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Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

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Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Jue Abr 21, 2011 2:36 am

Recuerdo del primer mensaje :

The Hell. A veces un lugar sí hace honor a su nombre. Es tan extraño aparecer aqui después de tantos meses y encontrarse los mismos sitios, a las mismas personas...casi como si el tiempo se hubiese detenido en este lugar en el momento en que te marchaste para dejarlo todo como estaba y que no te sintieses extraño a la vuelta. Aún así no soy inmune a los pequeños detalles que sí varian. Como el espectaculo de hoy.

Al cruzar la puerta me encuentro de repente como viendome a mi mismo desde fuera, el lugar está como siempre, apenas unos cambios de tapicería imperceptibles y una camarera nueva, el barman sigue siendo Tito, lo saludo con un gesto y me responde con amplia sonrisa. Me acerco a la barra y me siento en un taburete, es casi como si no hubiese pasado el tiempo.

Un par de chicas se acercan a pedir un autografo y se rien. He dicho casi. Las primeras veces que esto ocurrió me sentí bastante cortado, pero ya estoy más que acotumbrado, y a los rubores también. Tito me sirve una copa en cuanto las chicas se alejan y se queda para ofrecerme un cigarro.

- No fumo- afirmo y se me queda mirando extrañado- Intenta conseguir un cigarro en plena amazonía y verás por qué lo he dejado.

Eso parece convencerle así que suelta una risa y me da un golpecito en el hombro.

- No nos perdemos tu programa chaval, eres nuestro entretenimiento favorito los jueves.

- Por dios, dime que no lo pones en la pantalla grande- contesto tan solo. Ya sabía cuando me metí en esto que cabía la posibilidad de que mi abuela lo viese, pero esperaba que la gente que me conocía apagase el televisor con algo de tacto en los momentos más embarazosos. Al parecer me equivocaba. La carcajada de Tito me estaba empezando a dar a entender que no era así.

- !Eh¡ !Para una vez que la estrella es local!- afirmó tan solo antes de gritar hacía la gente- !Chicos, tenemos aqui a Logan Echolls, la casa invita a una ronda !

No pude pararlo antes de que se alejase hasta los mandos y se le ocurriese poner el video de mi viaje a Brasil, justo en el momento en que mastico aquella poquería cruda y me llevo a las mulatas al hotel. Genial. No creo que pueda existir nada más bochornoso que protagonizar una escena porno en pantalla panoramica en tu bar de siempre mientras la mitad del barrio está mirando. ¿En qué estaría yo pensando cuando se me ocurrió volver?

Le doy un trago a mi copa y bajo la cabeza, dejando que mi pelo me tape medio rostro cuando escucho una voz familiar a mi izquierda.

Pues si, si que hay algo más humillante.

- Kay- pruebo tan solo girandome hacía la voz.
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Logan Echolls

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Jue Mayo 09, 2013 11:36 pm

Cuando Logan llegó el agujero aún no era demasiado grande y aprovechando su inspección guardé la rosa en el bolsillo de mi chaqueta para que él no la viera. Me encogí de hombros. - No lo se, por ahí tirados. ¿A quién le importa? - Señalé con la cabeza y seguí a lo mio. No caí en que la rosa la tenía ya guardada y para enterrarla tendría que sacarla, pero no importaba pues Logan no tenía la paciencia ni las ganas necesarias para dejarme cavar en la arena. Me levantó pese a intentar soltarme. Prácticamente me estaba arrastrando hasta el coche. Mis pantalones aparecieron en el agua y por un instante pensé en ponérmelos para mojarle el asiento y que se jodiera por no haberme dejado terminar mi hoyo. Pero no, eran demasiado incómodos. Reí ante su observación a la vez que me cogía por la cintura, suponía que para que no cayera de nuevo. Lo miré con picardía - Deberías quitártelos tú también, irías más limpio y cómodo. - E inmediatamente intenté desabrochárselos. No era más que otro de nuestros juegos pero Logan no estaba de humor. Me cogió la mano con fuerza para apartarla y le miré dolía. ¿Qué demonios le pasaba ahora?. Bufé ante su respuesta, ¡Si era mentira y él lo sabía perfectamente!.

Enfadada me solté de él y seguí andando hacia el coche. Entré y cerré con un portazo. Así sentada se me veían todas las bragas y no me daba la gana. Estaba estirando de mi camiseta hacia abajo pero nada, se seguía viendo todo. Logan se impacientaba de nuevo y me ponía nerviosa. Si tantas ganas tenía de deshacerse de mi que no se hubiera ofrecido a llevarme al final. Le sonreí con sarcasmo pero no le rebatí el argumento puesto que era verdad así que me puse el cinturón y nada más arrancar baje la ventanilla para sacar la cabeza, no quería volver a vomitar aunque se mereciera que su coche acabara lleno hasta arriba. En cuanto aparca abro la puerta y salgo del coche. Me giro disimuladamente para ver que me sigue y llego hasta la puerta. Debería abrir pero no quiero dejarle tan pronto. Siento como roza mi brazo con el suyo para ayudarme a abrir la puerta, se piensa que voy tan borracha que no puedo ni abrir, iluso. Aparto la mano y me giro mirándole dubitativa.

"No tengo intención de entrar, recuerdo que a tu padre no le hace gracia que traigas chicos." Mis ojos se oscurecen. No esperaba otra cosa pero había tenido la mínima esperanza de que en algún momento de la noche nos enrolláramos. Debería irse ya, no puedo estar más tiempo tan cerca de él sin que las ganas de besarle sean insoportables. No dejo de mirarle. Se muerde el labio y levanta el brazo... ¿Me va a besar?. Lleva la mano hasta mi pelo y coloca un mechón detrás de la oreja, me acaricia levemente la mejilla a la vez que cierro los ojos dispuesta a dejarme llevar al mismísimo infierno si él quisiera. Se acerca, entreabro los labios y... "Me acuerdo de todo en realidad." Y el muy cabrón me da un beso en la mejilla y se va. Lo mato, lo mato y me quedaré con ganas de descuartizarlo. ¿Cómo puede ser así? ¿Acaso quiere castigarme?. Y encima tiene la poca decencia de decir que mañana vendrá a por Maggie. Me dan ganas de chillarle pero se que lo ha hecho a proposito y no voy a dejarle que se salga con la suya. - ¡Que te den! - Acabo chillandole. Esta claro que entre lo que pienso y lo que hago hay un buen trecho. Abro la puerta de casa y entro.

Al rato todavía sigo despierta, llevo un buen rato sentada en el alfeizar de la ventana mirando hacia la luna sin parar de darle vueltas a una de las últimas frases de Logan. ¿Qué quería decir con que se acordaba de todo? Joder, yo también, pero por mucho que se acordara no tenía sentido para mi. Bueno, en estos momentos pocas cosas lo tenían. Nada más irse tuve la esperanza de que volviera pero no, ya debería estar durmiendo. ¿Soñaría conmigo al igual que yo lo hacía con él?. La noche era diferente pero no solo por beber, no era la primera vez que me sentaba y acababa pensando en él inevitablemente, solo que ahora sí lo había visto en persona. Decidí acostarme, era lo mejor.

[...]

- ¡KAAAAAAAAAAY! ¿Quieres despertar de una vez? ¡Voy a llegar tarde al cole! - Me gritaban. Me dolía la cabeza, más bien quería morirme. ¿Quién demonios era tan desconsiderado?. - ¡Abre los ojos vaga! - Uno, dos, trés.... uff, vale, venga Kay abre un ojo. Delante de mi estaba la cabecita morena de mi hermana pequeña. - Maggie, ¿Qué hora es? .
- Pues las ocho y media de la mañana, voy a llegar tarde por tú culpa. ¿Qué hiciste anoche? - Me olisqueó y bruñí como respuesta. - ¿Otra vez? - Preguntó con una voz extraña. Me costaba centrarme pero algo en su tono me indicó que estaba preocupada. ¿No se referiría a....? - No enana, eso no. Ven aquí - Murmuré mientras alargaba los brazos para cogerla y lanzarla a la cama. ¿Seguro que vendría esta tarde verdad? Como dejara a Maggie colgada iba a buscarle para matarle entre terribles sufrimientos. - Esta tarde tienes una sorpresita enana. - Sus ojos se iluminaron. - ¡¿Qué es?! La quiero, la quiero, ¡la quieeeeeeeeero ya! - Me reí. - Lo siento Maggie pero hasta después nada. Vamos a vestirnos.

Un par de horas después estaba en la facultad, afortunadamente no me había cruzado con mis amigos y tampoco con Logan. No sabía para que fui porque no estaba prestando atención, demasiadas cosas sucedieron la noche pasada. Al final terminó la clase y me fui para casa. Después de una comida especialmente divertida mi hermana se me quedó mirando y de nuevo quiso saber cual era la sorpresa. No lo consiguió, quería ver la cara que ponía al encontrarse con el moreno. De repente me dijo algo que me dejó pasmada. - Kay, ¿Qué te ha pasado? Estás más sonriente, antes no te reías. - Fruncí el ceño. Aunque no era la alegría de la huerta delante de mi hermana intentaba que no me notara lo cambiara que estaba. - Sí siempre me haces reír enana. - Ella negó con la cabeza. - No, te reías sin ganas, ahora estas alegre. ¿Tiene que ver con mi sorpresa? - Si aquello era verdad sin duda tenía que ver con su sorpresa.

Me metí en el baño para recoger la ropa de la noche anterior y me miré en el espejo. Me había maquillado, algo últimamente raro pero las ojeras no me habían dejado otra opción. Estudié mi rostro en el espejo y me cruce de brazos. Durante todo el día me había arrepentido de muchas de las cosas que hice la noche anterior, pero sobre todo abría cambiado el momento de la playa. - ¿Qué has echo? ¿Qué demonios has echo Kayla? ¿No te podías quedar quietecita? - Había echo el ridículo y él...¿Por qué tenía que confundirme de ese modo? Tan pronto le importaba como que no, era imposible saber que pasaba por su cabeza. Era un gilipollas, punto. No me rayaría por él, vaya que no.

El tiempo pasaba muy lento. Me había duchado, vuelto a maquillar y vestido con unos vaqueros oscuros, una blusa azul celeste y sandalias a juego. Estaba con Maggie en el salón viendo la tele, mi padre se había ido hacía rato, lo cierto era que durante el día apenas nos veíamos las caras. No soportaba estar en la misma casa donde su esposa había vivido, así que se iba temprano y volvía casi de madrugada. En la tele ponían una serie que a Maggie le encantaba y yo no conseguía verle la gracia, era sobre unas chicas que eran monstruos en un instituto, monster hight, por lo visto era muy popular entre las niñas pequeñas.

Y sonó el timbre. Tan puntual como siempre. Maggie me miró y le sonreí.

- Vamos pequeña, abre tú la puerta yo voy justo detrás.
- ¿Quién es?
- Ahora verás, corre - la apremié.

En menos de un minuto abría la puerta y se quedó quieta de la sorpresa.

- ¿Lo...gan? ¿Logan? ¡LOGAAAAAAN! - Y saltó para que la cogiera en brazos. Se puso a llorar al instante. Maggie lo quería muchísimo, nunca sabría porque pero era así. - Eres maaalo. Te fuiste y no volviste. No me diste ningún beso y dejaste a mi hermanita mal. Eres malo, te echaba de menoooooooos. - Gimoteaba.

Estaba apoyada en la pared un par de pasos detrás de la puerta mirándola y sonriendo. Era tan mona cuando quería. Y Logan estaba aún más guapo de lo que recordaba. Entrecerré los ojos.
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Kayla C. Gilbert

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Vie Mayo 10, 2013 12:26 am

La cama es enorme, siempre quise tener una de esas que miden dos metros por dos metros, un capricho, y en cuanto me mude decidí que debía tenerla, aunque ahora que lo pienso mientras intento animarme a mi mismo para ponerme en marcha creo que no tiene sentido una cama de estas dimensiones, los demás muebles parecen diminutos emn comparación y acaba¡n dandole un aspecto ridiculo a la habitación. Me estiro una vez más dejando que las sábanas se escurran y aún me retuerzo un par de veces echando los brazos por encima de la cabeza antes de conseguir las fuerzas para ponerme en pie. Me da pereza, tengo cajas por toda la casa, he de ir a la facultad a rellenar formularios, escoger las clases, agradecerle al decano que me permite esa laxitud en la asistencia, hablar con mi agente, instalar el fax...¡joder tengo que instalar el fax¡ creo que es lo más urgente...pero primero necesito un café y un bollo, siempre he necesitado azucar por las mañanas.

Cuando terminó de desayunar me doy una ducha rápida, busco entre las cajas con etiqueta "ropa" y consigo unos pantalones grises y una camiseta negra que no están muy arrugados. Les paso una plancha y me pongo con el fax, las instrucciones sólo vienen en chino y alemán, ¡genial¡ Llaman por telefono, hablo con mi agente y miro la hora. Es tardisimo, el fax tendrá que esperar.

En la facultad termino pronto mis asuntos, el decano está encantado de tenerme alli, no hay problema con que falte a algunas clases, dice, escojo "Periodismo y cambio social", "Comunicación y Participación Ciudadana en la Red", "Técnicas de expresión oral y escrita" " Técnicas de búsqueda y uso de la información", "Métodos" y "Oratoria y Medios de Comunicación"; me convalidan el inglés y no escojo de optativas más idiomas porque hablo francés con fluidez y estoy aprendiendo algo de japonés porque no me queda más remedio.

Son las doce de la mañana, y yo podría aprovechar para ir de oyente a "Métodos" y empezar a tomar apuntes, pero hay algo mucho más urgente que debo hacer. Empezando por decirl a la secretaria de archivo lo guapisima y desaprovechada que está y lo bien que quedaría en pantalla. Una vez con el expediente de Kay en la mano me siento a echarle un ojo, no tengo mcuho tiempo, el decano volverá del café en unos quince minutos y no quiero que despidan a Zoila por esto.

Un expediente inmaculado, record en asistencia, ningún suspenso, varias asignaturas comunes, el horario de clases, !genial¡

- ¿Puedes hacerme una copia de esto?- que mujer más amable.

No estoy sacando nada en claro, mejor me llevo una copia y pregunto por ahí. Encuentro a James en la cafetería, jugando al mus. Me sientocon él un rato, juego una partida y le prometo que no me he olvidado de su visita al rodaje. Encamino el tema pero no parece saber mucho o no quiere contarmelo. No puedo perder más tiempo. Me vuelvo a casa y desembalo alguna cosa más, empezando por la cocina. Hago un par de llamadas, le compro un billete de avión a mi asistente y monto la impresora. Pido la comida al restaurante local y me fijo en el lavavajillas, nunca he usado uno, espero que no se amuy complicado. La lavadora me ha llevado un tiempo descifrarla. Con lo bien que estaba yo en un hotel, ¿por qué diantres me he metido en esto? ah, si, ¡la morena¡

Cuando acabo de comer me cambio, de nuevo me toca planchar, me pongo unas bermudas caqui, una camiseta beige con logo y me echo un jersey a los hombros, zapato con cordones y calcetines, imprimo las entradas y me meto una gorra en el bolsillo trasero. Tengo que ir a por Maggie.

Hoy escojo el jeep. Me abre la puerta la niña, que ha crecido un montón en el tiempo que no la veo, tras cogerla en brazos y darle unas vueltas la dejo en el suelo y compruebo que ya me llega por encima de la cintura.

- !Por fin una Gilbert que si se alegra de verme¡ yo tambien te he echado mucho de menos princesa...espero que hayas hecho los deberes, porque nos vamos ya y llegaremos algo tarde...


