. ¿Antes no habían veces que salía con mis amigas y me quedaba completamente sola? Seguramente y en mis recuerdos no aparece nada de que me aburriera. Me tomé el chupito nada más tenerlo en las manos y me giré quedando apoyada en la barra y mirándoles. Unas cuantas personas más se habían puesto a bailar después de que ellos dieran el primer paso.

En ese momento se abrió la puerta y se vio a un pequeño grupo formado por dos chicos y una chica. Por fin habían llegado. Eran compañeros míos de la facultad con los que había ido a tomar algo de vez en cuando aunque por supuesto nunca me habían visto en acción. El primero, James, era un chico bien guapo. Alto, musculoso, moreno con ojos verdes y rostro clásico, incluso podía rivalizar con Logan. Lo recibí con una sonrisa coqueta. - ¡Hola guapetón! - Y le dí un fuerte abrazo dirigiendo una mirada mal disimulada hacia Logan que seguro que estaría mirando. - ¡Kay, estas preciosa! Me ha sorprendido tu mensaje. ¿Tú no eras la que estaba en contra de beber? - Sonreí como un ángel antes de pasarle una mano por el pecho subiéndolo hasta su hombro. - Baila conmigo Jem. - El chico no se lo pensó dos veces y me cogió de la cintura y nos pusimos a bailar. Eché la cabeza para atrás y dejé que mi melena se moviera al ritmo de la música. Ya ni recordaba la última vez que había dejado la mente en blanco y solamente me preocupaba por disfrutar el momento. Empezó a sonar una canción que ahora era muy popular, feel this moment, sin duda pegaba con como me sentía. - ¡Vamos a beber! - Le dije de pronto a James y sin darle tiempo a responder lo arrastré a la barra para pedirnos dos chupitos. La verdad es que no le hacía demasiado caso pero él no desaprovechaba la oportunidad, me cogió por la cintura . En eso noté que mi prima se había puesto a nuestro lado y me miraba alzando una ceja. Detrás estaba Logan con cara de malas pulgas. - Cass, ¿Te acuerdas de James? Lo habrás visto alguna vez por casa - Dije con toda la intención antes de reírme como una tonta a causa de la bebida. Solo esperaba que la rubia de mi prima no fuera bocazas y descubriera que por lo único que se había pasado por ahí era para hacer algún trabajo. - James - Dije con voz dulce - Este es Logan, seguro que lo conocerás. - El moreno miró a Logan y abrió mucho los ojos. - Ostia tío, me encanta tu programa, menudos pivones te llevas a la cama, eres mi héroe. Me tienes que decir tu secreto que hay cierta morena que le encanta resistirse... - Dejó la frase en el aire y se rió de su propio chiste.

A mi bola cogí el chupito y me lo bebí. Ya había perdido la cuenta de cuanto había bebido. Los tacones empezaban a molestarme y ahora lamentaba no haberme cogido unas manoletinas de repuesto. Levanté la mano para pedirle otro chupito a Tito y me moví hacia el lado justo en el momento en que James me soltaba. Tropecé y caí. - ¡Mierda! - Gruñí a la vez que me cogía a lo más cercano que era Cass haciendo que perdiera el equilibrio y acabaramos las dos en el suelo y para su desgracia yo caí encima. - ¡Cass, mira que eres torpe! - Le dije muerta de la risa y miré a los chicos. - ¡Será posible! Dos damas en el suelo y ninguno se moverá... - Y volví a reírme. James ayudó a Cass y yo me cogí a Logan. -¡Oh mi héroe! - Le miré parpadeando, con los ojos brillantes y sonriendo. Le puse un dedo acusador en el pecho. - ¿Por qué no te has querido venir a cenar si está claro que estas obsesionado conmigo? - Hice un mohín y me eché de nuevo a reír. Me sentía bien, había recuperado parte de mi egocentrismo.



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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Mar Mayo 07, 2013 12:28 am

Creí que habiamos dejado el tema del programa atrás, a mi me interesaba más su reacción ante mi tacto, su pelo seguía siendo tan suave como lo recordaba, con ese inquietante olor a cerezo, inquietante porque siempre me recordaba el campo del señor Juich en primavera y no me siento orgulloso de lo que haciamos allí. Al pobre viejo siempre le mordiamos todas las manzanas sin arrancarlas del árbol, no sé porque lo haciamos. Me hacía sentir culpable y a la vez nostalgico, porque aquellos años nunca peleabamos. Eramos muy jovenes todavía. Pero lo vuelve a sacar a colacción cuando le pregunto si me ha visto mirar a alguien más. Otra vez las chicas del programa. Creo que nadie le ha explicado lo que es un indice de audiencia.

Le suelto el pelo para contestar:

- no me acuesto con ellas, Kay- explico como si de una niña se tratase- no con todas- admito sin darle importancia, no creo que deba pedir disculpas por ello, ella me dejó a mi al fin y al cabo- se emite en horario de máxima audiencia, todo tiene un limite...por eso la emisión acaba donde acaba...

"Solo que si se olvidan" La escuché, claro que la escuché, era lo que ella pretendía también, no por ello dejé de sonreir, sólo me permití alzar una ceja en señal de que lo consideraba, pero ya no soy el chico que era, he aprendido a sopesar las cosas antes de actuar, los contratiempos me han enseñado paciencia, entre otras cosas, ya no me ofusco como antes, y pese al empeño que pone la chica lo cierto es sigo sintiendo "eso" a su lado. Nunca he podido definirlo, sólo sé que Kay es la unica que me hace sentir asi, en calma y mareado a la vez, en casa y al borde de un precipicio, todo en uno. Es un sentimiento demasiado fuerte como para darse en una sola dirección. Y se esfuerza demasiado para ser natural.

- lo que tú digas...-afirmo yo en el mismo tono bajo.

La cosa en la pista se estaba complicando un poco, al parecer la prima no pensaba como yo, debe creer que el hecho de no contarle nada sobre mi significa que es agua pasada y no tiene ningún inconveniente en demostrar que ella está disponible. Me siento bastante incomodo, porque no acostumbro a ser tan frío, pero creo firmemente que darle pie a su prima o cualquier tipo de incentivo sería un grave error y ya he cometido demasiados con esta chica.

En el momento en que veo como Kay saluda efusivamente a alguien y me mira, entiendo lo que está haciendo y sonrio, poniendo los ojos en blanco un momento, un error, ya que la rubia que está pegada a mi pilla la sonrisa que le dedico sin querer como una invitación. La aparto cuando se inclina hacía mi, quizá sin mucho tacto.

- Lo siento- aclaro, sin explicaciones, no me gusta darlas- no me interesa.