La hermana mayor se ha quedado un poco atrás y me mira guiñando los ojos, con suspicacia.

- ¿Vas a ir asi?- le pregunto, sólo porputearla ya que sé que no cuenta con ir a ninguna parte.

Por supuesto la pequeña pregunta como mil veces a donde vamos y yo le aseguro que es una sorpresa. Kayla ya está diciendo que no va a ninguna parte, pero cuanto con mi pequeña aliada para eso. Le enseño tres entradas y miro a Maggie, haciendole un gesto que reconoce para que se tape las orejas.

- ¿no irás a de jar que me lleve a la niña sin vigilancia? ¡yo¡ ¡un tipo al que ayer definiste como...¡ ¿putero? ¿o era puto? no me acuerdo...anda Kay, a la niña le hace ilusión...

La niña se destapa y e pregunta entusiasmada si ella también viene, yo asiento, asegurando que si, entonces sus ojillos almendrados miran a aus hermana y pone un pucherito, yo le sigo el juego y pongo otro. Cuando asiente a regañadientes le indico a Maggie que coja una chaqueta y se ponga unas deportivas. Kay parece enfurruñada.

- No intento usar a la niña para salir contigo- aseguro en voz baja- sólo hacerla feliz...vamos cariño, tú también necesitas divertirte un rato.

Pregunta a donde vamos y le contesto con una amplia sonrisa.

- Vamos al parque de atracciones, ¡claro¡ ...sólo son cincuenta kilometros. Le va a encantar.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Vie Mayo 10, 2013 1:19 am

Maggie sonriendo era la mejor imagen que podía desear. No había sido tampoco un buen año para ella, le había costado superar la muerte de nuestra madre y descubrir que su padre era un borracho, con las únicas que contaba era conmigo y con Cassandra ya que mi padre había echo lo posible por alejar a los abuelos de nosotras. Con Logan siempre había tenido una afinidad especial que ni yo misma lo entendía y a su vez Logan la adoraba. El abrazo en que se fundieron me emocionó, se veía tanta complicidad entre ellos. Era con la única persona que me quedaba a gusto dejando que Maggie fuera. Seguro que esa tarde lo pasarían bien.

- Sí, he hecho los deberes. La mala de Kay no me había dicho que venias. ¡Que alegría! Logan, ¿Por qué no me dejaban nunca ver terminar tu programa? - Preguntó de forma inocente. Fingí toser aguantándome la risa. Mi hermana era especialista en dar con las preguntas clave para no saber como responderle. En más de una ocasión la habíamos usado para molestar al otro pero conforme iba creciendo no necesitaba nada para que le salieran las preguntas de forma natural. - ¿Te acuerdas de mi perrita Kiara? Está enorme, voy a buscarla. - Y sale corriendo a por la labradora que seguramente estará buscando comida.

Logan aprovecha para hablar. Lo miro de arriba a abajo intentando saber por su ropa que ha planeado. Arqueo una ceja cruzándome de brazos. - ¿Cómo? - Me miré - Yo no voy a ninguna parte. - No se atrevería a decirlo enserio después de anoche. - ¿Qué tal la primera noche? ¿Te divertiste durmiendo solito? - No pude evitar decir, por suerte antes de que pudiera contestar llegó de nuevo Maggie sin la perra no la encontró así que se dedicó a preguntar donde iban. Logan le hace un gesto y se tapa los oídos. Ya tardaba en intentar molestarme. Le miro furiosa, era exagerada la facilidad que tenía para sacarme de mis casillas. - ¿Ah no? Y yo que pensaba que no podías vivir sin mi - Respondí con prepotencia antes de hablar más enserio. - No creo que te aprovecharas de mi hermana pequeña. Le hace ilusión ir a cualquier sitio contigo, yo no entraba en el plan.

Nunca más le dejo ver a Maggie estando yo. La manipula como quiere y en pocos instantes intentan convencerme de ir con ellos. Miro a Logan escéptica como diciendole si no se acordaba que era él anoche el que no quería estar en mi compañía. Y como siempre no podía resistirme a ninguno de los dos y mucho menos juntos. - De acuerdo.... ¿Dónde vamos? - ¿Al parque de atracciones? ¿Me toma el pelo?. Miro a Maggie y le digo que vaya a ponerse zapatillas en lugar de manoletinas, no vaya a ser que las pierda. Al final acabo sonriendo porque ha tenido una buena idea. - Anda pasa y siéntate hasta que esté Maggie. Voy a por mi bolso. - Y antes de que pudiera hacer nada casi corrí a las escaleras.

Cogí el bolso y en el baño me cepillé el pelo liso aplicando serum a las puntas. Cogí una diadema de color azul oscuro y la coloqué para tirar todo el pelo hacía atrás excepto dos mechones para tapar las orejas. Baje de nuevo con la esperanza de que Maggie ya hubiera llegado pero no, esta niña era aún más lenta que yo. Logan estaba de pie y miraba las fotografías que estaban encima de la chimenea. Carraspeé. - No creo que le quede mucho. ¿Está guapa verdad? Ha crecido bastante en un año, ya intenta quitarme mi ropa. - Bromeé. Si me tocaba ir de todas formas, por el bien de todos dejaría el mal humor en casa aunque lo que tenía ganas era de pegarle una buena patada a Logan por la noche anterior.- Voy a hacerle un bocadillo para merendar, ¿Tú quieres algo? - Pregunté dirigiéndome a la cocina.

Al cabo de unos momentos Maggie bajó, se había cambiado entera y por eso tardaba tanto. - ¿Nos vamos ya? - Preguntó con un gritito emocionado que me hizo reír. Terminé de preparar la comida y la guardé en el bolso. - Venga, antes de que cambie de opinión - Murmuré. - Kay eres una aburrida. - Bufó y fue a subirse a caballito de Logan hasta el coche. Sin duda la enana había heredado mi bonito carácter. Salimos de casa y subimos a su coche. - ¿Cuántos coches tienes? - Le pregunté al moreno sorprendida. - Me gustaba más el de ayer, abríais cabido perfectamente los dos. - Sonreí de forma inocente. Maggie protestó un poco porque quería ir delante pero eso si que no, si me obligaban a ir habían dos opciones, una conducir yo cosa descartada. Logan era un mandón y nunca me dejaba conducir, prefería tener él el control del volante. Y la segunda opción era ir delante por supuesto. Subí y esta vez no tuve que pelearme con el cinturón. Mis mejillas se tiñeron de rojo, madremía menudo ridículo la noche anterior, no bebería nunca más. Tenía que llamar a Jem a disculparme, me había enfadado sin demasiados motivos. Dios.

Arrancó y empezamos el trayecto. 50 kilometros sentada a menos de un metro de él y en plena capacidad de mis facultades, me iba a volver loca. Logan le empezó a preguntar cosas a Maggie sobre este año. Miré por la ventanilla dejando que ellos llevaran la conversación.
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Kayla C. Gilbert

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Vie Mayo 10, 2013 2:01 am

"¿Por qué no me dejaban nunca ver terminar tu programa?" Carraspeo, no sé qué contestar a eso. La hermanita lo pasa pipa, claro. Me lleva un momento tomar aire, pensar en algo yb contestar alegremente.

- Porque acaba muy tarde princesa, las niñas monas tienen que dormir ocho horas para estar tan preciosas como tú.

Claro que recuerdo a la perra, la fuí a buscar con Kay una noche de fin de año a un refugio para animales, era apenas un cachorro, también me vomitó en el regazo, creo que es cosa de familia.

Kay aprovecha que su hermana sale disparada para contestarme muy en su estilo. No dejo que me perturbe, por el contrario le contesto de buen humor.

- ¿Por qué estás molesta Kay? ¿Porque no te dí la razón o porque te dejé en casa?- me da igual cómo me mire, es ella la que preguntó con retintín si me había divertido durmiendo solo, ¿esperaba una invitación?.

Me deja pasar, al fin, lo hago no muy convencido y miro el sofá que me señala pero no hago amago alguno de sentarme. Sale pitando a buscar el bolso, según ella misma indica.

- Está guapisima, tiene a quién salir...no hagas nada, tengo intención de invitaros a merendar.

Pero me hace caso?, No, padre.

Subiendo al coche me doy cuenta de que Maggie ya podría ir delante, mide más de lo que indica la ley y seguro que le hace ilusión pero Kay se sienta antes de que pueda decir nada y no quiero llevarle la contraria aún. Dejo que Maggie suba y se coloque antes de ponerme el cinturón. Nunca tengo prisa si se trata de la niña.

- No tengo ninguno- respondo a la pregunta de Kay sobre los coches- no son mios. La moto con tu nombre serigrafiado en el guardabarros es el unico vehiculo que tengo a mi nombre.

Me mira un instante y me siento obligado a aclarar.

- Son de la agencia, me los prestan.

Ha aprovechado para señalar que mejor hubiese llevado el biplaza y dejado a ella en paz. Hago oidos sordos. Pongo la radio y me giro a preguntarle a Maggie que quiere escuchar antes de arrancar, me contesta que el Justin y le pregunto haciendo una mueca si está segura. Me contesta euforicamente que es el mejor. Me rio y le contesto que es muy bajito y ademas parece una niña. Me pega en la nuca desde atrás, me doblo sobre mi mismo para darle un beso y al colocarme en el asiento recuerdo la gorra en el bolsillo, la saco de debajo del culo y se la pongo a ella en la cabeza. Sonrie, le guiño un ojo y busco una emisora de los cincuenta.

Me va contando sus cuitas, cosas sobre los compañeros de clase, los profesores, etc. Hasta que suenan los beatles y nos ponemos a cantar el "PennyLane" a voz en grito. Su hermana está callada y yo la miro de vez en cuando de refilón.

El trayecto se hace ameno. La entrada a el parque es enorme y tienen un pájaro loco gigante en las puertas. Subo a Maggie a la plataforma y le saco una foto antes de entrar. La cojo de la mano y miro si Kay nos sigue. La niña empieza a saltar emocionada y yo no me corto un pelo y empiezo a saltar con ella.

- ¿a donde quieres ir primero?- y tira de mi convencida, primero el barco pirata, luego las minas y cuando salimos y nos encaminamos a la vieja grecia ve un puesto de tiro al blanco y se encadila de un peluche gigante de un rosa casi fluorescente. Es lo más horrible que he visto nunca, pero a ella parece gustarle asi que le compro fichas- ¿qué?- me mira cuando le pongo la escopeta al hombro y le indico cómo hacerlo. ¿no esperarías que te lo ganase yo? ya eres mayor, y sé que te gusta disparar...

Más que nada porque ya le he enseñado antes a usar una de balines y tirarle a unas latas ,creo firmemente que las niñas también merecen una forma de desestresarse, bien sabe dios que ella tiene motivos.

Llevamos como cien fichas y el peluche sigue sin caer, pero lo pasamos bien. Kay está cerca y detrás de nosotros, no la veo pero la siento. Huelo su perfume y de vez en cuando una brisa hace que su pelo me acaricie la nuca.

Maggie pide ayuda a pucheros y no puedo resistirme. Me pongo tras ella, colocando el arma y sujeto el cañón en la posición correcta.

- ¿Estás segura de que quieres ese?- bromeo y la niña chilla que si- a mi me gusta más el conejito, ¿no te gusta más el conejito?- dice que no- ¿y no prefieres preguntarle a Kay cual le gusta?

Maggie mira hacía atrás, le sonríe a su hermana y contesta:

- Kayki, Kayki, !mira¡ ¡voy a ganar el pecluche¡ - le pregunto si está lista pero antes de responderme dice- Kayki te mira a ti como yo miro el peluche.

Me atragando con mi propia saliva y se me escapa una carcajada antes de mirar hacía atrás y contestar mirando a Kayla directamente a los ojos.

- Entonces será mejor que no dispare.

Con mi mano sujetando el arma gastamos tres pelotas de goma más pero conseguimos el peluche. Es casi tan grande como ella y si la cojo en el colo con él no veo por donde voy, asi que la dejo en el suelo y le cojo la mano. Kay va a mi lado, apenas a un par de centimetros, Dejo que mi mano roce la suya al caminar y le acaricio los dedos la tercera vez que chocan, como no dice nada le cojo la mano también y entrelazo mis dedos con los suyos. No la miro porque no quiero que me mande al cuerno.

Hay gente, pero no está superpoblado como en verano, los niños tiene clase, no es temporada alta, pasamos de las montañas rusas de la zona y seguimos andando hasta el lejano oeste.

- !Troncos¡ - miro a Maggie agrandando los ojos, sé que le gustan las atracciones de agua, le da menos miedo si debajo hay una gran piscina, pero me contesta que tiene hambre. Miro a Kay que saca unos bocadillos envueltos en papel albal, se han quedado del tamaño de un folio entre el calor y estar aplastados en el bolso. Miro a Maggie como diciendo "es lo que hay" y ella me devuelve la mirada con no menos resignación. Ninguno de los dos va a discutir con Kay al respecto, si ella dice que tenemos que merendar eso nos lo comemos sin rechistar. Parece que nos ha visto la cara, porque de repente dice que "vale" haciendo un gran aspamiento con las manos y tira los bocatas a un cubo de basura.

Maggie aplaude y se le tira al cuello para darle un beso, yo suelto a ambas y me quedo a ver como la pequeña se camela a la mayor. Me rio un poco y pregunto.

- Bueno...¿y qué va a ser entonces? ¿tacos?- mi acento mexicano es muy malo, no debí intentarlo, pero la niña rie.

- !pizza¡- grita la peque, claro que tonto, me doy una palmada en la frente.

- siempre pizza, cierto- hay cosas que nunca cambian, me doy dos toques con el dedo en el lateral de la nariz y recuerdo en voz alta- de ternera con pimiento y mucho queso.

- ¡pizza¡- vuelve a decir ella alzando las manos y separandolas como para indicarme que la quiere muy grande, yo asiento y separo las manos también.

- toda la pizza que quieras.

Kay se rie también, ya no parece molesta. La miro, le guiño un ojo y la vuelvo a coger de la mano para acercarnos al burger king maqueado como salón del oeste, totalmente incongruente. Le llevo el oso a Maggie del otro lado porque ella se adelanta muerta de hambre.

- !eh, princesa¡ No te alejes...

Tenemos un momento mientras Maggie escoge mesa en la terraza.

- ¿Asi que ahora eres una empollona? ¿no deberías llevar el pelo recogido con un lapiz y gafas redondas?- sabe que bromeo- creo que estarías muy bien con gafas...

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Vie Mayo 10, 2013 4:02 pm

Reí disimuladamente al ver el apuro en que mi hermana había metido a Logan, pero como siempre consiguió decir algo para que la pequeña se quedara tranquila. Luego le tocó la hora de vengarse de mi comentario. Le miré indiferente - ¿Yo molesta? Sí, en tus sueños cariño. - Le ignoré en todo lo demás y en el viaje de ida mantuve un silencio deliberado salvo en las ocasiones que contestaba a Margaret o me reía por algún comentario divertido. Mantuve además la vista fija en la ventanilla para no quedar en ridículo por no poder parar de mirarle. No quería disfrutar el día, mantendría la compostura y no me quejaría demasiado solo por Maggie. Sería el peor día de mi vida, bueno uno de ellos, para que así la resolución que había tomado la noche anterior mientras miraba la luna tuviera más efecto.

Llegamos al parque y salimos del coche. Maggie se cuelga enseguida de Logan y no hay manera de que se aparte. Me quedo unos pasos por detrás de ellos y los sigo. No puedo evitar sonreír al verles saltando como dos niños, vale que Meg lo sea ¿Pero Logan?. Son adorables juntos. Se ve la complicidad que tienen a cada momento. ¿Estoy celosa de mi hermana pequeña? Increíble, era patética, ya no tenía ninguna dudo. Suben a todas las atracciones que nos encontramos y yo en muchas me quedo abajo con la primera excusa que se me ocurre, Maggie me llama aburrida un par de veces y yo le saco la lengua pero como en muchas atracciones solo hay sitio para dos me salvo de pasar todo el rato al lado del moreno. Y al cabo de un poco Maggie se encapricha de un peluche bastante feucho pero la niña es como yo, cuando quiere algo no parará hasta conseguirlo. Y vaya si tarda. Mantengo la sonrisa todo el rato hasta que la nena suelta otro de sus comentarios. - ¡Maggie! - Le grito enfadada pero ya es tarde Logan lo ha visto y le contesta sin apartar sus ojos de los míos. Mis mejillas se sonrojan y cambio la dirección de la mirada de forma brusca. Por fin le gana el peluche y seguimos andando, es casi más grande que ella.

Seguimos andando por el parque. Estoy distraída mirando a mi alrededor cuando siento una especie de corriente desde mi mano. Giro la cabeza extrañada y veo los dedos de Logan como se vuelven a rozar con los mios. Ahogo una exclamación. ¿Por qué me hace esto?. Tengo la boca seca y no puedo hablar, pero tampoco apartar mi mano de la suya. Entrelaza sus dedos con los míos como en los viejos tiempos y siento de nuevo un escalofrío por todo el cuerpo. Mal Kay, vas por muy mal camino. Maggie me saca de mi pensamiento diciendo que tiene hambre y saco los bocadillos. ¡Como los odio! Me manipulan como quieren así que por fin accedo y los tiro. - De acuerdo, no me miréis así. Comeremos lo que os apetezca. - Acabo negando con la cabeza, rodando los ojos y sonriendo. Dejo que me coja de nuevo la mano, total el mal ya estaba echo, y vamos al burger. Me río a la vez que sorprendo de que Logan recuerde la pizza favorita de la pequeña y de como Maggie abre mucho los ojos del hambre a la vez que se la imagina y gimotea porque la quiere ya.

Se aleja corriendo para elegir la mesa y nos deja unos minutos a los dos solos. Mierda. Le suelto la mano bruscamente. ¿Asi que ahora eres una empollona? ¿no deberías llevar el pelo recogido con un lapiz y gafas redondas?. Frunzo el ceño. ¿Y él como sabe que ahora saco notazas en todo? - ¿Y tú como sabes eso?. Tu nivel de acoso está empezando a ser preocupante Logan. - Bufo mientras me imagino a mi misma vestida de la forma que dice. - ¿Otra de tus fantasías? Aunque esa me gusta - Relajo el tono de voz. No tengo porque estar a la defensiva todo el día. - Para un carnaval Zoe y yo nos disfrazamos así. ¿Cuánto hará? - En realidad hablaba para mi misma. - Mmmm... cuatro años por lo menos. - Zoe... hacía tanto que no la veía. Bueno verla sí, pero pasar el tiempo con ella ya no y eso que había sido mi mejor amiga. Luego lo miré sonriendo con picardia. - Tendrías que ganarte el verme así.

Maggie nos gritó que ya había conseguido una mesa y que fuéramos. No perdí el tiempo, los minutos de más que pasaba con él eran un tormento. Si ayer no había decidido aún que prefería, que hubiera vuelto o que no estuviera ahora la balanza se equilibraba. No me pedí nada, no tenía hambre, últimamente no comía demasiado. Maggie en cambio se pidió la pizza más grande que había y Logan la acompañó. - Seréis gordos - Bromeé riéndome.

Cuando por fin terminamos nos levantamos para seguir recorriendo el parque y de repente Maggie vio a alguien y echo a correr. Logan la llamó preocupado. - Déjala - Le dije con voz divertida a la vez que le daba un codazo. Mi hermana se había acercado a un compañero suyo de clase que por lo visto había venido con su hermana mayor, una chica que solo conocía de vista. - Es su novio, Will, está como loca por él. Ya verás cuando venga, es muy graciosa - Me reí. Logan miró con recelo al niño y le pegué otro codazo riéndome de él. - Por dios, dime que no vas a ir de hermano mayor y le vas a decir al niño que como la toque lo matas. - Reí más fuerte. - Vamos anda.

Una vez echas las presentaciones y que la hermana de Will, Emma, se sonrojara al reconocer a Logan, ¿Qué coño pasaba aquí? ¿Todo el mundo veía el estúpido programa?, Maggie propuso ir a la casa del terror. La miré poniendo los ojos en blanco, por dios, eso yo ya lo hacía. Mi hermana había salido tatalmente a mi. Emma se excusó para no entrar y los cuatro entramos a la atracción, tenía que admitir que desde pequeñito me pirraba esa atracción. Al cabo de dos minutos y que pasara el primer susto se oyó la voz de Maggie - ¡Oh Will tengo miedo, abrázame! - Me aguanté la risa como pude. - ¡Que excusa más vieja! - Le susurré bajito a Logan que estaba tenso. - ¿Te pasa algo?.


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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Dom Mayo 19, 2013 9:36 pm

- Siempre puedes denunciarme- afirmo, sin preocupación cuando me llama acosador, estoy seguro de que no va a hacerlo y si lo hace, ¡ bueno¡ la agencia tiene abogados y yo aún guardo el telefono de Bastian, por si acaso- ¿cómo sabes que mis fantasías siempre tienen que ver contigo?...bueno, a lo mejor no todas...sólo el noventa y nueve por ciento...hace tiempo que no veo a Zoe, pero he visto a Bastian y a los chicos no hace mucho- me mira un segundo y sonríe como la vieja Kay, alzo una ceja inquisitiva pero sigo sonriendo de buen humor- ¿y qué he de hacer para conseguir el premio?

No come nada, eso me preocupa. Está muy delgada, preciosa, pero delgada.

- ¿no tienes hambre?- pero contesta que seremos gordos y evade el tema, no insisto- pues seremos unos gordos felices...¿vas a dejar de querernos si engordamos?

Cuando Maggie echa a correr me pongo nervioso, no me gusta que salga de mi vista, pero Kay comenta algo y me deja en dudas, aunque no por ello dejo de acelerar el paso, cuantos menos metros entre la niña y nosotros mejor.

- ¿cómo que su novio? ¡ si tiene once años¡

¿Graciosa? Pues yo no le veo la gracia. ¿Avisarlo de que si la toca lo mato? Qué tontería, cómo si fuese a avisar...Estoy pensando en Maggie y el niño pelirrojo ese, me presentan a una chica, es la hermana, yo sigo calculando cuantos años tiene el niño e intentando recordar a qué edad empecé a pensar en chicas. Creo que no fue hasta los trece. Al menos no de esa manera.

" ¡Oh Will tengo miedo, abrázame! " Por amor de Yandros, ¿en serio? Y la hermana le rie la gracia, qué ganas de llevarme a la niña de alli, ¿cuando se convirtió la niña en una pre adolescente? ¿cuando me lo perdí? ¿es que aprenden a manipularnos ya a los once? ¿o es que alguien le enseñó? No puedo avitar mirar a Kay con algo de malestar apenas disimulado.

- ¿desde cuando hace eso?- pregunto, me doy cuenta de que estoy incomodo y algo tenso, Kay también se da cuenta, pero la pregunta la respondo con pausa porque ella ya sabe que a mi no me van las casas de terror, ni los museos de cera- no me pasa nada.

Si cree que la esperaré fuera o la dejaré sola porque no me gusta la atracción más vale que lo piense otra vez. Tampoco es que me de miedo, sólo me incomodan.

- ¿No vas a darme la mano?- le pregunto entonces poniendo cara de inocencia, no se me escapa que la soltó antes con mucha rapidez- por si nos perdemos...¿no?...¿y si tengo miedo?

Apenas escuchó el "te jodes" cuando el grito de la encadenada a la cama resurge en la esquina, donde están los niños, se supone que es la niña del exorcista, yo diría que tiene mucho pecho para ser Regan. Kay se ha alejado de mi, acelerando el paso. Suspiro y la sigo a dos metros, dejando que vaya delante y que suba las escaleras detrás de su hermana y el niño pelirrojo.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Sáb Jun 01, 2013 2:07 am

Tentador, realmente tentador, pero en el fondo sabía que prefería tenerlo rondando cerca de mi que volviera a irse a miles de kilometros. Sí, llamarme masoca pero hay veces en la vida que por incomprensible que parezca eliges la opción más difícil. Y quien sabía, quizá tenerlo por el pueblo conseguiría que mi mente se distrajera de los pensamientos de los últimos meses y consiguiera superarlos, nada es imposible ¿No?. Pero claro no podía quedarme contenta únicamente con eso, para Maggie también sería bueno y esa sería la respuesta a la que me aferraría si cualquiera preguntara.

Pensé en mis antiguos amigos y la forma en que los había dejado de lado con malas excusas, eso tendría que cambiar. Algunas frases que me había dicho Logan la noche anterior calaron en mi interior aunque cualquiera podía ver el estado en que me encontraba de embriagadez. Mi vida no era peor que la de mucha gente, todo el mundo tenía problemas y el más grande que había tenido era hundirme en mi propia miseria, a lo trágico. ¿Me creía una heroína de esas novelas que tanto me gustaban? ¿Por eso me había aferrado tanto tiempo en no ver la luz al final del túnel? ¿Qué era una "asesina"? Sí, ¿Y qué? ¿Acaso alguien lo sabía? No. ¿Qué mi padre era un borracho? Antes era también un maltratador, ahora al menos la mayoría de las veces no podía ni subir las escaleras, era un paso, pequeño pero las cosas pequeñas eran las que conseguían darle sentido al mundo. ¿Y que tuviera que venir Logan al pueblo para que me diera cuenta de todo ello? Era petético.

Moví la cabeza y alcé la vista para mirarle cuando me habló. Imaginé a ambos gordos y no evité reírme. Maggie nos ignoraba centrada totalmente en su pizza como siempre hacía cuando su comida favorita estaba frente de ella. - No, no dejaría de quereros... pero la pobre Maggie estaría a dieta estricta y me apuesto lo que quieras a que te obligaría a ti a seguirla porque sería tú culpa.

Apreté el paso para seguir a Logan poniendo a la vez los ojos en blanco. - ¿Qué mas da su edad? Es lo típico de las niñas de once años, ¡tengo novio, tengo novio! - Imité con voz de niña pequeña - Cuando lo único que haces es cogerte de la mano y darte besos en las mejillas. Vamos, ¿Acaso no te acuerdos cuando teníamos su edad? Yo tenía dos novios, Mike y.... ¿Peter? Ni me acuerdo, lo máximo que hicimos es darnos un abrazo. ¿Qué infancia has tenido? - Me burle de él. - Llevan juntos como... ¿Una semana? O por ahí. - Me encogí de hombros. Recordaba como Maggie había llegado a casa dando saltitos y diciendo que tenía novio, que se lo había quitado a todas sus amigas y tenían envidia de ella.

Adoraba las casas de terror desde que era pequeña y la razón no era otra que a Logan no le gustaban. Más de una vez le había obligado a entrar solo por reírme de él y le había intentado asustar sin mucho éxito. ¿Qué le diera la mano? Eso colaba hacía tiempo no ahora. No le contesté en un primer momento pero un "te jodes" se me escapó al final seguido de una carcajada me giré para seguir a los niños que nos habían sacado varios pasos de distancia.

Un hilo musical empezó a sonar a la vez que las luces simulaban rayos y truenos. Sin duda habían mejorado la atracción desde la última vez. Y entonces me quedé petrificada y mis mejillas palidecieron. Había un chico en el suelo - o un muñeco, quien sabía - y tenía varias puñaladas por el pecho. Lo que se suponía que era sangre lo cubría entero. Un flashback me vino a la memoria, ya no era el cuerpo de ese chico era de otro al que conocía muy bien. Se incorporó con lentitud alzando la mano y señalándome. Grité y di un paso atrás tropezando con Logan. Parpadeé y el chico volvía a estar en el suelo. Logan me miraba divertido pues por lo visto no se había ni movido. Me miré las manos disimuladamente, cogi a Logan por el brazo y lo apremié. - ¡Vayámonos! - Durante el resto de la casa encantada no podía quitarme esa imagen de la mente aunque me esforzaba por aparentar normalidad. Pero mi querida hermana quería burlarse de mi porque me había oído. - ¡Kaaaaayla se ha asustado, Kayla se ha asustado! - Canturreaba y al poco su novio la imitó. Logan se rió disimuladamente y le lancé una mirada asesina.

Acabó cansándose en cuanto encontró el puesto de algodón de azucar y como no quiso uno bien grande. El pelirrojo intentaba quitarle y ella no le daba, corrió hasta ponerse al lado de Logan para que la protegiera y solo quiso darle a él. Me quedé rezagada unos pasos para ponerme a su otro lado e intentar quitarle para darle al niño por el simple echo de devolvérsela por la de antes. Aunque nos lleváramos unos diez años cuando nos picábamos parecíamos las dos de de la misma edad.

La hermana del niño se reunió al poco con nosotros y dijo que tenían que marcharse. Maggie refunfuño y nos miró a ambos haciendo señas. Quería que le dijéramos que cuidaríamos de él y lo llevaríamos a casa. Arqueé una ceja e hice señas con la cabeza hacia Logan. Maggie corrió hasta él y se puso a hacer pucheros. Yo reía de la cara de Logan, no le hacía gracia que la niña tuviera novio y que nos tocara quedárnoslo, pero los dos sabíamos que Maggie era una especie de punto débil para él. Y por supuesto había que dejar de lado la rabieta que pillaría si no hacíamos lo que quería, definitivamente había heredado alguna de mis artes de manipulación. Logan me miró unos segundos como buscando un segundo apoyo que no encontró. - No veo que haya ningún problema... - Seguía sin parecer muy convencido pero acabó aceptando, que remedio. La chica lo agradeció y se fue. Los niños saltaban de alegría y pronto decidieron que querían ir a las atracciones de agua.

Notaba la mirada fija de Logan en mi espalda, estaba enfadado y lo sabía. Ese día había sido porque quería ver a Maggie pero desde que Will había aparecido prácticamente no le hacía caso a Logan. Que lastima que con la única que pudiera hablar fuera conmigo. Sonreía interiormente por supuesto. Me giré resoplando. - ¿Qué? - Su mirada bastó. - Vale, te lo compensaré, ¿Te envío una botella de ese vino que tanto te gusta a casa de tus padres? - Me burlé de nuevo. - ¿O prefieres que la tomemos juntos? - Sonreí provocativa.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Dom Jun 02, 2013 1:41 am

La seguí, caminando a su lado, pero por más que recordaba aquella época no podía dejar de entender que la recordabamos de formas muy diferentes, supongo que es lo habitual, pero me sentí en la necesidad de aclararlo. No es algo que haga a menudo, soy más de observar, discernir y callar, guardarme mis pensamientos para mi y dejar que los demás saquen sus propias conclusiones sin verme obligado a darles o quitarles la razón. Pero no me pasa con Kay, y no es porque la ame, eso sólo lo hace más fácil, es porque es una amiga, de esas que te llevaron a casa borracho alguna vez, que te dieron alguna ostia que mereciste, que se rieron de ti cuando hiciste el ridiculo en la función de fin de curso del instituto, cuando quisiste emular con tus dos mejores amigos al trio de "bros" pero que luego fue la que más aplaudió, sólo por apoyarte. Una de esas amigas que acude en mitad de la noche a tu ventana, ganandose un castigo o algo peor, sólo porque se ha enterado de que te han echado del equipo de remo y sabe que la necesitas aunque no la llames, una de esas personas que estuvo allí la primera vez que fuiste a una fiesta, una de las que compartieron tu primera borrachera, todo eso y mucho más. Y por eso, ni unos meses de ausencia ni todos los malentendidos del mundo pueden lograr que te sientas incomodo contandole cómo te sientes o cómo te sentías en un momento determinado.