Deja de sonreir pero al menos no monta en cólera, es bastante más llevadera que su compinche morena, por desgracia me gustan con más sangre en las venas. Tras un corto "oh, vale" me coge de la mano y volvemos a la barra, me dejo arrastrar aunque el incidente me ha puesto de mal humor. La rubia puede ser un problema a la larga si no comprende de una vez que si estoy alli es por su prima.

Kay ya está medio pedo. De verdad que me resulta incomprensible, es la misma chica a la que he visto bajarse dos botellas de tequila y aún asi subir vallas con tacones. Niego con la cabeza un momento y luego me sonrio ante el claro intento de ponerme celoso. Acaban de decirme que no sale con nadie desde hace tiempo, ¿a qué viene eso de ya lo has visto por casa? ¿Aún intentamos jugar al mismo juego? Nunca nos ha ido bien por ese camino...o si, pero sólo cuando los dos tenemos claro cuales son las reglas.

El tipo me cae bien, le aprieto la mano con fuerza y le sonrio cuando se declara un fan incondicional de mi programa. La alusión a la morena que no se deja no me hace tanta gracia, pero no es culpa del chaval, tiene ojos en la cara...

- Puedo colarte en el rodaje y enseñarte algunos trucos- confirmo, siendo amable- no sé si servirán para la morena pero para el otro noventa y nueve por ciento garantizado.

No he terminado de decirlo y escucho un golpe seco, al girarme sólo veo a dos chicas en el suelo con las piernas retorcidas. Estoy por dejarla alli, al menos asi no volverá a caerse. Pero la agarro por la cintura y tiro de ella hacía arriba cuando me sujeta enredandose entre mis piernas. al final caeremos los dos, pienso en un segundo al notar que apenas puede mantenerse en pie.

Me mira aleteando las pestañas inmensas, con esos ojos almendrados con los que sueño cada noche, sonrie y me da unos golpes en el pecho a modo de acusación. La sujeto más fuerte y la acerco para servirle de sujección. Sisea un poco cuando habla, eso me causa gracia.

- Porque no me has invitado tú- respondo con calma remarcando la última palabra. Esperabas que lo negase, pienso, cuando veo que abre los ojos y deja de reir.

La suelto cuando el chico la reclama para volver a la pista, mientras se aleja solo se gira un momento, yo no aparto la vista hasta que se pone a bailar. Me siento en la barra y pido una cerveza, uno de los dos al menos debería mantener la compostura. Samantha se ha enterado que la pareja que los acompañaba no es tal y saca a bailar al otro chico dejandome con una chica morena, de cabello corto y moderno, que parece algo timida y que nadie me ha presntado. Le tiendo la mano tras un momento de vacilación.

- Logan.

Dice que se llama Emily, la noto algo insegura cuando Tito le pregunta si quiere algo. Asi que me intereso y le pregunto si bebe.

- Tengo clase mañana a primera hora, ni siquiera debería estar aqui- contesta.

Me encojo de hombros, reticente a iniciar una conversación. Miro a la pista pero Kay parece empeñada en demostrarme que James le gusta mucho. La chica me llama la atención con una frase apagada.

- ¿Te gusta mucho?

- ¿quién?- contesto, sin saber si habla conmigo, parece del tipo que podría mantener una conversación amena consigo misma.

- Kayla.

Me hace gracia, ha tardado como diez segundos, no hay mayor ciego que el no quiere ver, está claro.

- Eres observadora- comunico, me pica la curiosidad asi que me giro hacía ella, incluyendola- pide una cerveza, no creo que eso afecte mucho a tu rendimiento mañana, siempre puedes estirarla y te sentirás más comoda con algo en las manos...y a ti, ¿hace mucho que te gusta?

Da un respingo.

- ¿quién?- pregunta algo asustada a su vez.

Le sonrio con paciencia.

- Kay, claro- no debe asustarla, aprendo, es como un ratoncito siempre dispuesto a volver a meterse en al agujero- James, ¿quién si no?...yo también soy observador, no te preocupes, no tiene ni idea...

He conseguido una sonrisa, no dejo de notar que si la chica sonriese más a menudo probablemente James ya la habría notado.

- deberías sonreir más- apuntalo.

- ¿No te molesta?- señala la pista.

Me encojo de hombros, miro un segundo a Kay y le sonrio a la chica.

- En realidad no...es un juego que conozco...esta vez intento que no me desvie de la meta...verás, si permito que me afecte acabaremos discutiendo, la bronca llevará a un par de horas de pasión desenfrenada y luego a otra bronca, mañana se arrepentirá, creerá que ese era mi unico fin y volveremos a estar en el punto de partida, y asi una y otra vez...

- Pero al menos la tendrías- responde. Al ver que no contesto se le viene una duda y pregunta- ¿y cual es la meta?

Lo pienso un instante, nunca me he planteado expresarlo en voz alta, ¿cual es? La respuesta viene sola.

- Voy a hacer feliz a esa chica...aún no sé cómo, ni cuanto me llevará, no tengo ni idea de si me lo agradecerá, estoy seguro de que no será fácil, pero asi y todo voy a hacerlo.

Y convencido le pido la cerveza y la choco con la mía cuando la tiene en sus manos.

- Es una promesa, Emily. ¿Me guardarás el secreto?

Parece mucho más relajada y cuando empezamos a hablar descubro que me caer bien. Estudia con Kay periodismo asi que seremos compañeros y aprovecho para enterarme de cosas cómo cuales son las asignaturas hueso y que profesores hay que evitar.
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Miér Mayo 08, 2013 12:02 am

No me acuesto con ellas, Kay, no con todas. Me alivió bastante, no quería decir que no se hubiera acostado con ninguna más, probablemente serían la mayoría y por supuesto muchas más que los tíos con los que yo podría haber estado, pero al menos no eran tantísimas como salían en el programa. Al menos ya era algo.

La música era buena, la bebida aún más y en mi mente no había lugar para más cosas. No prestaba atención a lo que me rodeaba, por lo menos no la suficiente como analizar todo lo que pasaba a mi alrededor. Por otro lado intentaba levantarme del suelo sin herir demasiado a mi prima, cosa que no conseguí y me llevé algún que otro codazo seguido de quejas por parte de la rubia. Sin embargo sí me di cuenta de la actitud que tenía Logan, por muy borracha que fuera él se colaba en mis pensamientos casi a cualquier momento. Estaba demasiado amistoso con Jem, no lo esperaba, quizá no se pondría celoso cuando en décimas de segundo ideé el plan, pero tampoco esperaba ese buen humor de su parte, hasta una invitación al programa y todo.