- No dudo que sea así para ti o para Maggie, pero yo tengo otros recuerdos de los once años...recuerdo a tu yo con trenzas saliendo con Mike y Paul- y remarcó el nombre correcto del que ella parece haberse olvidado- y recuerdo que eras una jovencita dulce e inocente aún por entonces...creo que no te malograste hasta que un poco después- cuando yo te malogré, pero eso no lo digo- pero no era cojerte de la manita lo que Mike y Paul querían, no era en lo que ellos pensaban, no sólo en eso...no me mires asi, no estoy diciendo que quisieran meterse entre tus piernas, no conscientemente, pero los chicos llegamos antes a los pensamientos obscenos, es una verdad universal. Yo quería verle las tetas a la profesora de mates, Tyler espiaba a su vecina cada vez que se desvestía con las cortinas sin cerrar y Bastian se ofrecía siempre a borrar el encerado porque a la señorita Wintse se le veían las bragas cuando se estiraba para coger el borrador. ..¿qué?- pregunto cuando me devuelve una mirada inquisitiva- oh, ¡vamos¡ Lo sabías...quizá no en aquel momento, pero volviendo la vista atrás unos años más tarde tuviste que darte cuenta...de acuerdo que nos contentabamos con mirar, pero cada vez son más precoces, no esperes que me haga gracia.

Se está riendo de mi. Es lo que me parece, pero ni eso llega a molestarme. Yo sé de lo que hablo. Y aunque fuese el niño más adorable del mundo seguiría sin gustarme para Maggie. Es una niña, ¡ por dios¡

El "te jodes" en la casa del terror lo escucho alto y claro, y sonrio, porque es lo que esperaba y porque ha sonado franco. La sigo, sin adelantarme aunque no es por falta de ganas, siempre me han incomodado mucho este tipo de atracciones, y Maggie nos saca ventaja, pero no me decido a ser tan evidente. Asi y todo se me escapa una llamada a la niña para que espere, una que esta decide obviar, evidentemente.

Rayos y truenos, me gustan las tormentas, pero me gustan en natural, al aire libre o comtemplandolas a través de un cristal mientras me acurruco bajo una manta gruesa, pero no dentro de un tunel angosto y oscuro mientras pseudoactores de pacotilla pretenden emular a asesinos y victimas de peliculas que tampoco entiendo. Kay da un respingo y se echa hacía atrás, me pilla desprevenido y me pisa al echarse hacía donde estoy, chocando su espalda con mi pecho. Estoy por putearla pero la miro cuando se gira y parece asustada de veras, por un momento creí que lo hacía adrede para burlarse de mi. No se ha dado cuenta pero me ha cogido del brazo y bajado su mano por él hasta cogerme la mano, la retengo y le sonrio, bajando un poco la voz:

- tú eres la valiente, ¿recuerdas?- no es burla, es que la niña la observa, creo que también se ha sorprendido de la reacción de su hermana- estás asustando a Maggie.

"¡Vayámonos!" enarco una ceja, sin saber si tomarmelo en serio y sacarlas de alli en volandas pese a quién pese o más probablemente como que Kay ha recordado que tiene que llevar la ropa al tinte, no estoy seguro pero su mano sigue en la mia y su pulso en la muñeca que aferro con los dedos es erratico. No digo nada y la acompaño cuidando de no soltarla en ningún momento. La niña mira un par de veces atrás, pero al ver que a la hermana no le pasa nada vuelve a su comportamiento habitual como si nada hubiese pasado. Es privilegio de la infancia. Ahora le canturrea a su hermana, metiendose con ella. No pude evitar reirme disimuladamente. Tenía cierta gracia, estaba por apostar que lo de la casa encantada fue a posta para incomodarme a mi.

Ninguno de los dos dijo nada más hasta estar de nuevo al aire libre. Ella tampoco se dió cuenta de que me cogía la mano hasta que salimos y volvió a soltarla de golpe. No dije nada.

Maggie salió corriendo hacía el carrito del algodón de azucar en cuanto lo vió y Kay le compró uno, el chaval dijo que no quería en principio pero luego quiso coger del de Maggie, algo que le niña no iba a tolerar, se escondió detrás de mi y arrancó un pedazo para darmelo mientras le decía al niño que no le daba. Me agaché para probarlo mientras veía como Kay empezaba a guerrear con ella como siempre. Eso me hizo sonreir de nuevo, con nostalgia, hay cosas que nunca cambian. Al final le compré uno al niño y otro a la chica "mayor". Todo sea por la paz.

La hermana del niño no tardó mucho en volver, y entonces el mundo entero se confabuló contra mi y acabé acarreando con un chaval de once años que no me gustaba un pelo. ¿es que tengo pinta de niñera? Esa no era mi idea de cómo pasar la tarde. Tuve que aceptar finalmente, entre la mirada de suplica y los pucheros de Maggie y la mirada de condescendecia y la sonrisa de su hermana mayor. Dos contra uno. No es justo.

- Claro, sin problema- acabé afirmando. Y acabamos los cuatro camino de las atracciones de agua, pero ya no sería lo mismo, porque Maggie iría en otro asiento con Will. Este niño acabaría por caerme gordo de verdad. Kay lo estaba disfrutando.

"¿qué?" me dice, y le contesto sobradamente con una mirada airada. Sé que intenta burlarse de mi con el siguiente comentario pero no se lo pondré fácil:

- Puedes enviarla si quieres, pero no creo que haya nadie para recogerla. No vivo allí.

No me dí cuenta de que podría aprovecharlo hasta la cola del tutuki splas, cuando comprendí que eso me dejaba sentado a solas con Kay.

"¿O prefieres que la tomemos juntos? " Conozco su intención, pero decido obviarla.

- Acepto- contesto, descolocandola, los niños están amocionados porque ya casi nos toca y miran de cuando en cuando hacía atrás para ver si nosotros también, le sonrio a Maggie cada vez y me vuelvo a mirar a la chica que está a mi lado correspondiendo a su anterior sonrisa- te dejo escoger el día y la hora, siempre estoy disponible para ti.

Tomatelo como quieras, cariño.



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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Dom Jun 02, 2013 5:17 am

Lo escuchaba atentamente mientras que mi rostro mostraba una expresión escéptica. En algunos momentos negué con la cabeza y sonreí levemente, sin duda el punto de vista entre chicos y chicas era totalmente diferente incluso para esas edades. Le dejé hablar sin interrumpir, no me hacía falta puesto que me conocía tan bien que mis caras decían todo lo que pensaba. Cuando acabó me tomé unos segundos para responder. - Te daré la razón en que las niñas somos más románticas y soñamos con el príncipe azul que vendrá a rescatarte en su corcel blanco, pero vosotros miráis demasiado tiempo hasta que decidís lanzaros. ¿A que edad fue la primera vez que te enrollaste con una tía? Seguramente la mayoría de chicas de nuestro curso ya lo habíamos echo, aunque no implicara el sexo. Así que estoy totalmente en contra de preocuparme por esos dos y tú tampoco deberías Loguitan. - Le miré de forma pícara. - Aunque tu faceta de hermano mayor es encantadora, para que mentirte. - Y di un saltito para revolverle el pelo, por los viejos tiempos, y avancé un par de pasos antes de girarme y sonreír. - ¡Ah! Y sigo siendo dulce, solo que no sabes sacármelo, me inspiras para ser borde cariño, quién sabrá por que. - Me encogí de hombros antes de reír.

No entendía como un simple contacto con su mano me calmaba, me salía de forma inconsciente. A parte de todo nuestro pasado como pareja siempre lo había considerado como uno de mis mejores amigos aunque cada dos por tres nos tiráramos cosas a la cabeza. Me había apoyado en él en muchísimas ocasiones y cuando se fue quizá eso fue una de las cosas que más en falta echaba y acostumbrarme a un mundo donde él no estuviera no había sido fácil. Debía evitar a toda costa que volviera a pasar porque quien sabía cuando le volvería a dar y se marcharía de nuevo. Tan pronto como fui consciente de eso lo solté de malas formas y seguí hacia adelante.

No podía imaginar una felicidad más perfecta. Dulce y Logan enfadado, era todo simplemente... genial. Lo estaba disfrutando como una pequeña victoria aunque en ningún momento había dudado de que William no se quedara. Me regodeaba en la victoria pero mi sonrisa se borró cuando dijo que no vivía en su casa. - ¿No serás tan tonto como para irte a un hotel teniendo tu preciosa casa? - Me mordí el labio al preguntarle. Y antes de que contestara seguí como si hablara para mi misma - No, si ya sabía que por su inteligencia no brillaba... pobrecito, un año en la selva lo que perjudica... - Obviamente tenía la clara intención de que lo escuchara.

Ya estábamos en la cola y aún tenía mi algodón de azúcar. Comía despreocupadamente, me encantaban los dulces aunque no soliera permitirme comer demasiados. Su aceptación me descoloqué y me metí un trozo en la boca para disimular. Me llevé la otra mano a la mejilla en tono pensativo. ¿Así que siempre estaba disponible? Mm... ya lo veríamos. - De acuerdo - Contesté a la vez que cogía un trozo y se lo metía en la boca antes de que pudiera protestar. - El martes por la tarde, nada más terminar el parcial de medios escritos que por si no lo sabías hay examen. Lo hacemos, sacamos un diez y luego lo celebramos emborrachándonos por todo lo alto. Y el lugar... te dejo elegirlo, ¿Cualquiera es bueno no? - Sonreí. Aunque lo había dicho en principio para molestarlo la verdad es que me apetecía pasar tiempo con él, y ya no solo por ser quien era, si no porque poco a poco me alejaba de la mecánica vida que había creado dentro de una burbuja.

Maggie gritó emocionada porque ya nos tocaba subir y yo resoplé. No me emocionaba especialmente la atracción, no era fan ni del agua (salvo que fuera en el mar o en una piscina después de una buena fiesta) ni de las alturas y esta tenía ambas. Y menos todavía porque se empeñaría en que compráramos la foto después y saldría horrorosa para variar. - Me voy a arrepentir de subir, ya verás. - Le comenté a Logan y este se rió. Subimos y dejé el bolso en mi espalda en un vano intento de que no se mojara demasiado. Y la atracción empezó. La primera subida no era mala y tampoco nos mojamos demasiado, eso fue para los niños que estaban en la fila de delante, pero la segunda... Solo de ver la cuesta que teníamos que subir ya me mareaba. Pero sin duda lo peor era ver la bajada. Me cogí con fuerza a la barra y cerré los ojos pero cierto señorito encontró más divertido que imitáramos a Maggie y Will levantando los brazos. - Odio las alturas - Gemí apretando más los ojos. Grité, no lo podía evitar. Aún me acordaba de una vez que nos habían pillado y teníamos que escondernos subiendo a una azotea por unas escaleras de esas interminables, fue uno de los peores ratos de mi vida. Y por fin llegamos abajo. Le había estado apretando con fuerza la mano a Logan y tarde unos segundos más de lo necesario en soltarle.

Por fin salimos de ahí. Me temblaban un poco las piernas e incluso estaba algo mareada, efectos secundarios que ni ocn los años pasaban. Además estábamos empapados y Maggie no dejó de notarlo. - ¡Kay pareces un pato! Menudas pintas y tú Logan... ¡Vaya, si te has puesto fuerte en la selva!. Hacías mucho ejercicio, ¿A que si? - Y se giró a su novio. - ¡Will tienes que ponerte así de fuerte o te dejaré por otro eh! Te estoy avisando. - El niño se sonrojo y aguanté la risa como pude. Pero mi vista se dirigió a Logan o más concretamente a su camiseta mojada pegada al torso y casi se me cae el alma a los pies. Intenté apartar la vista pero simplemente estaba demasiado bueno para no mirarlo. Me pilló y mis mejillas se tiñeron. Miré bruscamente hacia abajo y llevé mis manos al pelo para soltarme la coleta y que no se secara el pelo y se quedara con la forma. Intenté peinarlo con los dedos. Menos mal que Maggie seguía parloteando y pronto reclamó la atención de todos para ir a mirar las fotos. No me había equivocado, salía gritando aunque con los ojos cerrados, eso sí, me gustaba la forma en que entrelazábamos los dedos Logan y yo. - ¡La quiero, la quiero! - Gritaba Maggie hasta que la compramos.

Y nos encaminamos hacia la siguiente atracción que quisiera la niña cuando me sonó el móvil. Mierda. Lo busqué por el bolso y como me temía era mi padre. Descolgué y lo primero que oí fue el grito de donde cojones nos habíamos metido. Los minutos siguientes fueron de discusión, me rezague a proposito, no hacía falta que Logan y los niños se enteraran, sabía lidiar perfectamente con mi padre. - Sabes de sobra que lleva mucho tiempo encerrada en casa y ya era hora que se divirtiera. - Gritos - ¿Qué? Mamá querría que se divirtiera, tiene once años, no la puedes obligar a que vaya de clase al colegio. - Intentaba mantener un tono calmado o se enfadaría más aunque como siempre lo que quería era gritarle, me sacaba de mis casillas. - ¡No me digas lo que querría tú madre, ni la nombres siquiera!. - Callé unos segundos mientras seguía gritando. - Sí, ya llegaremos. - Y colgué apagando después el móvil. Alcancé a Logan sin mirar su cara de preocupación. Maggie se acercó para preguntar quien era. Le respondí que papá y su cara se ensombreció. - Venga preciosa no te preocupes, no dijo nada malo, solo que te divirtieras. - Le sonreí con cariño y la semi abracé. - ¿Dónde quieres subir? - Y nuevamente tenía que ser la hermana responsable y despreocupada. Maggie no pagaría las consecuencias y punto. - ¿Al ave fénix? - Preguntó con inocencia y yo bufé, otra vez las alturas. - De acuerdo, venga, vamos. - Y se alejó para cogerle la mano a Will y prácticamente arrastrarlo hacia la atracción.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Dom Jun 02, 2013 8:55 pm

- ¿Ves?- replico, siguiendo la misma conversación- hasta en eso jamas nos pondremos de acuerdo, un rollo, como tú lo llamas, no significa lo mismo para una chica que para nosotros, lo que tú llamas rollo para nosotros no era nada, por eso vosotras acababais llorando en nuestro regazo porque el chico tal o cual se había "enrollado" con vosotras y a los diez minutos estaba haciendo lo mismo con otra, y nosotros intentabamos que entendieseis que cogerse de la mano y darse un par de besos húmedos sin lengua no podía considerarse una muestra de intenciones por parte de nadie, nunca acabasteis de comprenderlo, pero aunque asi fuese, hay chicos como yo- y le guiño un ojo con una sonrisa divertida- normales, si me permites el vocablo, y hay chicos como Bastian, ¿o tengo que recordarte cuando empezó el rubio a salir con chicas? me vas a decir de verdad que crees que Bastian mentía cuando contaba esas historias con su prima ? Puede que el tal Will sea un santo, no lo sé, ¿pero qué estás dispuesta a apostar por ello?

Está claro que no quiere darme la razón y me encojo de hombros, pero acoto mientras seguimos caminando.

- Lo que tú digas, pero no esperes que me guste.