Por fin unos fuertes brazos me agarraron y me levantaron no sin esfuerzo, tampoco hacía nada para ayudar. No necesitaba comprobar que mis palabras habían surtido efecto y que era Logan el que me levantaba, a pesar de tanto tiempo reconocía su tacto y su olor, lo tenía grabado a fuego. Entrecerré los ojos mientras me levantaba, demasiada proximidad, demasiado tiempo sin estar entre sus brazos, demasiados días y noches anhelando tocarle y ahora era real. Simplemente era demasiado surrealista para que acabara de creérmelo. No mires, no mires Kay o vas a estar perdida y dudo mucho que consiguieras superarlo. Alcé la vista directamente a sus ojos celestes y sonreí con dulzura. El comentario había sido provocativo, quería sacar al antiguo Logan, reía para fingirme despreocupada pero su contestación me hizo callar y abrir mucho los ojos. ¿Por qué no lo negaba? ¿Por qué esa actitud conmigo como si de verdad me hubiera echado de menos? ¿Era imposible imaginar que fuera verdad?, solo tenía respuesta para la última y era un sí. ¿Por qué Logan, por qué? Quería preguntarle. Abrí los labios y respiré hondo, venga Kay, ahora en verdad te da igual, sabes que mañana te arrepentirás pero ahora vive el momento, se valiente por una vez en tu vida.

Y otros brazos me tomaron por la cintura apartándome del hombre del que estaba enamorada. Pegué un gritito pero no me resistí, en el fondo sabía que era lo correcto y además el instinto de supervivencia también hacía su efecto. Tenía claro que en estos momentos por mi misma no me tendría en pie. James sonreía y me cogía posesivamente mientras me conducía a la pista de baile. En breves instantes estábamos bailando. - Me cae bien tu amigo. Nunca me dijiste que lo conocías, ¿Desde cuándo? - Preguntó acercándose a mi oído para que lo oyera. No me aparté, sabía que James se había encaprichado de mi pero que en realidad nunca querría nada serio, era demasiado como mi antiguo yo. Solo era un reto más, una tía que se le resistía y que eso la hacía atractiva. Aún así me gustaba que me prestara atención y más estando Logan tan cerca, quería ver alguna reacción, la que fuera. Bueno, nuestras peleas y reconciliaciones para luego volver a pelear no estaban nada mal, era algo que conocía y podía llevar. Me acerqué a su oído pasando mi brazo por su hombro. - Crecimos juntos, nuestras familias eran amigas. Antes eramos muy buenos amigos, aunque también discutíamos mucho. - No le miré, bueno un poquito. Emily se le había acercado aunque no me preocupaba, era una tía estupenda y más bien tímida, habían encajado enseguida, no tanto si hubiera conocido a la auténtica Kay, aquella que nunca se habría fijado en una chica estudiosa e introvertida. Por su parte Cass parecía que quería comerse a Robb que tampoco le ponía muchos impedimentos. Me reí sonoramente. - Me encanta cuando te ríes, es difícil verte así Kayla. - Le miré burlonamente. - Cariño tú no me conoces, solo conoces la parte que dejo ver de mi. Hace un año no me habrías reconocido. - Moví la cabeza hacia los lados dejando que mi melena se balanceara al ritmo de la música. Tenía los ojos cerrados en dirección al cielo. - ¿Y qué te hizo cambiar? - Preguntó divertido. Le miré furiosa y me aparté bruscamente. - ¿Precisamente tú me lo preguntas? - Siseé.

El primer día de Universidad había conocido por casualidad a James. Parecía las típicas películas tontas de amor. No miraba por donde andaba, no me importaba. Mi padre estaba más insoportable que nunca, Logan se había marchado sin decirme nada y todo era mi culpa o eso creía en aquel momento, no podría olvidar nunca la patética forma en que le dije que creía que me había acostado con otro. Esa noche había batido todos los records de beber. Mis amigas me habían dicho durante semanas que veían a Logan con chicas, nunca pregunté, simplemente actué. Bailé, coqueteé y me desperté en ropa interior en una cama. No recordaba nada pero solo había que sumar dos más dos. Durante dos días no quise verlo, no respondí llamadas, nada de nada, hasta que tuve que afrontarlo y las consecuencias fueron las peores. Poco después pasó lo de mi madre, apenas llevaba una semana en la Universidad. Habíamos chocado, hablamos y nos sentamos juntos. Misteriosamente le gustaba la bonita chica callada que no se reía de los chistes y siempre tenía una expresión ausente. No fue raro que también se uniera Emily al grupito. Ellos sabían lo de mi madre, que mi padre era un borracho pero ya estaba, sospechaban que podría haber más pero la regla no escrita fluía entre ambos, ninguno preguntaba y todos felices. Luego pasó lo de Jason y mi vida se hundió totalmente.

- Kay, Kay - escuché mi nombre y miré a Jem entrecerrando los ojos. Me había perdido en mis pensamientos y me estaba zarandeando. - Lo siento Kay, va, no te enfades nena, era una broma tonta. - Asentí con la cabeza mientras me soltaba. Nunca salía a emborracharme porque por unas cosas o por otras recordaba todos los problemas, una hora no compensaba nada y ante mi tenía una nueva prueba. Giré la cabeza hacia Cass, se lo estaba pasando de lo lindo, quizá quisiera seguir la fiesta en casa. Por lo pronto necesitaba despejarme. Le di la espalda a James que me cogió del brazo. - ¿Dónde vas Kay? - Preguntó con cara de preocupado. - A tomar el aire. - Murmuré indiferente si me escuchaba o no. - Te acompaño. - Se ofreció. - ¡No! Dejame sola.

Me encaminé hacia la puerta medio tambaleandome y la abrí saliendo fuera. Me apoyé contra la pared recogiendome los mechones de la cara encima de la frente. Cerré los ojos con fuerza. Pero ¿Qué me pasaba? Bueno, que había bebido demasiado y me estaba dando el bajón. Al igual que era bipolar cuando estaba sobria también lo era borracha. Me acordé de la carta, esa que Jason llevaba en el bolsillo y la cogí, era para Katherine, tenía que darsela, quizá así sería la única forma de que los remordimientos desaparecieran de mi cabeza pero, ¿A dónde llevaría todo eso?. El asesinato de Jason se había archivado, si ahora salía una nueva prueba me llevaría de cabeza a ser la principal sospechosa y entonces... ¿Qué pasaría con Maggie? ¿Se quedaría a merced de mi padre? ¿Qué le haría él? Demasiado bien sabía la respuesta y Cassandra no se podía hacer cargo de ella, no sabía nada y nunca lo sabría. De nuevo estaba entre la espada y la pared, el obligarme a no sentir nada había funcionado medio año, Logan lo había arruinado todo. Tiré la cabeza atrás pegándome un golpe. -¡Ay! Ya ni siquiera se beber. - Gimoteé.