No estoy más que preocupado, pero la chica me hace sonreir tomandoselo a broma y revolviendo mi pelo como cuando eramos más pequeños. Siempre dijo que nunca parecía peinado del todo y es cierto, el remolino sigue alli y mi pelo sigue siendo indomable por mucho tratamiento que le pongan.
Aún sonrío más cuando afirma que sigue siendo dulce, no se lo niego y emulo una sonrisa torcida cuando me echa la culpa a mi de su caracter.

- Eso sólo es cierto a veces- afirmo recordando algunos momentos en los que no peleamos en absoluto. Claro que no se puede discutir mucho cuando la lengua la tienes ocupada en cosas mejores.

Estaba dando buena cuenta del algodón, como su hermana, y no se cortaba nada en disfrutarlo, me dí cuenta de que eso me gustaba, las chicas con las que había salido últimamente parecían no poder perder la compostura en ningún momento y mucho menos pringarse comiendo. Se me borró la sonrisa, empero, al preguntarme ella por la casa de mis padres, pero no era un tema que quisiera tratar en este ambiente, asi que conteste escuetamente.

- He alquilado una casa, es más comodo- esperaba que no preguntase porque eso iba a ser más comodo.

Me putea y se rie.

- No sabes donde vivo- me doy cuenta de pronto, hablando más para mi mismo que para ella- tú, Kayla Gilbert, no sabes donde vivo...a esto hemos llegado...- es un pensamiento preocupante, y se me queda cara de circunstancias.

"De acuerdo" Afirma sorprendiendome esta vez a mi por la falta de protesta, esperaba que me tocase luchar un poquito más antes de obtener una rendición. Voy a decirle que se ha vuelto blanda cuando me obliga a comer un poco de aquel azucar pegajoso, se lo cojo de la mano con los labios lamiendole los dedos en el proceso, y dejando que se deshaga en mi boca mientras me limpio los labios pasandoles la lengua.

- ¿qué? - me mira como si hubiese hecho algo malo o incorrecto y yo le devuelvo una mirada inocente no del todo ensayada- No tengo examen el martes, me acabo de incorporar y el decano me ha dado algo de manga ancha, van a darme un mes para ponerme al día, pero puedo esperar a que tú lo hagas y celebrar el diez que sin duda sacarás. ¿El lugar lo esocjo yo? Perfecto. En mi casa entonces- creo que no esperaba eso, alzo una ceja y pregunto- cualquier lugar era bueno, ¿no? ademas, tienes que saber donde vivo, es imprescindible.

Maggie nos dice algo emocionada esperando nuestra respuesta y yo, que no me he enterado de lo que nos dijo asiento con la cabeza y le dirijo una sonrisa complaciente, sea lo que sea estoy seguro de que asentir es lo correcto. Doy dos pasos para acercarme a los niños porque parece que ya nos toca y me aseguro de que han bajado bien la barra en el asiento delantero antes de sentarme yo detrás, donde Kay ya lo ha hecho.


"Me voy a arrepentir de subir, ya verás"

- Mejor arrepentirte de algo que has hecho y no te gustó que de algo que nunca has intentado.

En la bajada, cuando cierra los ojos y se aferra a la barra le tomo la mano y la obligo a soltarse para levantar el brazo, igual que los niños, la obligaría también a mirar si pudiese, no quiero que se pierda nada, la vida es para vivirla, pero eso no lo consigo por mucho que insisto en decirle "Kay, mira".

Le temblaban un poco las piernas al salir y parecía algo más palida de lo habitual, no pude evitar el comentario porque sabía que no era más que un leve mareo, nunca ha llevado bien las alturas.

- Siempre tiemblas cuando me ves, voy a pensar que es por mi...si quieres vomitar tengo otros pantalones en el coche..vengo preparado.

Maggie me despista con un comentario que no acaba de gustarme viniendo de una niña de once años, menos de una a la que he ayudado a criar, el comentario referido a Will aún me gusta menos, contesto frunciendo el ceño pero intentando sonar despreocupado por el bien de la niña.

- Es que subir a los árboles para robarle el plátano a los monos es un trabajo muy duro- y abro mucho los ojos en un gesto divertido cuando Maggie me mira y me dice que no se cree esa patraña- ¿no me crees? no hay pizzas en la selva...

Y estoy negando con la cabeza mientras pienso quién les habrá metido en la suya que me he pasado el año en la jungla cuando miro a Kay. La mirada de "me has pillado" es la qu eme hace sonreir y acercarme para comentar sin que me escuchen los niños, que ya están a otra cosa.

- Puedes mirar...y tocar también, no voy a comerte...o si, depende.

Ella se soltó el pelo y agachó la cabeza un instante, dejandome con las ganas de ver sus ojos pero a cambio me proporcionó una vista perfecta de su cuello despejado que no dejé de apreciar en lo que valía. Si me mojé los labios no lo vió.

Le compramos la foto a Maggie y seguimos adelante. El móvil de Kay sonó y por la forma en que se envaró y se quedó dos pasos atrás entendí que debía darle espacio pero comencé a preocuparme. Antes de que lo dijese ya sabía que era el padre. No dije nada, sólo animé a Maggie a que escogiese otra atracción cuando asi lo decidió Kayla. Seguimos a los niños para ponernos en la cola y miré hacía arriba para ver cuan alto estaba aquello. Kayla iba a pasarlo mal, pero no diría nada.

- ¿estás bien?- pregunté- ¿seguro que tenemos tiempo?- asintió, pero no me miró a los ojos- sólo esta, la llevamos a las tiendas y nos vamos.

No quería propiciar una bronca en casa y tendría más días para estar con Maggie asi que me pareció lo más prudente. Insistí en colocarme entre ella y Maggie una vez arriba, dejando a los niños sentados a la izquierda y a Kay a mi derecha, intranquilo por si alguna de las dos se iba mucho hacía delante ya que la barra de sujección quedaba algo holgada. Abrí la mano cuando iba a arrancar y se la tendí abierta a Kay, que en lugar de tomarla me miró.

- Deja eso- le dije, serio, mirandola- sólo soy yo preocupandome por ti, como siempre. Sólo es mi mano, no hay segunda intención.

Lo llevó mejor de lo que esperaba, aunque mi mano halla quedado insensibilizada por un rato, y cumplí mi promesa, llevandolas de compras y malcriando a la pequeña con más ilusión por mi parte aún que por parte de la cría. Con las manos llenas de bolsas nos encaminamos después al coche y tuve que dejar que Kay se sentase de nuevo de copiloto cuando había tenido la intención de darle el gusto a la pequeña, pero no había contado con el crio sobón que nos endilgaron por el camino. Durante el trayecto, mientras canturreaba a ritmo con la radio pero esta vez sin coro, la miré de tanto en tanto, parecía más relajada. Iba tamborileando con los dedos en la ventana, siguiendo las canciones. Yo sonreí y guardé silencio una vez más.

Dejamos al niño en casa antes de ir a la de las chicas. Cuando bajaron del coche lo hice yo también, agachandome para abrazar a la pequeña.

- ¿lo has pasado bien?- pregunté antes de que sus manistas me rodeasen el cuello, y cuando me incorporé tuve que llamarla para que aún no entrase- espera...tengo otra cosa para ti- y saqué del bolsillo una cajita pequeña con un lazo, entragandosela. La abrió y se quedó mirandola extrañada. Era una llave con una cadena para colgar al cuello- Maggie, es la llave de la casa de la playa, ¿recuerdas? esa en la que ibamos a vivir los tres...puedes ir cuando quieras- cuando necesites huir de tu padre, es lo que no dije- no importa si yo no estoy, puedes comer lo que quieras, coger lo que quieras, romper lo que quieras, ¿vale?



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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Lun Jun 03, 2013 1:22 pm

Asentí con la cabeza con una gran sonrisa en el rostro. - Te equivocas Logan, en eso estamos totalmente de acuerdo. Los chicos siempre pensáis con lo mismo y somos nosotras las que acabamos llorando... hasta el momento que os enamoráis y os convertís en marionetas que dirigimos como nos da la gana. - Arqueé una ceja - Con otra persona te colaría lo de ser normal, no conmigo, pareces olvidarte que te conozco demasiado bien para considerarte un santo, ambos sabemos que te encanta el sexo, casi con cualquiera. Pero bueno, ¿Todo el mundo tiene hobbies no? - Me encogí de hombros y seguí caminando. - De tales formas a Maggie aún le quedan un par de años para pensar en esas cosas y aunque el niño lo pensara... Es bastante madura para su edad y ha aprendido bien de su hermana. - Aunque ahora no fuera un claro ejemplo, pensé para mi misma. Para ser exactos nunca me había importado ningún tío demasiado tiempo exceptuando al moreno que caminaba a mi lado. Quizá si había llorado con mis amigas pero en realidad no lo sentía. Y como si el karma quisiera devolvérmelo a los diecisiete empecé a ver a Logan como algo más que un buen amigo. - Aún así ya no apuesto por nada ni por nadie. - Otra nueva regla no escrita en mi vida. No le repliqué más, podía ser la chica más dulce del mundo pero también una arpía despiadada.

Definitivamente estaba delicioso el dulce. Me encantaba saborearlo y eso impidió mi expresión de sorpresa al saber que no había vuelto a su casa. - ¡Viva el despilfarro!. - Pero sí, yo, Kayla Gilbert, una de las chicas más cotillas del pueblo o por lo menos lo era, no había tenido ni idea que volvía y ahora acababa de enterarme que no tenía ni idea de dónde dormía. Me moría de ganas de saberlo pero no sería tan obvia. - Al menos te has independizado, ya era hora, empezabas a ser demasiado mayor para que tu madre te siguiera haciendo la cama. Enhorabuena. - Sonreí falsamente y seguí hacia delante.

Maldito suertudo que no tenía que estudiar. Últimamente sacaba unas notas excelentes, mi madre volvería a caer muerta si lo viera ya que nunca le había pasado de la nota mínima para aprobar. Pero también costaba y me estaba dando cuenta que prefería la libertad a estar enclaustrada en casa, entre otras me había acomodado y olvidado lo que era salir cada dos por tres por ahí, tendría que remediarlo. ¿Y porqué demonios tenía que lamer mis dedos? ¡Estaba jugando conmigo como siempre y dónde debería tener ganas de matarlo eran más bien lo contrario!. Si seguía así al final perdería la poca cordura que aún tenía. Apreté los dedos y lo miré de forma furiosa y ante su qué solo lo miré frunciendo los labios. Después me sorprendió decidiendo que fuéramos a su casa. Aparté la mirada. - Cómo quieras, así ya sabré que casa incendiar la próxima vez que me aburra. - Sonreí de nuevo ampliamente.

Incluso antes de subir a la atracción ya quería bajar. - En otras circunstancias te daría la razón - Gimoteé. Kay mira, Kay mira, ya había conseguido que me soltara pero jamás de los jamases abriría los ojos. Me apoyé en una barandilla que había por ahí. Un amago de risa se escapó de mis labios recordando la noche anterior. - Tentador... no te imaginas cuanto. - Y el mareo se iba llendo pero no podía dejar de mirarlo. Aunque intentara meterse conmigo no lo dejaría así tan fácilmente. - A lo mejor soy yo la que te come - Y seguí hacia delante todo lo dignamente que pude.

No había mucha cola y mis ojos estaban clavados en la caída. Quería morirme, esto era mucho peor que la anterior. Por desgracia nos tocó y Logan se puso entre mi hermana y yo. Extendió la mano, la mire y después a él, al final acabé aceptando. - Esta bien. - Y se la cogí con fuerza. Fue otro de los peores ratos de mi vida, por lo menos pasó rápido y en esta ocasión todos fueron lo bastante inteligentes para no comentar nada al respecto.

De nuevo en el coche con algunos recuerdos volví a sentarme delante y me dediqué a mirar por la ventana repiqueteando las uñas al compás de la música y tarareando de vez en cuando. Solo se escuchaba alguna frase de Maggie y Will bajito y me giré un par de veces para mirarla y acabar sonriendo. Estaba feliz, solo por eso tenía que agradecérselo al moreno. Al llegar a casa de Will, Maggie le dio un besito en la mejilla y le estuvo despidiendo hasta que el niño entró en casa. - ¡Kay! ¿Cómo sabes si un chico es el hombre de tu vida? - Preguntó arrancándome una carcajada. - Simplemente lo sabes renacuaja, aún eres demasiado pequeña. - Bufó. - Pero yo quiero ser mayor - Reí - Ya lo serás.

Bajamos del coche y Logan se acercó a ella. Miré hacia mi casa, la misma puerta de madera, las mismas columnas blancas que franqueaban la entrada, la verja que habían cambiado hacía tres años cuando tuve mi pequeño problema con el coche y por desgracia los grandes ventanales donde uno de ellos estaba iluminado. Me recorrió un escalofrío y aparté la vista enfocándola en Maggie y Logan. Sonreí de medio lado, estaban adorables los dos abrazados. Maggie miró a extrañada a Logan ante la cajita y de repente se puso tímida. - Vale. - Sonrió adorablemente y le dio un besito en la mejilla. - Vamos Maggie, en cuanto entremos a dormir sin protestar ¡Eh! que mañana tienes clase. No hace falta que le des un besito a papá. - Le dije dulcemente antes de mirar a Logan y sonreír incomoda. - Bueno... gracias por hoy, nos lo hemos pasado muy bien. - Y le ofrecí la mano.

Un poco después entrábamos en casa y oí mi nombre. Mierda. - Maggie a la cama. - Me dirigí al comedor para enfrentarme a Christopher. No fue tan malo como esperaba, había bebido más de la cuenta y solo gritó hasta hartarse. Esperé como siempre con la mirada gacha hasta que con un gesto entendí que me podía ir. Una vez en mi cuarto me dí una ducha rápida y puse el pijama. Me tumbé en la cama mirando al techo y con una sonrisa tonta en los labios. Había sido un gran día. Y así conseguí dormirme.

Al día siguiente no hice nada en especial tenía mucho que estudiar aunque lo llevara bastante bien. Las clases de ese día fueron bastante tranquilas, James se mofó de mi borrachera de hacía un par de noches y no paró hasta que consiguió una promesa de que la próxima vez que salieran iría. Solo vi a Logan a lo lejos hablando con Emily y fruncí el ceño celosa aunque no debería estarlo. No me acerqué a él y en cuanto sonaron las clases fui a por mi Giulietta para volver a casa. Mi padre estaba enfadado y casi no nos hablaba pero no quería darle más motivos. Sin protestar hice la cena aunque él se fue a uno de sus bares antes de costumbre. Cenamos mi hermana y yo solas. Estaba muy contenta. Cenamos las dos solas y su conversación oscilaba entre Logan y Will a partes iguales. Por fin la lleve a acostarse y me quedé hasta tarde repasando aunque no tuviera ganas. El facebook y el móvil era mucho más interesantes. Al cabo de un par de horas me acosté a dormir.
El examen no era difícil, al salir de él estaba convencida de que había sacado una notaza. Me encontré a Cass de camino al coche. - Kay, ¿Dónde te metiste ayer?, pasé por tu casa y no estabas. – Sonreí – Fuimos al parque de atracciones. – Me miró arqueando una ceja - ¿Fuimos? – Aparté la mirada. – Maggie, Logan y yo… - ¡¿QUÉ?! ¿Logan Echolls? Que fuerte Kayla, anda que avisas, sabes que estoy enamoradísima de él. Yo F L I P O. – Y se dio la vuelta. La cogí por lo hombros. – Venga prima, que no es para tanto. Quería ver a Maggie, es como su hermano mayor. – Se mofó – Sí, sí… ¿Y tú no querías verlo no? ¿Por qué nunca se te ocurrió decirme que habíais estado juntos?. – Aparté la vista. – Porque era el pasado Cass y no me apetecía hablar de todo eso. No es nada personal.
Cassandra estaba enfurruñada. La mayoría de las veces se había visto el programa en mi casa y entendía que le molestara que en ninguna ocasión le hubiera dicho, ah por cierto, el tío ese por el que babeas es mi ex, no te creas que lo hace tan bien como parece. Vale, eso último era de mi cosecha personal por resentimiento, pero era humana, sabía que en esos momentos o incluso en los de ahora diría eso. - ¿Seguro que es pasado Kay? Me fijé como le mirabas. No eres borde por regla general pero con él… Donde hubo fuego siempre hay cenizas ¿No?. – Preguntó mirándome fijamente. Parpadeé. – No Cass, no hay nada. – Afirmé rotundamente y me giré para encontrarme frente a frente con Logan. – Umm… Hola. – Saludé. No había olvidado nuestro plan como secretamente quería.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Lun Jun 03, 2013 11:57 pm

- ¡¿Marionetas?!- me llevé una mano al corazón, inspirando como si hubiese dolido- mujer sin corazón- protesté, pero ya en tono jocoso, no dejé de escucharla, pero no me tomé a mal nada de lo que dijo, ese es el caracter de mierda de la chica que adoro, ya la echaba de menos- precisamente porque me conoces y te conozco no voy a gastar saliva en decirte lo que ya sabes, asi que sigue...sigue si quieres, deja que salga todo el rencor que me guardas...es curioso, yo deberia guardarte alguno...