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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Miér Mayo 08, 2013 12:56 am

La verdad es que la noche no iba por el camino que yo hubiese buscado, mi agradecimiento a la prima Samantha, que al menos haía encontrado otro punto donde enfocar sus miras, pero empezaba a pasarlo bien. Es bueno estar en casa, en un sitio conocido que aún guarda esos mensajes que escribias en el baño de tios a los quince y a los dieciseis. Es grato cnocer cada cara, o casi, de los que se relajan a tu alrededor. Gente que solo pretende evadirse un poco de los problemas diarios, cin cámaras, sin periodistas, sin tu agente tocandote la moral para que hagas esto o lo otro. Y Emily estaba siendo todo un descubrimiento, una chica con la que podía hablar medir las palabras.

- ¿siempre eres tan sincera?- le pregunté en un punto cuando me dijo que había visto el programa y que le parecía basura. El comentario me hizo gracia más que ofenderme- y dime...¿tú si te has quedado al final? ¿también te parece repetitivo?

- alguna vez...me gustan tus comentarios con doble sentido mientras te camelas a la chica de turno- sonríe y responde.

Hago un gran gesto con los brazos a modo de gran sorpresa.

- ¿en serio? ¿alguien me escucha? creí que sólo mirabais, la verdad...

- bueno- vuelve a mirar al suelo- eso también- confiesa.

Le tomo la barbilla con los dedos y la obligo a alzarla.

- deja de mirar el suelo, nunca se fijará en ti si no haces más que contar baldosas...creeme, de esto sé un poco...

Me da un golpecito en el hombro pero me mira de nuevo divertida, luego mira a la pista y deja de sonreir.

- ¿eso tampoco te molesta?- pregunta y me giro con el vaso ancho en la mano. James agarra a Kay , la zarandea, ella está enojada, pobre chaval, creo que no sabe donde se ha metido ni por qué lado le van a caer las ostias. Me vuelvo de nuevo hacía Emily y contesto- no te preocupes, hasta borracha tiene recursos, probablemente es él quién necesita ayuda, ¿quieres ir a echarle un cable?

Niega con la cabeza.

- Eso me parecía.

Y seguimos hablando, el tema deriva hacía la comida de pronto, ha estado estudiando toda la tarde y luego se ha venido directamente porque James la llamó, supongo que imaginando otro tipo de salida, tiene hambre y empieza a rememorar las hamburguesas de Luigis, una pequeña hamburgueseria con look de los cincuenta que ya existía cuando yo tenía tres años. El recuerdo de las inmensas hamburguesas en pan de pita me hac ela boca agua.

- ¿pasamos de ellos y nos acercamos a ver si aún está abierto?- invito en un punto, pero entonces miro de nuevo y Kay no se ve por ninguna parte. No es que se haya largado con él, James sigue en la pista con los otros dos, no sé qué preferiría, miro a ambos lados y al no verla le pido a emily que compruebe el baño. Espero en la barra pero a la vuelta me indica que no la ha visto.

Me levanto entonces, y le pido disculpas para ir a buscarla en el aparcamiento. La encuentro tras mirar dos veces, apoyada precariamente en una columna y con pinta de no sentirse muy bien. Me acerco refungando por su inconsecuencia y algo molesto por haberme preocupado.

- !Aqui estás¡ ¿No tenías que estar en la pista mostrandome lo mucho que pasas de mi?- bromeo hasta que me acerco lo bastante y le veo la cara- Kay...-la llamo entonces alargando el brazo para cogerle el rostro con la mano abierta- ¿estás bien?

Me mira, con ojos tristes, y acerca la cara hacía mi, creo que va a besarme y me aparto un poco hacía atrás.

- estás borracha- afirmo, ya sin ninguna duda- no comprendo cómo es posible con cuatro copas pero lo estás...no voy a aprovecharme de ti borracha...

Ya está de nuevo con nosotros el dedo acusador.
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Miér Mayo 08, 2013 1:19 am

¿El suelo se movía tanto cuando entré al local? Sí, ya se movía, no voy tan borracha como parece. Levanté la mano y me la mire, seguía teniendo solo una, todavía podría beber más. Me reí un segundo y cambié la cara al otro. Sí, iba borracha, normalmente no tenía los cambios de humor tan bruscos. ¡Oh no! ¿Era sangre eso que tenía en la mano? Levanté la otra para tocarla y no me manché, era mi imaginación. Cerca se veía un callejón oscuro, ¿Fue ahí? Ya ni lo recordaba. Horas y horas había intentado recordar cómo había muerto Jason y no fui capaz. Solo lo veía en el suelo pero entonces no tenía ninguna puñalada solo un feo golpe. ¡Dios! ¿Por qué? ¿Qué demonios paso?. Me llevé las dos manos a la cabeza y me apreté como intentando sacar esos pensamientos. Necesitaba una copa, bueno una no, dos. O quizá tres. ¿Perder el conocimiento? ¡Oh sí, eso sería fantástico!. Llevé la mano al bolsillo para comprobar la alarma pero el movil no estaba, me lo había dejado en la chaqueta. Mierda. ¡Vivaaa! Otra bronca al día siguiente. Ups, estaba pensando demasiado, me dolía la cabeza, tenía que dejar de pensar, si ya decía yo que era malo.

!Aqui estás¡
. Joder Jem, ¿No te había dicho que te quedaras?. Solté mi cabeza y la levanté para mirarle. Mierda, mierda y mil veces mierda, Logan. ¿Por qué me salía todo tan remotamente mal?. ¿No tenías que estar en la pista mostrandome lo mucho que pasas de mi?. Si lo decía en broma no lo noté. Fruncí el ceño y lo miré enfadada. - Y tú.... y tú.... - Vale Kay, inténtalo de nuevo. Ah no, eso si que no, no me levantes la cara y me hagas mirarte a esos impresionantes ojos azules que me dejan sin respiración. Lo miré, que remedio. Me quedé embobada e inconscientemente me acerqué a él. Se apartó y me enfadé aún mas. Giré bruscamente la cabeza intentando que las lagrimas no salieran de mis ojos. - Sí, estoy borracha. Muy muy borracha y la culpa el tuya. - Le apunté al pecho con el dedo. - Tú y tu manía de volver. Que sí, me alegro, tenía ganas de verte, te he echado de menos pero estaba mejor sin ti, sin tener que verte todos los putos días. - Volví a mirarle y sonreí poniendo morritos - Porque al final acabaré contándotelo todo y no quiero. - Negué con la cabeza riendo. - No, no. Y mira chaval, si no te hubieras ido o si al menos hubieras llamado, no se... - Fingí pensar - Cuando se murió mi madre o algo, ya sabes, las típicas cosas que entre ex o ex amigos se hacen te abrías enterado de la mierda que era mi vida. Que por cierto incluía no salir en... - Intenté contar los meses con las manos. No lo conseguí. - Bueno, muchos. Y no te aprovecharías poooooorque.... al fin y al cabo es lo que hacíamos siempre ¿No?. - Me aparté de él y casi me caigo, tuve que apoyarme en la pared. - Pero no, nunca más va a pasar nada entre nosotros porque sí, yo la cague, bueno supongo no me acuerdo. - Me encogí de hombros - Pero yo te he visto en directo. No se, ¿Te acordabas de mi cuando te follabas a otras? Bah, si me da igual. - Me eché a reír. No me daba para nada igual pero mi linda boquita ya había soltado muchas cosas. - Así que señor Echolls, es un placer volver a verte. ¿Vamos a bailar? - Me giré mirándole y sonriendo como un ángel.
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Miér Mayo 08, 2013 2:01 am

Al fin sacabamos algo en claro. Esta se parece bastante más a ls chica que recuerdo. ¡ joder¡ ¿Y esta es la chica que tanto echo de menos?...si, la verdad es que si, apenas emulo media sonrisa mientras la diatriba continua y el dedo inquisidor sigue perforandome el pecho, al final le pasaré el recibo del médico cuando me diagnostique perforación de pulmón. ¿Por partes como Jack el destripador? !no, ella no¡ Todo juntito y apenas sin respirar. Al menos esta vez en sincera.

- Has terminado?- pregunto alzando una ceja pero se tambalea y el efecto que quería lograr, calmado, queda un poco mal logrado al tener que sujetarla.

Y tras terminar y tomar aire sólo dos segundos pregunta con sonrisa de querubin que si vamos a bailar. La miro negando quedamente con la cabeza y lo primero que me sale en tono enojado es un fuerte :

- !madura¡

Parece sorprendida y enojada, pero no me importa. Ella empezó.

- ¿Culpa mía? no querida, tú solita te has hecho la cama...me fuí y no te llamé, !vaya cosa¡ ¿tengo que recordarte nuestra última conversación? ¿de verdad tenía que llamarte yo?...cuando tu madre murió estaba en el desierto del Gobi, y de todas formas me enteré una semana más tarde, ¿por qué? no sé...es que nadie se dignó en llamarme antes...asi que si, !madura¡ ¿tú vida es un asco? como la del noventa por ciento, querida y no por eso se comportan como tú acabas de hacerlo ahí dentro...

A medida que hablo me van entrando más y más ganas de estrangularla, esa tamnbién es un sensación conocida, suele pasarme con ella. Un momento quiero abrazarla y no saoltarla jamás y al siguiente le estoy midiendo el cuello y pensando en cuanto tendría que apretar.

Me siento un poco culpable, empero, cuando dice que lo ha visto. Vale, es cierto que al contrario yo me hubiese vuelto loco, pero nadie le mandó mirar ¿no? Y se suponía que era mi forma de vengarme de ella, al menos en el momento en que fuí tan estupido como para pensar que vengarme iba a hacerme sentir mejor. Bajo el tono ahora, pero me sale exasperado y no como pretendía.

- Kay, es trabajo, no puedes juzgarme por el trabajo

Pero no sé si me ha escuchado porque se ha puesto a andar y vuelve dentro, yo la sigo por inercia, no muy convencido de si debo quedarme o dejarla que se desahogue sola e intentarlo mañana cuando la resaca no le permita gritar.

Se dirige a la barra y pide otra copa, eso acaba de decidirme. No pienso quedarme a ver cómo termina a cuatro patas y haciendo aún más el tonto.

- De verdad, de verdad que me apetece esa hamburguesa- le sugiero a Emily implorandole con la mirada. La chica recoge la cazadora y le sonrio abiertamente, ahora mismo creo que es mi ángel salvador.

Entonces llegan los demás, mientras pago la cuenta y recojo mi propia chupa. Me estoy despidiendo cuando Kay vuelve a apoyarse en mi, como si necesitase sujección y afirma en voz alta que le he prometido a su padre llevarla a casa, la miro con los ojos entrecerrados porque los dos sabemos que miente. Su padre nunca me confiaría esa misión a mi. No sé a qué juega ahora pero lo cierto es que no puedo ponerla en evidencia, asi que asiento.

- Cierto- no estoy contento- entonces- miro a Emily- ¿te parece que lo dejemos para mañana?

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Miér Mayo 08, 2013 2:42 am

Frunzo el ceño mirándole. - No, solo acababa de.. ¡AH! - Mierda. Malditos tacones y maldita la gravedad que me hace caer y que mi salida digna quede destrozada teniendo que sujetarme de nuevo. No se toma muy bien mi pregunta y me llama inmadura. - ¿Perdona? - Grito. Oh si, hacía mucho que no gritaba, que nadie me sacaba de mis casillas y reconciliarme con mi vieja yo me sienta de maravilla. Conociendole esto no había hecho más que empezar pero no me preocupaba y no solo por el alcohol, sería otra de nuestras muchas broncas que nunca acabarían. Hacía ya mucho tiempo que acepté que nuestra relación tenía mucho de odio. Sin embargo conforme me va recriminando me vuelvo a poner furiosa e incluso mis mejillas se tiñen de rojo. En algunas cosas tiene razón pero no estoy dispuesta a ceder, por lo menos de momento. - ¡Ah sí!, porque enterarme que estuviste dos semanas viéndote con muchas tías, mucho más te merecías. SI, yo me acostaría con otro, vete tu a saber con cuantas lo hiciste. ¿Y cómo demonios te iba a llamar si desapareciste? Eres un maldito cobarde Logan. - Hice una pausa para respirar profundo e intentar calmarme. No lo conseguí, tenía sus palabras grabadas a fuego, incluso parecía que me habían despejado algo. - ¿Y acaso te crees que después de que se muriera mi madre, que Maggie estuviera destrozada y mi padre todo el día borracho, tú ya en el maldito programa ese te iba a llamar cuando los dos sabemos que o bien me habrías colgado directamente o habríamos acabado discutiendo? No quería tener otro puto motivo para llorar porque por si no lo sabes te quería. - Me alejé de él. Ale, ya lo había dicho, tampoco es que él no lo supiera. El pasado era pasado.- Y me comportó como me da la gana. Voy borracha, tú y Cass os habéis empeñado, así que eliges o a Kay enfadada y borracha o a Kay serena e indiferente, no hay más.

Y esta vez sí me fui hacia dentro con aires muy dignos. Le escucho perfectamente lo que dice y por un momento me dan ganas de girarme e insultarle. ¿Qué es trabajo? Muy bien, lo entiendo, ¿Pero era estrictamente necesario que se tirara a tantas?. No tengo derecho a quejarme pero tengo mucho amor propio, me hirió y soy vengativa, no se podía hacer otra cosa.