Alguno si queda, enterrado muy en el fondo, pero más por el tiempo perdido que por el hecho concreto. Eso de que todos tenemos hobbies hasta podría hacerme gracia si lo dijese en otro momento y no fuese una clara alusión a lo que cree que hice. Estoy seguro de que no cree lo que dice, sólo intenta sacarme de quicio, cosa que me he propuesto no dejarle conseguir, aunque aguantarse la respuesta morbida no es muy propio de mi. En otra ocasión le contestaría "¿tan poco selectivo como cuando tú decides acostarte con el primero que pasa? " Pero me muerdo la lengua, no vamos a discutir esta tarde, y menos delante de Maggie, ya escucha bastantes gritos en casa.

- Me apena oirte hablar asi...la vida no es nada si no apuestas y te arriesgas, el que nada apuesta no puede ganar nada.


"nos te has independizado, ya era hora, empezabas a ser demasiado mayor para que tu madre te siguiera haciendo la cama. Enhorabuena" Si la miré entrecerrando los ojos no fue por otra cosa que duda, no podía entender que no estuviese enterada, al menos de lo que sabía la mayoría, para el mundo mi madre se había puesto mala de salud y se habían mudado a las canarias, buscando un clima más favorable. ¿Acaso no lo sabía? ¿es que cuando decidió que no quería saber más de mi también incluyó a mis padres? Pero no, no puede saberlo porque entonces estaría siendo cruel y Kay es muchas cosas, pero cruel no. Quizá simplemente no había llegado a sus oidos, tampoco es que mis padres saliesen mucho de casa en los últimos años, y desde luego no tenían ningún tipo de amistad con la familia de Kay. Podía ser.

- Gracias- contesté triste y simplemente a su falsos parabienes.

No contesté, sin embargo, a la amenaza de incendio, sólo me reí en voz alta, comprendiendo que no le hacía gracia la composición de lugar pero que no iba a decirlo porque sabía que la putearía mucho muchisimo en caso de admitir que no quería quedarse a solas conmigo y prefería algún lugar concurrido.


- A lo mejor soy yo el que te deja- contesté escuetamente mientras ya apuraba el paso para alejarse un poco de mi, lo dí por bueno, sobre todo porque me permitió recrearme un momento en el vaiven de sus caderas y el firme trasero que se averiguaba bajo la tela.


Tras despedirme en el jardin de su casa de la pequeña, y escuchando como le decía a esta que no hacía falta despedirse del viejo mientras me incorporaba, me planteaba qué hacer exactamente para despedirme esta noche. No debía acompañarla al porche, eso seguro, ya era suficientemente dificil no besarla en cualquier momento como para añadirle además el elemento nostalgía, lo cierto es que miro un segundo el porche, como anhelando lo que conlleva, pero vuelvo a mirarla a ella, me estoy acercando, mientras miro sus labios, pero no me atrevo a dar los pasos suficientes como para invadir su espacio personal, en su lugar pienso en darle un beso en la mejilla, como la última vez, pero ella lo resuelve ofreciendome una mano tensa y un gracias que no viene a cuento. Me quedo mirando su mano extendida un momento, la cojo acariciando su indice con mi pulgar y sin levantar la vista y luego la miro a los ojos y asiento antes de soltarla. Si a ella le vale asi, a mi también...por el momento.

La luz en el la sala no significaba nada bueno, asi que sin dilatarlo más me dí la vuelta y me metí en el coche, camino a casa. Bueno, a la casa que ahora habitaba, no es que se pareciese ni de lejos a un hogar, todavía tenía la planta baja llena de cajas sin desempaquetar, los muebles sin llegar y la cocina medio vacía. Cuando dejé el coche en el garaje y entré por la puerta lateral, la que daba a la gran cristalera del salón y se encendieron las luces automaticas me paré un momento para verlo. Sólo me habían llegado el sofá de tres plazas, y la mesa de café, no tenía aún ni mesa en la cocina, por suerte era una de esas cocinas americanas con isla y encimera asi que podía comer encima, aunque no siempre resultase cómodo. Y la tele aún brillaba por su ausencia. Sólo tenía la pequeña de la habitación. Ni alfombras, ni cortinas, ni un misero cojin para poner en la espalda o bajo la cabeza si querías dormir una siesta, y sin embargo la casa tenía algo. Era una construcción antigua, reformada, nada de esas paredes de hierro y hormigón modernas, pero no era eso tampoco, eran las imagenes mentales de las historias que Maggie se inventaba cuando soñaba que algún día viviriamos juntos en ella. Sólo por eso decidí salir a la tarde temprano al día siguiente para comprar una nevera de dos puertas y llenarla de helados. Según la niña debía estar llena de helados de todos los sabores, al menos lo intentaría.

Sin mucho más que hace no teniendo tele y siendo aún demasiado temprano para mi sueño decidí leerme un par de guiones y ver si alguno me llamaba la atención. Instalé el fax y en cuanto lo conecté recibí un montón de papeles que ya no me apetecía leer. Comí algo y me fuí a acostar. Al tumbarme en la cama, me quedé un rato pensativo mirando al techo, y al recordar la tarde me entraron ganas de llamarla para preguntarle, "si, Kay, ¿cómo sabes que un chico es el hombre de tu vida?" Pero no lo hice, no sería apropiado.

Clases tranquilas, ninguna en la que coincidamos, y una grata charla con Emily, esa chica que tenía todas las papeletas para convertirse en una gran amiga. Me agradaba la sinceridad inherente y sin ambagues de cada una de sus contestaciones. Parecía apagada, pero descubrí que era directa, despierta y que se encendía cuando tocabas un tema de su interés. Al parecer estudiaba periodismo porque quería ser corresponsal en sudafrica y se apasionaba con los temas de injusticia y desigualdad. Si bien yo nunca tuve muchos la gente con principios siempre me ha resultado interesante. Quedamos esa misma tarde para tomar esa hamburguesa que nos faltaba y lo pasé realmente bien. En mi día solo faltó la presencia de cierta morena a la que solo ví de lejos en un pasillo u otro. Apenas dos veces y sin poder acercarme porque siempre había otra clase.

Lo dejé pasar, porque al día siguiente era martes y ya teniamos una cita. Podía pasar veinticuatro horas sin verla, ¿acaso estaba desesperado? por supuesto que no. Había estado todo un año sin verla, claro que si. Claro que de aquella estaba a cientos o miles de kilometros de distancia y ahora solo a unos metros. No era tan fácil. Me sorprendí un par de veces completamente distraído en clase pensando en unos ojos castaños, pero lo superé. A la hora de acostarme, en cambio, me costó un poco más no coger el telefono, sólo para oir su voz.





Cinco de la tarde, todo el día esperando por este momento. Voy a buscarla a la salida del examen que yo no hice, está con la chica del otro día, su prima, me acerco, parecen estar manteniendo una conversación muy interesante porque ninguna de las dos aprecia que me acerco, escucho solo dos frases:

“Donde hubo fuego siempre quedarán cenizas, ¿no?” Y la contestación brusca de Kayla. “No, Cass, no hay nada” Frunzo los labios al comprender que posiblemente están hablando de mi y carraspeo, pero ya se han dado cuenta de que estoy alli, Kay me mira algo tensa y yo elevo una ceja al devolverle la mirada.

- ¿De qué hablamos? – pregunto, inocentemente. Por supuesto ninguna de las doe me contesta, al menos alli no- Vale- me encojo de hombros- Hola Amanda- saludo a la chica, que me recuerda que es Cassandra y me centro un momento para intentar recordarlo para la próxima- si claro, la prima Cassie.

Kayla me indica sin mucha paciencia que no la llaman CAssie sino CAss y la chica afirma que puedo llamarla Cassie si quiero, Kayla bufa y yo me pierdo por un momento asi que tan solo le pregunto a Kay:

- ¿Nos vamos?

La prima pregunta que a donde vamos, Kay se lo dice y la chica dice que eso suena genial, a mi empieza a sonarme a que se va a apuntar y decido adelantarme por si acaso.

- te invitaría, pero la casa está echa un asco, apenas me acabo de mudar y está todo lleno de cajas, no está presentable para invitar a nadie.

La chica se rie, insistiendo en que le da igual y pregunta que ¿entonces Kay? Y a mi me sale del alma sin pensarlo siquiera.

- Es Kay, no una invitada.

Y en cuanto lo digo temo que se lo pueda tomar a mal cuando yo lo unico que quise decir es que no es una extraña ni tengo que fingir nada delante de ella y mucho menos presentarle una casa impoluta cuando sabe perfectamente que el orden no es una de mis virtudes. Por si acaso le paso la mano por la cintura y la apremio para movernos. No quiero ser desagradable pero como la prima se apunte sola la tiro a la piscina. Al final es Kayla la que resuelve la papeleta y la prima se queda donde está. Cuando subimos al coche me rio porque estoy contento y Kay me mira como pidiendome explicaciones de la risa.

- ¿Y a esta qué le pasa?- me salgo yo por la tangente- mira que bien…lo tendré en cuenta si alguna vez necesito compañía a las tres de la madrugada…

La contestación hiriente la esperaba. Le sonrio antes de poner el coche en marcha y afirmo tras mandarle un beso con los labios:

- Sólo bromeaba, tonta…yo aún recuerdo como se hace…¿y tú?...espero que hayas sacado ese diez porque si no esta celebración no tiene sentido…¿no traías tú el vino?

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Mar Jun 04, 2013 2:16 am

Intenté aguantarme la risa llevando mi mano hasta la boca aunque sin demasiado éxito. Olvidaba su faceta de payaso, siempre te hacía reír, incluso cuando pensabas que todo era negro. Parpadeé inocentemente a la vez que sonreía como un ángel caído del cielo. - No es rencor cariño, llámalo rutina. - Me entrelacé un mechón de la coleta entre los dedos. - ¿Rencor a mi? Si soy un ángel, nunca hago nada malo... Y si lo hago fue hace mucho tiempo, ninguno de los dos nos acordamos. - Lo miré sonriente. - ¿Cómo decías que te llamabas? - Reí.

Me quedé pensativa unos instantes. - ¿Y que pasa cuando arriesgas y pierdes? - Pregunté más para mi misma. - Puede que en el futuro intente arriesgar de nuevo, por el momento solo... No se ni lo que quiero. Vivir el momento por ejemplo, o por lo menos eso es lo que me digo cada mañana. - Lo miré fijamente. - ¿Y tú Logan? ¿Vas a arriesgar? - No iba con segundas, o quizá sí, en realidad no me importaba, que se lo tomara como quisiera.
Contestó demasiado poco animado para que me quedara tranquila pero decidí no preguntar. Si fuera algo importante me lo contaría ¿No?. Si no habían muchos días para que lo interrogara y lo haría, vaya que sí. Me enteraría de como había sido su último año exceptuando imágenes que no quería que me quitaran el sueño. Me giré apenas un momento sonriendo con picardia y continué hacia delante.


Y como siempre pasaba en las películas en el momento menos oportuno interrumpían una conversación más que vergonzosa. Maldeci a mi prima por no esperarse a preguntarme sobre esos temas en casa y aparté la vista no sin antes fijarme en lo guapo que estaba esta tarde y dediqué el momento para estudiar mis fabulosas cuñas marrones. Y no me las había puesto porque hubiéramos quedado, no, solo era ese día en el año que te querías ver guapa en la universidad, a todas les pasaba ¿No?. Por lo menos Logan pillaba las directas y no insistió en que contestaramos lo que me salvó de una situación aún más bochornosa.

Si había algo que no soportaba en el mundo era la patetica situación en que las tías nos podíamos llegar a poner por gustarle a alguien. ¿Acaso olvidábamos toda nuestra personalidad?. Cassandra odiaba que la llamaran Cassie pero ahí estaba como una tonta dándole permiso al moreno para que la llamara así. Bufé, ¿Qué sería lo siguiente?.

Por fin Logan hizo la pregunta mágica y le contesté bastante rápido que sí pero Cass se empeñó en saber a donde. - A su casa - Contesto rápidamente como si fuera la cosa más normal del mundo pero mi primita no se le ocurre nada más que querer apuntarse al plan. La miré en plan como digas algo más te mato y te descuartizo pero no me miró. Megdé. Suerte que el moreno tiene reflejos y se la quita pronto de encima. Cassandra está enfadada, la conozco demasiado bien. Y me siento lo bastante simpática para quitarle peso a las palabras de Logan, eso que no soy una invitada suena realmente bien de sus labios. - Ya sabes Cass, el nene acaba de volver de la selva y sus gustos están algo... - Lo miro con los ojos brillantes y aguantandome la risa. Luego volteo la cabeza hacia la rubia. - Tú me entiendes. De tales formas no ha sido nunca bueno decorando y ya sabes el alma caritativa que soy - Me encogí de hombros. - Con esa carita no le puedes decir que no. - Cass me mira mal y arquea una ceja, no se porque presiento que se está refiriendo a nuestra conversación anterior pero decido obviarlo, al igual que la mano de Logan en mi cintura que me provoca que mil mariposas revoloteen por mi estómago. Cassandra se despide al final y pronto la veo juntarse con un grupito de chicas de su fraternidad, mucho mejor.

Subimos al coche y esta vez no me cuesta ponerme el cinturón. - Esta enamorada de ti, o bueno, de la imagen que tiene de ti - Contesto como si fuera lo más normal de este mundo. No me gusta su contestación y le pego una colleja. - Si quieres me bajo y te la llevas a ella - Recalco por si acaso con voz fría. Pero su buen humor es contagioso y los únicos cinco minutos que hemos estado juntos han ido bien, ya discutiremos después, siempre acabamos haciéndolo. - Solo un poco, tú no me inspiras, o sí. - Sonrío y le revuelvo el pelo ahora que no puede hacer nada. Lo echaba de menos, a su pelo, no a él, es suave. - Claro que lo he sacado, estaba chupado. Estás hablando con una cerebrito colega, no lo olvides o... - Le mire mordiéndome el labio - O ya se me ocurrirá algo - Reí - Ajá peeero... Hay que pasar por la tienda - Sonreí ampliamente. Mire después disimuladamente el techo. - Y creo que voy a sacar un once así que... ¿Qué tal también una de whisky? - Me miró - ¿Qué? Hay mucho que celebrar, el mundo no se ha acabado como decían los mayas.