Entré de nuevo en el local y fui directa a la barra a pedirme esta vez un whisky, el martini era ya demasiado flojo. Aún así le veo dirigirse a Emily y coger las chaquetas. ¿Se va? ¿Me deja aquí? ¡Oh ni hablar!. Están todos en grupito ahora y me siento tonta por ser la única que ha perdido los papeles, pero no pienso dejar que Logan se vaya solo. Me acerco a todos y me apoyo en él murmurando la primera excusa que se me ocurre. Si me conocieran mejor sabrían que mentiría, mi padre nunca me dejaría a cargo de nadie, es más, si se enterara que había salido tendríamos una buena montada en casa, pero mis amigos no saben tantos datos sobre mi familia. Logan, aunque se le ve disgustado, asiente y queda con Emily para el día siguiente, yo opto por despedirme. - Nos vemos mañana en clase - James me mira frunciendo el ceño y luego hace un gesto como si llevara el teléfono, quiere decirme que le llame si necesito algo, este chico es un cielo y mucho más pespicaz que los demás.. Asiento y se relaja.

Tras unos minutos más se van y miro a Logan. - ¿Pensabas dejarme aquí? - Le pregunto entre susurros y con voz de niña pequeña, como si me arrepintiera de algo. Y lo cierto es que así era. Había soñado muchas veces en que le diría cuando volviera pero mi imaginación no me ponía borracha. Quería arreglarlo, si el tiempo y toda la historia que arrastrabamos me había dejado algo claro era que no estabamos bien juntos. Me había costado aceptarlo porque no era tan fácil dejar de sentir por él pero ahora tenía la opción de cambiarlo. - Logan - Empecé intentando precisar mis ideas - Aunque no lo parezca me alegra que estés aquí y no quiero... - Resoplé - No quiero que siempre nos estemos peleando. ¿Y si olvidamos todo? Fue un error pensar que podríamos ser algo más que amigos, lo intentamos dos veces y ninguna funcionó, ¿No podemos hacer como si todo eso no hubiera pasado y volver a ser como esos dos niños que se divertían estando juntos? - Le pregunté mirandolo por primera vez sería. Hablaba enserio aunque tenía la certeza que una parte de mi nunca lo podría ver como un amigo. Si le sorprendió mi nuevo cambio de humor no dio muestras de ello. - Que se que no has vuelto por mi y nunca lo pensaría... - Me mordí el labio inferior - Pero estaría bien ser amigos.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Miér Mayo 08, 2013 11:51 am

"¿Pensabas dejarme aquí?" Me pregunta y hasta parece que se arrepiente de la cantidad de sandeces que ha soltado por la boca en los últimos...¿qué? ¿cinco minutos? ¿de veras se pueden decir tantas tonterías por segundo? Tengo que decirles a los chicos de la cedena que hagan un estudio...De lo que sí debería arrepentirse es de haber utilizado a un chaval que parece bastante majo y de no tener en cuenta los sentimientos de la que tiene por amiga. Salimos del bar, apenas le pongo un par de dedos en la cintura, solo por si de verdad necesita algún tipo de apoyo. Ella no se queja, sólo camina repiqueteando con sus tacones en el asfalto.

- Si- afirmo rotundo- pensaba dejarte aqui, no me apetecía continuar en tu compañia...

Ahora se pone pensativa y dice mi nombre en voz suave, paladeandolo como en una oración. enarcó una ceja y le lanzó una mirada dubitativa mientras alcanzamos el coche en el parking. Un biplaza. Es increíble, esta chica es increíble. Se pone seria, parece hasta meditar, y lo próximo que sale por su boca es aún más estupido que lo anterior. ¿Aún no hemos aprendido que no podemos decidir lo que sentimos por alguien? No tenemos que intentar ser algo más que amigos, ya lo somos, nos falta aprender a vivir con elllo sin matar a nadie. Se me escapa la sonrisa ironica, no puedo evitarlo, no hay humor en ella pero si mucho sarcasmo.


La cosa aún mejora, dice que nunc apensaría que he vuelto por ella, está chica !tiene una chispa¡.

- Deja de pensar Kay, no se te da bien estando borracha...

O sería más correcto decirle que vuelva a pensar, pero no importa porque tampoco va a entenderlo. No parece muy despejada. No le abro la puerta, aún me tiene calentito, sus palabras de antes revoloteando por mi cerebro, el haberme dejado sin opción a réplica al volver a meterse en el pub no hace más que increcentar mi cabreo. Tamborileo con mis dedos en el volante, impaciente, hasta que acaba de sentarse y ponerse el cinturón. Ha tardado un mundo. Y no digo nada en todo el proceso, ella parece pensativa. Me mantengo callado también mientras arranco y tomo la carretera del sur, pero en el primer semaforo en rojo ya no puedo morderme la lengua.

- ¿Dos semanas viendome con tías? ¿De que mierda hablas?- el tono es enojado y alto. No dejo de mirar la carretera porque en verdad no estoy hablando con ella, más bien conmigo mismo y sin terminar de creermelo- Eres increíble, te dicen que ando con otras y lo primero que se te ocurre es salir y meterte en la cama del primer tío que te encuentras...

Sus palabras han terminado por cobrar sentido, es fácil deducir el resto, otra vez tengo ganas de matarla. La miro un breve instante por el espejo retrovisor y le dedico una profunda mirada de incredulidad.

- Por el amor de dios Kayla, ¡crece de una vez¡ La gente habla, pregunta, si hubieses preguntado podría haberte dicho que eran las tres hijas de la amiga de mama que se quedó de visita y que me había tocado sacarlas y enseñarles la ciudad...¿te parece lógico creer los rumores de la gente sin siquiera investigar un poco? ni siquiera tienes por qué confiar, pero por lo menos averigua cómo me vieron con ellas y donde...¿y tú quieres ser periodista?...será de prensa rosa...

Escucho como separa los labios e intenta comenzar una frase, pero ella me ha dejado sin contestación antes y aún no estoy dispuesto a cederle tiempo, además practicamente me ha obligado a llevarla a casa asi que creo que estoy en mi derecho, mi coche, mis normas.


- Eres tonta, tonta, tonta...- muevo la cabeza levemente hacia un lado y otro sin poder apartar la vista de a carretera en pleno tráfico, la mirada al frente y mordiendome el labio inferior- ¿te hubiese colgado o acabariamos discutiendo? ni tú puedes ser tan estupida...

Aprovecho el cruce para parar un momento y mirarla a los ojos.

- sabes de sobra que vendría desde el mismo desierto en camella y sin repostar si creyese que me necesitabas- parece dudarlo, la mato- ! lo sabes¡ - insisto- si piensas en ello sin dejar que el rencor te ciegue sabes tan bien como yo que iría a por ti al mismo infierno y te sacaría.