Se dirigió a la tienda donde siempre habíamos comprado el alcohol, era la mejor de los alrededores. Me entretuve toqueteando las emisoras hasta que encontré una canción que adoraba y me puse a cantar como si me encontrara sola en la ducha. De vez en cuando lo miraba y estaba divertido, sonreía. Paró el coche enfrente y salí. - Ahora vengo, echame de menos - Y entré a la tienda. Apenas cinco minutos después entraba de nuevo con una botella de Burdeos Château y otra de whisky escocés. - Bueno, ¿Vas a decirme ya donde vives o me vas a dejar con la curiosidad hasta que lleguemos? - Era una pregunta tonta, por supuesto que no lo diría y así fue.

No podía creerlo. El camino lo reconocía pero imaginé que era otra de sus bromas. Adoraba esa casa desde hacía mucho y mi hermana pequeña estaba obsesionada con ella hasta el punto que en más de una ocasión le había suplicado a mis padres que nos mudáramos. Parpadeé un par de veces. - ¿Esto es en serio? - Y por más que había aparcado el coche, salido de él, sacado la llave y la puso en la cerradura seguía sin creerlo. Entramos y miré a mi alrededor, todo estaba lleno de cajas sin desembalar. - No mentías cuando decías que estaba echa un asco - Bufó y soltó algo que sonó a que acababa de llegar, no lo sabía, no le escuché, aún estaba demasiado sorprendida. Anduve por la habitación y pase el dedo por una de las paredes. - Tiene su encanto.



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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Jue Jun 06, 2013 1:55 am

- Por supuesto que sí- replico- un ángel...del infierno...pero tienes razón- me encojo de hombros y pongo cara de despiste- no me acuerdo.

Absurdo sería ponerme ahora a lanzarle reproches o insinuaciones, no sería maduro, y además nunca ha funcionado antes. Alguien sabio dijo una vez que la estupidez se define como hacer siempre lo mismo esperando resultados diferentes. Nosotros ya habíamos intentando esto dos veces exactamente de la misma manera. Esta vez era necesario cambiar algo. Intento que ese algo sean los reproches injustificados y el intentar conseguir la confianza después del noviazgo y no al revés. Sabía que no iba a ser fácil, tengo una reputación, y asumo que es merecida y que no me importaba lo más mínimo porque nunca me preocupó lo que pensase nadie, nadie excepto la chica que me acompañaba. El caso es que mientras fue mi amiga eso nunca fue un problema, y mi error fue pensar que como antes lo entendía y no le importaba después sería capaz de entenderlo también y saber por ciencia infusa que lo que sirve para las demás nunca sirvió para ella.

Cometí un error una vez, mi amiga sabría cuando le dije que sólo fue un momento en que me sentía totalmente perdido que decía la verdad, pero mi novia entendió que esa sería la mecánica habitual. Tenía precedentes, no puedo juzgarla por eso. Hasta que me tocó ponerme en su lugar no lo entendí, y aún así me llevó un tiempo. Siete meses, cuatro días y algunas horas. Pero ya lo entiendo.

- que vuelves a apostar- me sale del alma cuando pregunta, no sé si estamos hablando de lo mismo, pero no es momento de aclararlo- si el premio lo merece...¿yo? una y otra vez, cariño

Me revuelve el pelo en el coche, una manía que viene de lejos y que nunca fui capaz de sacarle, ahora ya ni me molesta, suele sonreír cuando lo hace y una sonrisa suya bien vale un despeinado.

- Qué poca planificación, cerebrito...creí que la llevarías en el bolso- sonreí al escucharla- ¿un once? ¿Eso existe o vas a intentar emborracharme? porque te advierto que no es necesario...

“- Ahora vengo, échame de menos” Dijo ella, y tuve que sonreír, podría apostar que sí, pero no creo que lo dijese en serio. Fueron cinco minutos, los pasé tamborileando con los dedos en el volante, mirando por el espejo retrovisor a ver si volvía y atusandome el pelo que acababa de revolverme.

- Claro que te diré donde vivo- contesto en cuanto nos ponemos en marcha de nuevo- en cuanto tú me digas de que hablabais Cassie y tú cuando llegué…¿no?- la miro de reojo un momento y sonrío ante su mueca infantil cerrando los labios con fuerza- pues entonces te esperas.

Entró en casa, miró alrededor y se puso a pasar el dedo por las paredes después de un comentario breve sobre las cajas, yo la observaba porque esperaba su reacción, un comentario, algo que me permitiese saber si estaba enfadada o solo sorprendida, o incluso, que no recordaba el tiempo en que decíamos que viviríamos aquí juntos. No dijo nada, y yo sólo contesté a su comentario:

- Hace solo unos días que he llegado, aún no me han traído los muebles y no he tenido mucho tiempo libre.

Entré hasta la cocina, dejando que ella mirase alrededor porque parecía fascinada por las paredes, no osé preguntar, busqué entre las alacenas y me di cuenta de que era yo quién no había planeado esto mucho, no había más vasos que los de la nocilla que usaba para el café de las mañanas. Me daría de cabezazos pero tuve que admitir.

- no tengo copas…creo que aún deben estar en una de las cajas.

Eso llamó su atención y se agachó para mirar los laterales de las que tenía más cerca. Se metió con mi forma de organizarlas y solo pude contestar.

- las de la cocina ponen “cocina”- como si fuese obvio, pero al parecer no bastaba con etiquetarlas por habitaciones. Es posible que tuviese razón, pero no me dejé amilanar por ello- pásame el vino, lo meto en la nevera y busco las copas…tengo hielo para el whisky…

Y tomando los dos vasos de nocilla le echo un culo de whisky y algo de hielo y le sirvo uno antes de ponerme a abrir una de las cajas. Encontré el horrible bol de ensaladas que me regaló mi abuela, pero ni rastro de las copas. Kayla decidió ayudar y abrió otra de las cajas mientras le daba un sorbo al licor.

- ¿no podemos beberlo directamente de la botella?- pregunté yo, pero ella contestó algo así como que ya iba siendo hora de hacerlo, si es que no tenía otro motivo para no deshacer las maletas- ¿otro aparte de la pereza?...no, creo que no…¿y hay que hacerlo ahora?

Sacó entonces algo de una de las cajas y vi que ponía salón. Era una mascara de ébano muy fea.

- Es un recuerdo de África- expliqué antes de que preguntase, y siguió mirando, al parecer investigar en mis pertenencias le resultaba entretenido. Yo no me quejé y seguí buscando las copas mientras ella preguntaba por una cosa u otra.

Hasta que sacó un suspensorio y lo mantuvo en alto con cara de asco. La miré, miré el suspensorio y le dije muy serio:

- Eso no es mío- parece creer que es una broma- en serio…¿alguna vez me has visto hacer deporte de contacto?...no tengo ni idea de quién es lo dejó ahí…

Me parto cuando lo tira lo más lejos posible con un sonoro “iuuu”.

- te está bien por meter la mano donde no debes- replico.

Sigo sin encontrar las copas pero me voy acercando, he descubierto la cubertería, ella me tira algo de una de sus cajas sin mirar ni que es y el cristal se rompe en el suelo a uno pasos de mí. Me pide disculpas pero me encojo de hombros y le guiño un ojo.

- tranquila, ya no necesito el cenicero…he dejado de fumar.
Eso sí le arranca una reacción, no me queda más que contestar mientras acabo de abrir todas las cajas que ponen cocina, pensando que si las abro todas a la vez posiblemente las encuentre antes.

- no fue tan difícil- dije, tras su afirmación- no estando tú cerca…

Me estoy ganando que me tire algo más, lo sé, pero por suerte está abriendo una caja con ropa de cama asi que no creo que pueda hacerme mucho daño. Lo siguiente que encuentra y saca de la caja es un marco con una foto de un tipo jugando al tennis. Pregunta quién es, extrañada, miro la foto un momento y luego a ella, barajando la posibilidad de mentir un momento pero al final me decanto por la verdad.

- venía con el marco, tengo unos cuantos pero nunca he llegado a ponerles las fotos…apenas me quedaba un par de semanas en cada lugar y me pareció un trabajo absurdo…

Al fin encontré las copas, seis copas de vino en una caja aún sin abrir. La llevé a la encimera y cogí un cuchillo para abrirla, las copas estaban nuevas, es otra de esas cosas contesté- te contaré que nunca llegué a usar. Les pasé un agua y serví el vino, con las dos copas en la mano me senté en el sofá y le tendí la suya estirando el brazo, indicandole que esperaba que dejase de rebuscar y me acompañase sentándose en el tres plazas azul marino.

- Ahora cuentamelo todo- indiqué cuando tomaba la copa de mi mano, rozando apenas mis dedos y se sentaba dejando espacio para una persona en medio, quiso devolverme la pelota sin darme nada a cambio pero contaba con ello, asi que solo sonreí quedamente y lamiré- te contaré todo lo que quieras saber, pero sólo a cambio de lo mismo…tú me cuentas algo y yo te cuento algo…




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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Kayla C. Gilbert el Jue Jun 06, 2013 2:54 pm

- Mejor reinar en el infierno que ser un siervo en el cielo, siempre fue mi filosofía de vida aunque adaptada claro. Un gran tipo Lucifer. Siempre me ha caído genial, rebelarse contra todo solo para conseguir lo que quería.

Y vaya si lo fue. Durante años no había ninguna regla que no rompiera ya fuera en casa o en la escuela. Castigos y demás no eran una preocupación si no un incentivo que me obligaba a esforzarme porque no me pillaran. Algunos lo llamarían inmadurez, yo lo llamaba más bien libertad, prefería arrepentirme de las cosas por haberlas hecho que arrepentirme por no hacerlas. Claro que todo eso parecía a años luz y la situación me había hecho madurar a la fuerza.

Ni en sueños creería que no se acordaba de nada o que no le encantaría reprocharme una y mil veces lo que había pasado antes de dejarlo, pero acepté su oferta de paz con una deslumbrante sonrisa.

Que vuelves a apostar. Entrecerré los ojos un momento mordiéndome los labios para no contestar sin pensar por una vez en la vida y dejándole tiempo para saber que haría él en mi lugar. Una y otra vez. Hacía tiempo lo hacía, nada me desilusionaba lo bastante para no luchar por lo que quería, pero ¿Ahora?, demasiado tiempo que me había dejado de ganar como para encontrar las fuerzas necesarias para intentarlo. ¿Debería? Mirándolo el corazón me decía que sí pero la cabeza tenía ideas muy distintas. Aunque a la tercera fuera la vencida como se decía, ¿Funcionaría también ahora?.

Desvié la vista al contestar y forcé una carcajada. – Como hablamos de un caso hipotético donde no se sabe cuál es el premio no me voy a arriesgar a contestar que haría.

Puse los ojos en blanco ante lo de cerebrito. La gente me había llamado de muchas maneras pero nunca imaginé que una característica así pudiera definirme. – Mucho peso, mucho más cómodo hacerte parar. – Me reí - ¡Claro que existe! Solo que unos vagos como nosotros nunca lo habíamos escuchado. – Lo miré fijamente divertida. - ¿Y para qué querría yo emborracharte si dejamos aparte que me rio mucho más con tus tonterías de borracho? – Hice una pausa no muy larga y lo miré ingenuamente - ¿Crees que va a pasar entre nosotros Logan?

¡Será chantajista y aprovechado!, solo que ahora llevaba las de perder. Quizá se hiciera una idea de mi conversación con la rubia pero en esta ocasión ganaba yo, al fin y al cabo acabaríamos en su casa aunque me pasara todo el viaje mordiéndome las uñas por saber a donde íbamos, porque no se habría convertido en secuestrador en un año ¿Verdad?. – Ni en sueños moreno, ese secreto me lo llevaré a la tumba – Le contesté por fin con una mueca.

Me movía como en un sueño, en los últimos meses no pensé que volvería a estar en este lugar, para ser exactos ni siquiera le había dedicado un pensamiento, entraba en la categoría cerrada con llave porque se relacionaba con Logan. Pero la había extrañado, más de una vez nos habíamos tumbado en la terraza mirando las estrellas y planificando cosas que en aquellos momentos podían ser posibles. Conclusión, la casa tenía demasiadas connotaciones que aún no sabía si en la balanza se inclinaban por buenas o malas.

Giré la cabeza cuando le escuché, ni siquiera me había dado cuenta que se había marchado a la cocina. Me agaché hacia las cajas y con un leve vistazo vi que las había organizado por habitaciones, como si así fuera mucho más sencillo. – ¡Dios mío Logan! Está claro que no estás hecho para las mudanzas. ¡Qué falta de organización! – Me burlé y acabé riendo ante su contestación. – Ya sé que dónde pone cocina se refiere a cosas de la cocina pero por si no te has dado cuenta si pusieras: cubertería, vasos, platos… sería muchísimo más sencillo… Y así con el resto de habitaciones. Sigues como siempre – Me burlé con voz divertida. – Algo que no ha cambiado, me gusta. – Sonreí.

Me puse a abrir cajas para encontrar las copas. Era una fanática de las mudanzas, a ver, odiaba la parte de trabajar para ponerlo todo en su sitio pero el abrir caja a caja y ver que objetos tenían cada una de ellas me hacía gracia. Aún recordaba cuando una tía lejana se había mudado a un pueblecito cerca de aquí y nos invitó, tenía trece años y le abrí todas y cada una de las cajas mezclándole lo que tenía dentro. Al final volví a casa con un par de adornos para el pelo que me habían encantado y protesté hasta que al final me los regaló. Luego en una semana los había perdido, pero así había sido yo, mimada, consentida y caprichosa. Una buena combinación. – Cógelo tú, voy a estar muy ocupada – Respondí a Logan con una sonrisa de oreja a oreja y poniendo morritos – Ya sabes lo mucho que me gusta desordenar. – O más bien cotillear, pero ya estaba implícito en el sentido de la frase.

Rodé los ojos al escucharle y me levanté poniendo los brazos en jarra. – Logan Echolls, ¿Me estás diciendo enserio que quieres beberte ese fantástico vino francés por la que la mayoría de la gente mataría desde la botella? ¡Abre ahora mismo las cajas y busca las copas! – Ordené señalándolas con una mano. Como siempre protestó, era un vago. - Pues lamentablemente para ti ese no es un buen motivo así que sí, tienes que hacerlo ahora mismo. -¡Ah sí!, se me había olvidado mencionar en mis tres adjetivos que también podía llegar a ser muy pero muy mandona.

Me centré en la tarea de buscar entre las cajas. La verdad es que las copas no era mi objetivo, más bien curiosear sus cosas. Algo de acosadora también tenía. ¿Eso de ahí era una máscara?. La saqué, madre de dios era horrible. La explicación llegó antes de la pregunta. – Nota mental: no ir nunca a África si no quieres morir ante artesanía horrible – Me dije en voz alta.

En alguna ocasión preguntaba sobre algo que me llamaba la atención. - ¿Y esto? – Pregunté con cara de asco. Alcé una ceja ante su contestación. - ¡Qué asco! – Lo lancé lejos de mí y él se metió conmigo. Lo miré parpadeando y con una sonrisa sarcástica. – Si metiera la mano donde no debiera lo notarías cariño y ten por seguro que… - Sonreí con malicia – Te encantaría, así que no voy a hacerlo. – Y volteé la cabeza para seguir cotilleando.