Empiezan a pitarme y saco la mano por la ventana en un gesto obsceno antes de arrancar, nunca he tenido mucha peciencia al volante, y esta noche voy bajo minimos. Pero arranco, porque es verdad que me he parado más tiempo del necesario. Doy un volantazo brusco al coger la curva y Kay, que está a punto de decir algo se inclina sobre mi con el cambio de dirección. De pronto noto algo humedo en el pantalón y bajo la vista, se está limpiando la boca con el dorso y en mis pantalones hay un liquido amarillento que huele fatal.

- No has comido mucho hoy- me sale como comentario, de pronto un recuerdo y una sonrisa en mi boca, esta vez divertida- como te gusta vomitarme encima...¿es una critica? porque prefiero algo más constructivo...

Estiro el brazo por delante de ella y abro la guantera, enseñandole donde tiene kleneex y caramelos de menta.

- ¿estás bien?- pregunto preocupado mirandola a de soslayo y cambiando de dirección. Ella se da cuenta y pregunta- no puedo dejarte en casa asi, es mejor que te despejes primero.

La llevo a la playa, son cinco minutos, ha sido inercia, es donde siempre hemos aparcado de camino a su casa intentando que se nos bajase la borrachera. El paisaje no ha cambiado nada. Quizá nosotros si. Es la primera vez que llegamos hasta aqui sin enrollarnos en el coche. Hasta el día que lo dejamos nos enrollamos. Supongo que siempre hay una primera vez para todo.

- Recuestate un rato e intenta despejarte- le digo mientras le abro la portezuela- voy a ver si puedo limpiar esto.


Y es lo que hago mientras ella se tumba en la arena, a unos metros del coche. Uso un asppirador d e mano y una bayeta para limpiar el asiento, me lleva un buen rato. Una vez a mi gusto miro el aspirador con cara de asco y decido que es hora de que pase a mejor vida asi que busco una papelera y lo tiro. Me miro el pantalón y le digo a Kay en voz alta:

- Voy a limpiarme un poco, tú quedate- pero al no responder ella miro y el lugar donde la ví por última vez está vacío.



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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Miér Mayo 08, 2013 3:41 pm

Vale, a que no se me daba bien pensar borracha tenía que darle la razón. Si ya de normal soltaba lo primero que se me pasaba por la mente casi sin control ebria aún más. Mantuve el silencio deliberadamente, había sido egoísta y pensado en mi al abrir la boca, era la mejor opción para mi pues aunque me hubiera planteado muchas veces como sería poder volver con él a raíz de Jason se había vuelto totalmente imposible. Si en realidad Logan conociera la historia... No imaginaba como podía reaccionar. Y lo peor es que debía saberlo pues la chica que tenía a su lado era aún peor de como la había dejado. Como amigos no tendríamos nunca ese problema, viviría engañado pero bueno, todos teníamos secretos en esta vida.

Casi me pasé de largo su coche. Se lo había cambiado, no estaba nada mal, pero tampoco le dije nada. Volví sobre mis pasos y abrí la puerta subiéndome. El cinturón quería ganarme la partida, nos peleamos durante bastante tiempo y al final conseguí ganar la batalla. Sonreí tontamente. Arrancó y salimos dirección a mi casa. Apoyé la cabeza en la ventanilla y con las uñas repiqueteaba. Me aburría y mareaba a la par, nunca me había sentado bien subir a un coche borracha, pero tampoco sería yo la que sacaría la conversación. ¿De verdad se pasaría todo el camino sin hablar?. Me giré a mirarlo y lo vi tenso, reconocía esa expresión ahora la pregunta era si perdería los nervios y me reprocharía todo lo que yo le había dicho. Y cuando menos lo esperaba su tono enfadado me hizo girarme hacia él. Cruzamos de nuevo las miradas, él incrédulo, yo indiferente y no por no sentirlo si no porque tenía toda la razón del mundo. No había preguntado, nunca lo hacía era demasiado orgullosa y mi orgullo me había jugado malas pasadas muchas veces. Había aprendido desde entonces o eso esperaba. ¿Y tú quieres ser periodista?. Dolía porque tenía razón y las verdades eran lo que más mataba. Abrí la boca para responderle aunque no sabía que decir así que agradecí en silencio que me cortara. Pero una cosa era eso y otra muy diferente que me llamara estúpida. Lo miré fríamente. - Usted perdone si no sabía como te tomarías mi llamada. - Pero no contento siguió diciendo lo que haría por mi. Esta vez estaba confusa e incrédula. ¿Tanto tiempo y aún iría a cualquier sitio solo por mí? Es normal que no lo creyera. ¿Yo lo haría? Probablemente pero porque seguía enamorada de él cosa totalmente imposible de su parte. ¿Verdad?. Joder, como lo odiaba. Me confundía constantemente, con él nunca se podía estar segura de nada. - No, no lo se. - Susurré para mi apartando la vista de sus furiosos ojos y llevándola de nuevo a la ventanilla. Ni siquiera me había dado cuenta de que estábamos parados y nos pitaban.

Estaba realmente cabreado, su forma de conducir nunca fue suave, ahora menos que nunca. El balanceo del coche terminó de marearme y tirarme contra él. Vomité como tantísimas veces me pasaba. No pude evitar sonreír al verle manchado. Quizá otra persona se avergonzaría yo no. Su comentario me hace reír. - Una muy buena. - Respondí a la vez que me apoyaba contra el reposa cabezas y cerraba con fuerza los ojos. Uff, la cabeza me daba vueltas como si el coche hubiera dado muchas vueltas de campana. ¿Sería capaz de llegar a mi habitación?. No respondí a su pregunta preocupada pero sí lo hice ante el cambio de dirección.

La playa, una vieja amiga que visitaba casi de continuo. Otra vez le hice caso y me fui tambaleándome a la arena dejandome caer y haciendo la croqueta. Pelo y ropa estaban llenas de arena. Reí de nuevo y me quité como pude los tacones dejándolos tirados. Era un descanso, casi no me sentía los pies. Tumbada miré al cielo, estaba despejado y se veía la luna, estaba llena. Era preciosa y se me ocurrió una idea. Casi a patadas conseguí quitarme los pantalones y a cuatro patas fui gateando hasta el agua. Una ola me mojó entera. Giré sobre mi misma y volví a tumbarme a la orilla. El agua ayudaba a mi mente a despejarse. Me incorporé hasta quedarme sentada y miré hacia los lados. ¿Qué era aquello tan brillante? ¡Oh, quería verlo!. Me intenté levantar un par de veces volviendo a darme de bruces contra el suelo hasta que al cuarto intento mantuve el equilibrio. Anduve hasta unas rocas cercanas hasta dar con la lucecilla. Era una flor de cristal con forma de rosa que brillaba en la oscuridad. La miré curiosa. Me sonaba pero no sabía de que. La cogí y me la acerqué a los ojos. - Imposible. - Murmuré.