Ya me empiezo a aburrir de rebuscar. Lanzó una cosa sin mirar y resulta que era de cristal. - ¡Uy! Perdón. – Me fijo en que era y el arrepentimiento se va por donde ha venido, no me gustaba que fumara, bueno siempre y cuando no fuera de fiesta y yo también lo hiciera de vez en cuando. - ¿Así que ahora también era yo la que te incitaba a fumar? Lo siento Loguitan, tendrás que buscar otra cosa con la que meterte conmigo. Pero me alegro que por fin hayas visto la luz y te hayas dado cuenta del vicio tan horrendo que es, has ganado más minutos de vida para que te pueda torturar, ¿A que es mejor opción? – Sonreí ampliamente y me acerqué a otra caja. Una foto de llamo la atención no porque fuera de él, si no porque se veía a un tío desconocido jugando al tenis. - ¿Y este quién es? ¿Otro amante? – Bromeé. Miró la foto y contesto. No me aguante la risa. - sé que una mía no lo habrías podido soportar ¿Pero una de tus padres? – Comenté entre risas.
Me levanté hasta acercarme a una mesilla donde estaban los vasos de whisky y le di un trago a uno. Arrugué la nariz. Demasiado fuerte para no haber bebido nada. Probé a tomar otro sorbo, este entraba mejor. En eso Logan encontró las copas y se fue a la cocina para abrirlas, volvió con dos copas y se sentó en el sofá. Me acerqué tomando una entre los dedos y bebí delicadamente. Mucho mejor empezar con el vino que con el whisky. Me senté a su lado cruzando las piernas y moviendo una de ellas de un lado a otro.

Ahora cuéntamelo todo. ¿En serio? – Cuenta tú, al fin y al cabo eres el que ha salido de este pueblucho. – Casi coló, estaba segura, pero él no cedería tan fácilmente. Suspiré sonoramente. – Está bien. Mmm… veamos… Te fuiste y me empecé a juntar con otro tipo de gente – Debía tener cuidado con lo que decía, no se podía revelar demasiado. Sin embargo en esos momentos tampoco era muy discreta. Jason y yo nos pasamos días y días en el bar haciendo competiciones a ver quien perdía la conciencia antes. Estuvo bastante empatado por tanto en caso de que hubiera visto en los periódicos su muerte de nada servía fingir que no nos habíamos conocido. Por otro lado no había sido muy cuidadosa los últimos dos días, por lo menos no con él. Teníamos la confianza suficiente para contarnos muchas cosas, aunque pareciera que en pareja esa confianza desapareciera completamente. Quizá las cosas nunca habían funcionado porque nos conocíamos demasiado bien.

- ¿Te suena el nombre de Jason? No es que frecuentáramos sus mismos ambientes – Frunció el ceño. – Bueno el caso es que lo conocí en una fiesta no se porqué y empezamos a quedar hasta que… bueno, a lo mejor leíste algo. – Me encogí de hombros como quitándole importancia pero estaba tensa, por suerte era buena actriz – No era un chico muy sociable y tenía bastantes problemas, supongo que se metería con la gente equivocada y lo mataron. Me quedé sin mi amigo, ahí ya me había distanciado algo de las chicas y a las pocas semanas ocurrió el accidente de mi madre, ya podía haber sido mi padre – Sí, una hija deseando la muerte de su padre, suponía que por eso iría directa al infierno. – Y ya mi señor padre empezó a beber sin parar. Discutió con mi abuela y le prohibió la entrada a casa y que nosotras la viéramos, cosa por la cual Maggie no está ya viviendo allí. Mi abuela quiso denunciarlo pero solo sabe que bebe, ni siquiera lo vio en sus peores días y el abogado no lo encontró suficiente, así que se quedó en nada. – Bebí un trago del vino, delicioso. Me relamí los labios - Solo espero que un día beba tanto que se caiga por algún lado y no vuelva nunca más. – Y como siempre que pasaba hablar de mi padre me ponía rabiosa. En mi historia obvie algunos detalles que no eran interesantes porque sabía que por mucho tiempo que pasara Logan le tenía tanta rabia como yo a mi padre. – Y esta es la historia de mi vida resumida. – Terminé mi mini relato y bebí delicadamente. Había hablado con indiferencia como si en realidad todo aquello no fuera conmigo. Lo tenía más que asumido, el pasado no se podía cambiar y la culpa de todo ello la tenía mi madre que nunca fue capaz de afrontar lo que tenía en casa. Siempre le había tenido rencor, rencor que desapareció cuando recibí una llamada del hospital. Me callé que vi a mi madre moribunda y me hizo prometerle que cuidaría de Maggie, como si no lo hubiera hecho durante toda mi vida.

- Seguro que tus viajes fueron mucho más interesantes, así que te toca, pero hazme un favor – Alcé la mano – No menciones nada del programa entre las nueve de la noche y las ocho de la mañana, tú ya me entiendes – Sonreí falsamente.

Y de nuevo fui una cobarde por no preguntarle por lo que más me interesaba, aquella pregunta que durante un año había rondado por mi mente y no la podía quitar aunque quisiera. Aquella a la que había contestado de mil maneras diferentes pero ninguna acababa de gustarme. Aquella que acabó olvidada en un rincón escondido de mi mente pero que apareció en el momento en que lo vi sentado en la barra del bar. ¿Por qué demonios se fue?, ¿Por qué no se quedo al menos para gritarme todo lo que me merecía?.

Pero siempre acababa declinando que se había ido por algo relacionado conmigo porque simplemente era demasiado increíble para creerlo. No había sido nuestra primera pelea, está claro que fue de las peores, de esas que te hacían cortar y querer asesinar al otro cada vez que lo vieras. ¿Pero para marcharse? No lo creía. Entonces llegaba a un nuevo punto, ¿Acaso todo lo que se me juntó a mi después de su marcha le había pasado a él mientras aún estaba aquí y mi “traición” solo fue la gota que colmó el vaso?. Si era así le pegaría una buena patada en su culo perfecto por callarse las cosas.

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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

Mensaje por Logan Echolls el Mar Ago 20, 2013 12:54 am

"Como hablamos de un caso hipotético donde no se sabe cuál es el premio no me voy a arriesgar a contestar que haría"

- En realidad ya me has contestado- replico sucintamente mirándola de soslayo por el reflejo del espejo- ¿quién lo diría? Kayla Gilbert...una mujer precavida- continuo con el correspondiente tono de sorpresa- veo que las cosas pueden cambiar mucho en un año, siempre he creído que la gente no cambia en el fondo, al menos no la parte intrínseca a su personalidad, pero por lo visto me había equivocado...Kayla Gilbert es ahora una chica responsable, abocada a los estudios, formal- se me escapa media sonrisa en el último adjetivo- una chica que nunca se arriesga...¡qué cosas¡, supongo que tendré que acostumbrarme.


"¿Qué crees que va a pasar entre nosotros Logan?"

Me hace gracia su insinuación y lo dejo ver mientras pienso que es propio de ella creer que tengo una segunda intención para todo y que seguramente está pensando en algo más bien deshonesto.

- Siento desilusionarte, Kay, pero no te llevo a casa con segundas intenciones, no creo ni espero que pase nada entre nosotros- al menos no está noche, pienso- sólo tengo en mente pasar una velada agradable con la que fue durante muchos años mi mejor amiga, una de las chicas que siempre ha formado parte de mi vida de una forma o de otra y a la que llevo mucho tiempo sin ver...ya sabes...unas copas, ponernos al día...probablemente en algún momento de la noche desee besarte, si- carraspea y yo sonrío- pero tú sabes tan bien como yo que eso es porque soy un salido y tú una chica atractiva, es algo inevitable...sin embargo te prometo que me contendré...¿cómo lo haces ahora? espera, me lo imagino...no besas nunca a un chico en la primera cita, probablemente no hasta la tercera, ¿verdad? la nueva Kayla...apocada, seria y formal...supongo que ya no te gusta que te arrastren de una fiesta aburrida para darte el lote en el aparcamiento o que te acorralen en la piscina...!no¡ !no me lo digas¡ no es asunto mío...- sabe que la estoy puteando pero su furia contenida es muy divertida de ver- como iba diciendo te prometo que si en algún momento de la noche noto que tu cercanía podría llevarme a algún acto poco ortodoxo que no apreciarás me alejaré y tomaré un poco de aire, tu virtud está a salvo conmigo.

La leche me la esperaba, aún así se me fue un poco el volante y tardé un par de segundos en controlarlo y poder mirarla con cara de inocencia.

Ya sentados en el sofá tras todo el trasiego, me acomodé cuando empezó a hablar y le di un sorbo a la copa esperando que arrancase. Parte de lo que me contaba ya lo conocía, tuvo que ser muy desagradable toda la historia de la muerte de su madre, estaban muy unidas, aunque su madre llevaba años siendo más una carga que una ayuda, pero Kayla la quería duchísimo y la pequeña no pudo pasarlo mucho mejor. aunque probablemente lo notase menos ya que su hermana fue siempre su punto de apoyo y no su progenitora. Otras partes no las conocía y me hacían pensar. No consideraba una gran idea lo de denunciar a su padre, pero tampoco era el momento adecuado para decirlo, seguramente no quería oírlo de mi acabado de llegar. Si me pongo en su lugar yo probablemente no querría escucharlo.

- Sólo me suena un Jason, Murder, creo...no creo que te refieras a él, según Bastian está pirado, perseguía a Kath y le montó una escena de terror el día que se murieron sus padres...pero no creo que estemos hablando de ese, ¿verdad? creo tenía un carácter algo sombrío, no es tu estilo.

Suspiro y sé que me toca contarle qué he estado haciendo, pero antes debo decir algo que lleva atrancado mucho tiempo en mi garganta.

- Siento duchísimo no haber estado, Kay- y sé que sabe que es sincero, ya se lo he dicho antes, pero no en el tono adecuado- quiero que sepas que lo intenté, en cuanto me enteré pedí que me recogiese un helicóptero, pero no fue posible y luego...- bajo la vista y miro mi copa- me di cuenta de que el funeral ya había pasado, me enteré con retraso y ya no pintaba nada aquí, ni siquiera sabía si te hacía un favor o el favor te lo hacía quedándome al margen...fui un imbecil, debí llamar.

No esperaba una respuesta y tampoco levanté la mirada para verle la cara, no quería incomodarla y no necesitaba verla para saber si me creía o no. Era algo que tenía que sacarme de dentro, nada más. Porque si, había sido un imbecil y un cobarde. No vine porque me daba miedo llegar y darme cuenta de que no me necesitaba, de que nunca me había necesitado.

Respiré hondo y puse mis ideas en orden para empezar a contarle lo que estuve haciendo el último año, tampoco tenía mucho que contar. Volví a levantar la vista de la copa y doblé la rodilla para subir la pierna al sofá, flexionada, y ponerme cómodo.

- Tampoco es gran cosa…- me encogí de hombros- lo creas o no la novedad se agota pronto, luego hasta lo más alucinante se convierte en rutina- lo pensé y decidí ser un poco menos críptico, al fin y al cabo si alguien podía entenderme era Kay- al principio estaba muy emocionado, iba a ser una “estrella” de la tele- hice las comillas con las manos- viajar continuamente, me hacía ilusión pasar cada noche en un sitio diferente, ver mundo, conocer culturas…los primeros meses fue así, estaba emocionado, no dormía nunca en la misma cama, una mañana me despertaba en el cairo con un sol infernal, desayunaba dulces de almendra que podrían taponarme las venas al primer mordisco y ante mi se extendían kilómetros y kilómetros de arena, y al siguiente me despertaba en Perú y la humedad del aire me rizaba el pelo nada más levantarme, kilómetros y kilómetros de selva y desayunando un brebaje que el chamán de la tribu preparaba con hojas gigantes. Estaba bien, era excitante. Pero después de un par de meses todas las camas son incomodas, para desayunar sólo te apetece un bollo y un poco de café y lo de no saber nunca que mierda de tiempo hará cuando llegues acaba significando que llegas con gripe al desierto y deshidratado al amazonas.

No sabe si apiadarse o reírse de mí. Seguro.

- ¿TE hace gracia?...me mordió un escorpión en el Gobi que me dejó el tobillo como los de la tía esa del Potter, la que voló como un globo, en Suiza me atacó una vaca mientras intentaba orientarme para llegar a la maldita lechería porque tenía que hacerle una entrevista a una tía cuyo único interés radicaba en que llevaba haciendo quesos más de cincuenta años, la maldita vaca se acercó fingiendo amabilidad y mientras yo extendía la mano para acariciarle el morro la muy puta me lanzó una cornada que me rasgó el pantalón y casi me deja sin muslo, en España me obligaron a correr delante de un toro, una marabunta vestida de rojo y blanco a mi alrededor como gilipollas y yo sólo podía acordarme de la vaca suiza y pensar que si eso me lo hizo la vaca que no me haría su marido con esos cuernos inmenso, por suerte me escabullí en la primera barrera y como el cámara se perdió entre la marabunta no me hicieron repetir. En Francia me cogí semejante cogorza cuando me tocó el programa de la bodega que acabé confundiendo la salida con el balcón y me rompí una pierna, en México pillé una disentería que me duró seis días y tuve que irme con ella a las gélidas estepas rusas, ¿sabes lo que es tener que ir al baño en plena estepa a menos de veinte grados?...no te rias, es muy duro…y no quiero ni hablar de la parte de la gastronomía…tengo que comer unas cosas…pero no todo es malo. He descubierto que si algún día nos invaden los zombis puedo mantenerme bien sólo con carne de serpiente e insectos. Las hormigas están sabrosas y crujientes, y cierto tipo de gusanos son ricos en proteína y saben a langosta. ¿Qué? ¿No me crees? Vente a cenar un día y te sirvo un menú degustación…verás qué bien…

Parece más relajada, al menos ya no parece que el escaso sitio en el sofá entre los dos la obligue a mantener los brazos delante del pecho, su postura es menos forzada.

- La mayor parte del tiempo lo paso en sitios que no tienen ni alcantarillado, pueblos remotos y perdidos donde consideran que un hotel es una construcción precaria con varios catres sucios a disposición de los huéspedes y donde no puedes beber agua potable, llevamos siempre varias cajas de agua embotellada pero hasta ducharse es complicado. Es más divertido cuando el programa se hace en Europa o ciudades civilizadas, pero no es lo más habitual, aunque si que se disfruta. Lo que no ves en pantalla son las mil vacunas que me ponen al día o la cantidad de consultas médicas por las que paso, me he intoxicado tantas veces este año que creo que ya soy inmune a todo. El lado bueno es que también cubrimos todas las fiestas nacionales, regionales y gastronomitas, así que cuando toca época de fiestas me resarzo de todo. Pero esas suelen ser a partir de las nueve de la noche así que mejor no te lo cuento. ¿Ah? ¿no te referías a eso?...- me hago de rogar un poco y sonrío, terminándome la copa que he ido bebiendo a la par que hablaba y me levantó a servirle a ella y rellenar la mía antes de volver a sentarme a su lado, un poco más cerca. Me recuesto hacía atrás y uso el brazo libre para apoyar mi nuca en el hueco de mi codo, llevándolo hacía atrás- las fiestas griegas son lo mejor, playa, locales a pocos metros de la misma que abren todo el día, gente sin complejos ni vergüenza, fiesta loca día y noche, días y días sin dormir sin que pare la juerga. En Bélgica el festival de la cerveza en septiembre es una pasada, te encantaría, tienen como mil variedades de cada una, rubia, negra, tostada…y los genes son impresionantes, créeme, si algún día me hago gay será con un belga.
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Re: Dos conejos blancos y un lobo que no muerde [Kayla]

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