Retrocedí unos pasos hasta la orilla de la playa y volví a sentarme. Dejé la figura a un lado y me puse a cavar en la tierra. La enterraría. Ahora lo recordaba. Hacía cosa de un año y medio, cuando Logan y yo había vuelto nos obligaron a ir a una de tantas fiestas. Los centros de mesa estaban llenos de esas figuras aunque todas eran blancas. Esta, por su parte tenía un tono más rojizo y me había pasado todo el día mirándola. Cuando me llevaba a casa e hicimos una de tantas paradas en la playa para que se nos pasara el pedo él me la regaló. Fue un bonito detalle. Luego nos habíamos liado como tantas veces y quedó oculta y olvidada. ¿Y tenía que encontrarla hoy? Pues no, la enterraría y como al día siguiente no recordaría el sitio exacto desaparecería para siempre.

A lo lejos escuché gritos llamándome. - ¡Estoy aquí! - Grite a mi vez y a los pocos instantes la figura de Logan se hizo presente. Le miré directamente a los pantalones y me puse a reír. - Estas echo un asco, ¿Quién te iba a decir que acabarías así?. Aunque bueno, después del programa que te caías a un barrizal eso no te dará tanto asco - Y aún muerta de risa seguí cavando el agujero.
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Jue Mayo 09, 2013 5:47 pm

!Vaya panorama¡ La dejo sola dos segundos (o algo asi como media hora) y la nena desaparece en una playa con más piedras que la rivera maya esa...!joder¡ !a saber que es lo que se le ha dado por hacer ahora con la melopea que lleva¡ Lo primero que se me ocurre es acercarme a la orilla y mirar el agua, creo que no está, pero no se ve un pijo, si se hubiese metido y tuviese problemas hubiese gritado ¿no? !vaya usted a saber¡ !es capaz de pensar que mejor se ahoga que pedirme ayuda¡ como se haya muerto la estrangulo, aunque sea en espiritu. Una punzante sensación de incomodidad y frio se aloja en mi estomago y empiezo a llamarla a gritos. Tarda unos treinta segundos en responder, unos segundos muy largos, me dirijo hacía donde me lleva la voz y la veo entre sentada y arrodillada en la arena, no sabría decir si a proposito o es que se ha caido, está escarbando. Me acerco sin dar crédito y la chica me mira como si fuese lo más natural, riendose de la mancha en mis pantalones.

- yo al menos llevo- contesto al darme cuenta de que ella no, y busco alrededor pero no están. Cuando le tiendo la mano para incorporarla parece recordar algo y se guarda algo en el bolsillo de la chaqueta de punto, no le presto atención- ¿donde has dejado los tuyos?

En lugar de ayudarme a incorporarla sigue cavando y cuando intento levantarla se revuelve obligandome a cogerla por debajo de los codos.

- en serio Kay, ¿te parece momento para hacer castillitos?

Consigo apartarla del hueco que estaba haciendo con las manos y mientras avanzamos hacia el coche le pregunto de nuevo donde a dejado el pantalón. Lo que me responder no tiene nada que ver asi que me fijo en que está mojada y busco cerca del agua.

- estupendo...-afirmo al encontrarlos y soltandola a ella un momento para poder agarrarlos- más que un pantalón parece una croqueta...bueno, vamos mejorando, antes te dejaba en casa sin bragas y ahora solo sin pantalones...

Parece hacerle gracia y cuando le paso el brazo por la cintura para encaminarla de nuevo me indica que yo también debería quitarmelos, refiriendose a la mancha, e intenta ayudarme desabrochando el botón de la cintura. Le cojo la mano invasora y la mantngo retenida mientras tiro de ella de nuevo hacía el coche.

- no piensas ayudar , ¿verdad?- protesto en voz alta porque me lo está poniendo muy dificil- le prometí a tu padre que te llevaría a casa y es lo que voy a hacer...

Ella bufa, porque es mentira. Pero yo sonrio y le abro la puerta del coche para que se meta dentro. Me tomo un par de minutos para limpiarme un poco con unas toallitas humedas y luego me meto en el coche también. Al menos el remojón ha debido sentarle bien porque parece más despejada.

Ahora está estirando su camiseta hacia abajo una y otra vez, empeñanda en taparse y que le cubra hasta las rodillas, cosa imposible con una camiseta de su talla. Niego con la cabeza mientras arranco, mirandola de soslayo divertido y afirmo:

- Cariño, te he visto en bragas mil veces...y sin ellas también...¿por qué no lo dejas y te pones el cinturón?

Pongo musica, llevarla a casa me lleva otros quince minutos, pero apenas hablamos durante el trayecto, creo que va concentrada en no volver a potar, ha abierto la ventana para que el aire le de en la cara y parece estar mucho mejor. Al menos vuelve a tener un color rosado y no amarillento en las mejillas. No espera a que le abra la puerta cuando aparco, pero igualmente me bajo para acompañarla hasta el porche. La luz está apagada, se para en la puerta, estiro el brazo para ayudarla con la llave y me aparta, girandose.

- No tengo intención de entrar- respondo a la mirada- recuerdo que a tu padre no le hace gracia que traigas chicos.

Debería irme. Lo cierto es que me apena dejarla tan pronto, apenas me ha llegado a nada, demasiado tiempo sin verla. Pero debo irme. Estamos parados ante su puerta como tantas otras veces, muy cerca y muy lejo a la vez, y ella aún no abre la puerta. Me muerdo el labio un segundo y subo el brazo para volver a tomar el mechón rebelde entre mis dedos, con cuidado se lo coloco tras la oreja y le acaricio la mejilla un instante, inclinandome para decirle muy cerca.

- Me acuerdo de todo en realidad.

Y me despido con un beso en la mejilla girando sobre mis pasos y alejandome por el camino entre rododendros.

- !Vendré mañana a buscar a Maggie¡...después de que tu padre salga a jugar la partida...sobre las cuatro y media...¡buenas noches Kay¡

El camino de ida me ha resultado conocido, el de vuelta, en cambio, es bastante diferente, mi casa queda atrás, tomando otro desvío, pero no es alli donde vivo ahora, no quería volver alli, no estoy listo. En cambio recordé que cierta jovencita adoraba la casa del acantilado, una casona que llevaba deshabitada décadas y que no lograban nunca alquilar, primero porque la gente de aqui ya tiene casa y segundo porque el alquiler superaba enormemente el sueldo de un granjero. No me costó mucho alquilarla. No había más interesados. La casa era grande, pero lo que a Maggie siempre le lamó la atención era la terraza suspendida por encima del borde, debajo solo el vacío y el mar. He de reconocer que es una bonita vista. Aunque también que lo de poner una piscina sobre un bloque de hormigón sin sujección debajo no me parece precisamente seguro. Aún no me he bañado en ella.
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